

Un estudio realizado por neurocirujanos del Complejo Médico Nasser de Gaza, el Hospital Universitario San Olaf de Noruega y la Universidad de Oklahoma revela que el 45% de las 719 personas atendidas con traumatismos craneoencefálicos penetrantes en la Franja de Gaza entre enero y septiembre de 2025 eran niños o adolescentes, según un informe publicado en la revista médica JAMA Network. De los 321 menores tratados, 292 sufrieron heridas por metralla y 21 por balas, con una tasa de mortalidad del 30%.
Un estudio médico sin precedentes documenta la magnitud de las lesiones cerebrales graves en menores durante la guerra de Gaza, revelando cifras que superan ampliamente las registradas en otros conflictos contemporáneos. La investigación, llevada a cabo por neurocirujanos del Complejo Médico Nasser de Gaza, el Hospital Universitario San Olaf de Noruega y la Universidad de Oklahoma, analizó 719 casos de traumatismos craneoencefálicos penetrantes tratados entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2025 en dos hospitales gazatíes: el Complejo Nasser y el Hospital Europeo de Gaza, según el informe publicado en la revista médica estadounidense JAMA Network.
De los 719 pacientes totales, 321 eran niños o adolescentes, lo que representa el 45% del total. De estos menores, 292 sufrieron heridas por metralla y 21 presentaban heridas de bala en el cráneo, según los datos del estudio. Cada día llegaba a esos dos hospitales gazatíes al menos un niño o un adolescente con este tipo de lesiones, con una media de 1,18 pacientes pediátricos diarios, según el informe.
Los traumatismos craneoencefálicos penetrantes se caracterizan por una rotura de la duramadre, la meninge más externa, gruesa y resistente que protege el sistema nervioso central, provocada por un proyectil o fragmento, y constituyen una de las heridas de guerra más mortales, según el informe publicado en JAMA Network. Quienes sobreviven a este tipo de heridas presentan a menudo secuelas como trastornos neurológicos y complicaciones psicosociales a largo plazo, según el estudio.
De los 321 casos de menores analizados, un 30% falleció, mientras que en un 49% se observaron resultados favorables, es decir, signos de una buena recuperación o una discapacidad moderada, según el informe. Se desconoce el resultado del resto de los niños atendidos, un 21%, pero quienes sufren traumatismos craneales graves de ese tipo acaban en ocasiones en estado vegetativo o con una discapacidad grave, según el estudio.
"Es totalmente inaceptable que los niños se vean expuestos a conflictos bélicos que les provocan heridas de bala y por metralla en el cerebro que ponen en peligro su vida. Nuestros hallazgos demuestran claramente que las lesiones penetrantes en la cabeza en los niños están estrechamente relacionadas con una elevada mortalidad y con discapacidades graves y duraderas", dijo el doctor Joakim Stray Andreassen, del Departamento de Neurocirugía del Hospital San Olaf, según la nota de prensa que acompaña al estudio.
El conjunto de datos recogidos para el informe es el mayor realizado nunca en una zona de guerra en la era contemporánea sobre pacientes pediátricos con traumatismo craneoencefálico penetrante, según enfatizan sus autores. Un análisis anterior de los mismos autores examinó la situación en Irak y Afganistán entre 2004 y 2012, donde identificaron 392 casos de traumatismos craneoencefálicos penetrantes en niños. Informes independientes elevaron el número de pacientes con esa patología a 813, entre ellos 51 niños, lo que representa un 6%, según el estudio. Si se compara ese porcentaje con el 45% de casos identificados en Gaza, se aprecia la dimensión de la violencia en la Franja, según el informe.
"La magnitud de los ataques que afectan a los niños nos recuerda con crudeza que aún no se han aprendido del todo las lecciones de los conflictos pasados. El gran número de lesiones penetrantes graves en la cabeza que se han observado en niños durante esta guerra es algo que, según nuestro conocimiento, rara vez se ha documentado antes en la literatura médica", dijo el doctor Mohammed Asfa, neurocirujano en el Complejo Médico Nasser de Gaza.
Desde 2024, numerosos médicos y profesionales sanitarios, palestinos y extranjeros, han denunciado que algunos de los niños con ese tipo de heridas habían sufrido disparos deliberados de francotiradores del ejército israelí, según las fuentes.
En el estudio presentado, solo un 17% de los casos pediátricos de traumatismo craneoencefálico penetrante recibieron atención quirúrgica, respecto al 51% del informe referido a Irak y Afganistán, según el informe. Los autores del texto sostienen que el elevado número de pacientes, los continuos bombardeos en las inmediaciones de los hospitales gazatíes y la escasez de equipos y material neuroquirúrgico limitaron la atención sanitaria disponible, así como la capacidad de tratamiento, según el estudio.
"Lo que presenciamos constituye una flagrante violación de los principios humanitarios más básicos. Las hostilidades que causan daños a los niños deben cesar de inmediato", dijo el doctor Asfa en la nota de prensa. El estudio subraya que los profesionales participantes se enfrentaron asimismo a numerosas limitaciones durante su tiempo en la Franja, con datos ausentes o incompletos sobre los resultados funcionales a largo plazo, las muertes prehospitalarias, los parámetros fisiológicos y las lesiones extracraneales, según el informe.
El Ministerio de Salud palestino cifra en más de 20.000 los niños muertos en la Franja como consecuencia de los ataques israelíes, que empezaron el 7 de octubre de 2023, tras los atentados de Hamás contra Israel, según las fuentes.
Paralelamente, la situación sanitaria en Gaza continúa deteriorándose. La clínica de Médicos Sin Fronteras en Ciudad de Gaza, el único proveedor de máscaras de fisioterapia impresas en 3D en la Franja, esenciales para evitar desfiguraciones permanentes y discapacidades en pacientes quemados, enfrenta una crisis de suministros desde enero de 2026, cuando el Gobierno israelí prohibió que 37 ONG, incluida MSF, operen en Gaza y Cisjordania, según las fuentes.
"No entra nada desde enero. Estamos asfixiados", dijo Fady Al Madhoun, médico de la clínica de MSF en Ciudad de Gaza. La clínica recibe diariamente entre 120 y 150 pacientes, un 60% de ellos por quemaduras, especialmente niños, según las fuentes. "Tenemos material y medicamentos para tres meses, como máximo. Soy médico y no puedo imaginar que llegue ese momento de no tener nada", dijo Al Madhoun.
Desde principios de año, ningún empleado extranjero de MSF ni sus cargamentos de medicamentos pueden entrar en la Franja, después de que Israel acusara a la organización, sin presentar pruebas concluyentes, de contratar a gazatíes que "estuvieron involucrados en actividades terroristas", según las fuentes. Entre las urgencias, Al Madhoun citó el filamento, un material termoplástico esencial para imprimir las máscaras 3D, así como piezas de repuesto para la propia impresora, porque si se estropea no hay otra en toda Gaza, según las fuentes. También urge que entren antibióticos, analgésicos o pomadas regeneradoras de la piel, según el médico.
"Ya estamos haciendo malabarismos para atender a los pacientes. Cada día tengo casos que me rompen el corazón, porque no puedo tratarlos correctamente", dijo Al Madhoun. "Esto no es un alto el fuego. La gente sigue muriendo y sufriendo por todo, porque todo es complicado: la comida, el transporte, la salud", dijo el médico, refiriéndose a la tregua que entró en vigor en enero de 2025.
Según la Organización Mundial de la Salud, del total de heridos de Gaza, más de 40.000 han sufrido lesiones que les cambiarán la vida para siempre como amputaciones, daños cerebrales o en la médula espinal y quemaduras graves. En este último caso habría más de 3.300 personas, probablemente más, debido a la dificultad de hacer estadísticas precisas en Gaza, según las fuentes. Cada mes, en la clínica de MSF se están pudiendo fabricar unas 15 mascarillas faciales de presión, según los fisioterapeutas.
Las últimas cifras de la ONU apuntan a que más de 18.000 pacientes de Gaza necesitan ser evacuados. Pero en la primera semana de mayo de 2026 pudieron salir de la Franja solo 133, según las fuentes. "La gente quemada sufre mucho y las heridas pueden generar complicaciones como infecciones o discapacidad. Y no estamos pudiendo responder adecuadamente. Ese es el drama", dijo Al Madhoun.
En este momento, la mitad de los 365 kilómetros cuadrados de la Franja siguen ocupados militarmente por Israel. En la otra mitad, se hacinan unos dos millones de personas, la mayoría de ellas viviendo en tiendas de campaña, según las fuentes. Los sanitarios de la clínica de MSF realizan misiones de un día a diferentes puntos de la Franja para llegar a algunos de estos pacientes, atendiendo a unos 40 cada día, según Al Madhoun.
"Nos sentimos muy solos, pese al apoyo que nos brindan nuestros compañeros desde Jordania. Tenemos experiencia en lidiar con la precariedad pero esta es una situación extrema y si esto sigue así, no vamos a poder seguir trabajando", dijo el médico. Al Madhoun recordó que en septiembre de 2025 estuvieron 15 días totalmente bloqueados en la clínica, comiendo y durmiendo en su interior, mientras los soldados israelíes estaban a 700 metros, según las fuentes. "Seguíamos atendiendo a pacientes con lo que podíamos. Por ejemplo, esterilizábamos el material desechable por la noche para poder seguir usándolo, hasta que el ejército israelí llegó y tuvimos que evacuar el centro", dijo el médico.
Según cifras proporcionadas por el Ministerio de Salud de Gaza, el ataque israelí contra la Franja ha provocado la muerte de al menos 72.345 personas, en su gran mayoría civiles, entre ellos 20.179 niños, según las fuentes. Además, ha causado más de 172.250 heridos y más de 14.400 desaparecidos, según las fuentes. El ejército israelí ha destruido 38 hospitales, 96 centros de salud y 197 ambulancias, según las fuentes.