

Un reciente metaanálisis publicado en septiembre de 2025 demuestra que la exposición a partículas finas (PM2.5) y temperaturas elevadas durante el embarazo incrementa significativamente el riesgo de desarrollar trastornos hipertensivos, afectando a millones de mujeres embarazadas en todo el mundo y planteando nuevas preocupaciones ante el cambio climático.
La contaminación ambiental y el aumento de las temperaturas representan un riesgo creciente para la salud materna, según revelan investigaciones recientes. Un metaanálisis publicado en la revista Frontiers in Public Health en septiembre de 2025 ha encontrado que la exposición a partículas finas (PM2.5) durante el embarazo aumenta significativamente el riesgo de desarrollar preeclampsia (PE), con una incidencia global del 2,3% entre las embarazadas estudiadas.
La investigación, que analizó 15 estudios que involucraron a 78.427 pacientes, determinó que existe una asociación positiva entre la exposición a PM2.5 y la preeclampsia, con un odds ratio (OR) de 1,11 (IC 95%: 1,06-1,15) durante todo el embarazo, según los datos recopilados por investigadores de hospitales y universidades chinas.
Los trastornos hipertensivos del embarazo (HDP, por sus siglas en inglés) afectan aproximadamente al 10% de los embarazos a nivel mundial y continúan siendo una causa principal de morbilidad y mortalidad materna, según indica un estudio complementario publicado en el National Center for Biotechnology Information (NCBI).
"Nuestro estudio indica que el PM2.5 es un factor de riesgo significativo para los trastornos hipertensivos del embarazo", señalan los autores del metaanálisis, quienes recomiendan la realización de "estudios prospectivos, multicéntricos y a gran escala" para confirmar estos hallazgos.
El análisis reveló que la exposición a PM2.5 durante el primer y segundo trimestre del embarazo está asociada positivamente con la preeclampsia (OR = 1,02, IC 95%: 1,01-1,03). Además, se observó que el riesgo aumenta proporcionalmente con los niveles de concentración de PM2.5, siendo más elevado en el cuarto cuartil (Q4) con un OR de 1,18 (IC 95%: 1,12-1,24).
Las diferencias geográficas también resultaron significativas. En China, la asociación entre PM2.5 y preeclampsia fue más fuerte (OR = 1,22, IC 95%: 1,12-1,32) que en Suecia, donde no se encontró una correlación estadísticamente significativa (OR = 1,05, IC 95%: 0,95-1,15).
Paralelamente, otro estudio prospectivo realizado con 5.693 mujeres embarazadas en el Hospital Nanjing Drum Tower entre 2017 y 2020 encontró que la exposición a altas temperaturas durante el embarazo temprano también incrementa el riesgo de trastornos hipertensivos. La investigación reveló una relación no lineal entre la temperatura y el riesgo de HDP, con un aumento pronunciado por encima de los 23°C.
"La temperatura durante el embarazo temprano puede aumentar el riesgo de HDP al deteriorar la perfusión y función placentaria", concluyen los investigadores de este estudio, quienes destacan la necesidad de implementar "estrategias de salud materna adaptadas al clima e integrar el riesgo ambiental en la atención prenatal".
Los marcadores placentarios analizados en este estudio mostraron patrones específicos en relación con la temperatura: el factor de crecimiento placentario (PlGF) siguió una forma de U invertida, alcanzando su punto máximo a aproximadamente 18°C, mientras que el índice de pulsatilidad de la arteria uterina (UtA-PI) y la proteína plasmática A asociada al embarazo (PAPP-A) mostraron patrones en forma de U con valores mínimos a 18°C.
Las temperaturas elevadas (por encima del percentil 65) se asociaron con un mayor riesgo de HDP, con odds ratios de 1,81 (UtA-PI), 2,05 (PlGF) y 1,68 (PAPP-A). Específicamente, la alta temperatura se asoció con un UtA-PI elevado (aumento del 3,32%; IC 95%: 0,50%-6,21%) y una reducción del PlGF (-14,71%; IC 95%: -19,38% a -9,77%).
Estos hallazgos adquieren especial relevancia en el contexto del cambio climático, ya que tanto la contaminación ambiental como el aumento de las temperaturas globales podrían exacerbar los riesgos para la salud materna en los próximos años.
Los expertos recomiendan que los sistemas de salud integren evaluaciones de riesgo ambiental y estrategias de mitigación de temperatura en la atención prenatal para proteger la salud materna frente al cambio climático. Asimismo, sugieren que las mujeres embarazadas, especialmente aquellas con factores de riesgo preexistentes, eviten la exposición prolongada a ambientes contaminados y temperaturas extremas.
A medida que avanza la investigación en este campo, se espera que futuros estudios proporcionen información más detallada sobre los mecanismos biológicos específicos mediante los cuales la contaminación y las altas temperaturas afectan el desarrollo placentario y la presión arterial durante el embarazo, lo que podría conducir al desarrollo de intervenciones preventivas más efectivas.