

La Unión Europea implementará desde julio de 2026 la prohibición más estricta del mundo sobre el bisfenol A (BPA) en envases de alimentos, un químico industrial presente en plásticos y resinas que afecta el sistema hormonal y se ha detectado en el 92% de los adultos europeos, según la Agencia Europea de Medio Ambiente. La medida incluye botellas de agua, recipientes de comida y utensilios de cocina, con períodos de transición hasta 2028 para productos sin alternativas disponibles.
La prohibición del bisfenol A (BPA) en envases alimentarios entrará en vigor en la Unión Europea a partir de julio de 2026, convirtiéndose en la regulación más estricta a nivel mundial sobre este químico industrial, según reporta la cadena alemana Deutsche Welle. La medida prohíbe la venta de envolturas y contenedores de alimentos fabricados con BPA u otros bisfenoles en todo el territorio comunitario.
El bisfenol A es un químico utilizado para fabricar policarbonato, un plástico duro y transparente, así como resinas epoxi, según la fuente. Estas resinas se encuentran en el recubrimiento interior de latas de alimentos o bebidas, diseñadas para evitar que el metal se oxide y se filtre en los alimentos. El BPA también está presente en películas plásticas, tintas de impresión y adhesivos.
En Alemania se venden anualmente un promedio de 410.000 toneladas métricas de productos que contienen BPA, según BUND, una de las organizaciones ambientales no gubernamentales más grandes del país. La nueva prohibición europea no solo se aplica a envases de alimentos de un solo uso, sino también a artículos como botellas de agua de plástico, fiambreras y utensilios de cocina.
**Riesgos para la salud humana**
Cuando químicos como el BPA se utilizan en contenedores de alimentos, pequeñas cantidades de la sustancia pueden filtrarse en los alimentos y bebidas, según la fuente. El bisfenol A representa un riesgo para la salud de personas de todos los grupos de edad, según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés).
El BPA puede, entre otras cosas, alterar ciertos mecanismos del sistema inmunológico que podrían desencadenar asma y enfermedades autoinmunes, reporta la EFSA. También existe evidencia que sugiere que el BPA puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad.
Sin embargo, el principal peligro del BPA radica en su capacidad para interferir con los sistemas hormonales. Puede afectar la fertilidad masculina y femenina o alterar el inicio o desarrollo de la pubertad. También se ha vinculado con ciertos tipos de cáncer, según la fuente.
Los efectos hormonales del BPA se conocen desde hace muchas décadas. El bisfenol A puede imitar el estrógeno, una hormona sexual femenina clave. El BPA fue probado como sustituto sintético del estrógeno ya en la década de 1930, según la fuente. Los investigadores finalmente optaron por el derivado de estrógeno DES (dietilestilbestrol), que tiene una estructura molecular similar al BPA.
El DES se utilizó hasta la década de 1970 para tratar complicaciones del embarazo. Sin embargo, resultó que el DES aumentaba el riesgo de cáncer de mama y complicaciones relacionadas con el parto en las madres, así como el peligro de cáncer vaginal y cervical en sus hijas. La prescripción de DES fue prohibida en 1971, según la fuente.
**Presencia generalizada en la población**
Estudios de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA, por sus siglas en inglés) detectaron BPA en la orina del 92% de los participantes adultos en 11 países europeos diferentes, según la fuente. Un estudio de una agencia nacional de salud de Estados Unidos realizado en 2003-2004 encontró de manera similar trazas de BPA en el 93% de más de 2.500 individuos examinados.
Estados Unidos no tiene una prohibición nacional sobre el uso de BPA en envases de alimentos. Sin embargo, prohibió el químico en biberones y vasos para bebés en 2012, y en envases de fórmula infantil en 2013, según la fuente. Algunos estados han prohibido el BPA en papel térmico, y en California, los productos con altos niveles de BPA deben llevar etiquetas de advertencia.
En la Unión Europea, la EFSA ha reducido la ingesta diaria tolerable (TDI, por sus siglas en inglés) de bisfenol A de 4 microgramos a 0,2 nanogramos por kilogramo de peso corporal, un nivel considerado seguro durante toda la vida, según la fuente.
Los bisfenoles como el BPA, así como sustancias con efectos similares como BPF y BPS, están presentes en muchos productos comunes, incluidos empastes dentales y ropa interior de fibra sintética. El BPA también se encuentra en el aire, el polvo y el agua. Sin embargo, el riesgo de que estos químicos ingresen a nuestros cuerpos es más pronunciado cuando se utilizan en contenedores de alimentos y bebidas. Además, las mujeres embarazadas pueden transmitirlos a su feto a través de la placenta, según la fuente.
**Excepciones y períodos de transición**
Aunque la prohibición europea del BPA en contenedores de alimentos es la más estricta del mundo hasta la fecha, existen ciertas excepciones y períodos de transición adicionales, según la fuente.
Los productos alimenticios en envases que contienen BPA aún pueden venderse hasta que se agoten las existencias, en parte para evitar el desperdicio de alimentos. Un período de transición se extiende hasta 2028 para casos donde aún no hay alternativas adecuadas al BPA disponibles, como latas recubiertas con revestimientos a base de BPA para alimentos ácidos. Este revestimiento evita que el ácido corroa el metal y se filtre en el contenido, según la fuente.
El bisfenol A también puede filtrarse en el agua potable, particularmente cuando se han utilizado resinas epoxi para recubrir el interior de las tuberías de agua durante la renovación. Estos revestimientos pueden volverse frágiles con el tiempo, con BPA terminando en el agua potable. Por eso es mejor no beber agua tibia del grifo, ya que el riesgo es mucho menor al beber agua fría. Ducharse con agua caliente tampoco representa peligro, según la fuente.
**Medidas de protección para los consumidores**
No existe un requisito de la Unión Europea para identificar productos que contienen revestimientos de BPA. Y aunque algunos productos están etiquetados como libres de BPA, esto no descarta que se hayan utilizado otros bisfenoles en la producción, según la fuente.
Tomando algunas precauciones, los consumidores aún pueden garantizar la mayor seguridad posible. Esto incluye cocinar comidas frescas desde cero, en lugar de depender de alimentos enlatados. Los frascos de vidrio son preferibles a las latas. Usar utensilios de cocina de madera, vidrio o acero inoxidable es mejor que los de plástico. También es una buena idea evitar platos de plástico aptos para microondas. Al comprar utensilios de plástico, busque artículos etiquetados como libres de bisfenol. No caliente alimentos en latas cuando acampe, según la fuente.
Además, comer fibra puede ayudar a limpiar nuestros cuerpos, ya que se sabe que se unen a sustancias tóxicas como los químicos PFAS y los eliminan del cuerpo. Sin embargo, aún no se ha estudiado si una dieta rica en fibra puede ayudar a proteger contra los bisfenoles, según la fuente.