Europa busca independencia de Estados Unidos en el 250 aniversario de su declaración
En el 250 aniversario de la Declaración de Independencia estadounidense, analistas europeos plantean la necesidad urgente de que el continente supere su dependencia militar y tecnológica de Washington, en un contexto marcado por la administración Trump y las amenazas de Rusia y China, según un análisis publicado este 4 de julio de 2026.
El debate sobre la autonomía estratégica europea alcanza un punto crítico mientras Estados Unidos celebra su 250 aniversario, en un momento en que analistas describen al país norteamericano como "una tierra de crueldad e indecencia" bajo la actual administración, según un análisis de El País.
La discusión se centra en cómo Europa debe redefinir su relación con Washington mientras enfrenta simultáneamente presiones desde Rusia y China. "Nadie sensato a estas alturas duda de que necesitamos superar la dependencia en la cual hemos vivido durante décadas como protectorado militar y asistidos tecnológicos", señala el análisis.
El dilema estratégico europeo
La complejidad del escenario radica en que Europa mantiene una profunda dependencia de Estados Unidos mientras afronta "un desafío brutal y sin escrúpulos desde Rusia, y un reto formidable e inquietante desde China", según el texto. La administración Trump ha generado un entramado político-tecnológico con "rasgos horripilantes" y "alcance desgraciadamente global", según la valoración presentada.
Los analistas advierten que un corte abrupto con Washington podría tener consecuencias graves, ya que la Casa Blanca mantiene capacidad de represalias en términos de retirada de protección militar, corte de acceso a tecnología y medidas comerciales.
Dos visiones enfrentadas
Existen dos corrientes principales sobre cómo proceder. Una defiende que el shock de un corte abrupto provocaría un momento de dificultad que concentraría las mentes europeas y contribuiría a superar las divisiones que frenan la integración. Esta postura argumenta que, aunque las amenazas de un mundo de depredadores son grandes, Rusia actualmente no tiene la fuerza para plantear un riesgo militar significativo.
La tesis prudente, por otro lado, aboga por avanzar lo más rápido posible hacia la autonomía mientras se mantiene viva al menos una parte del lazo transatlántico. Este bando señala que, si bien la relación transatlántica no volverá a ser lo que fue, Trump pasará, y la situación sería diferente con otra administración demócrata o incluso con una republicana liderada por Marco Rubio en lugar de J.D. Vance o un allegado de Donald Trump.
Avances modestos pero insuficientes
Los europeos han reaccionado positivamente a la retirada de Trump en Ucrania y a sus amenazas contra Groenlandia, según el análisis. Sin embargo, los resultados se califican como "modestos" y "muy lejos de una verdadera independencia". Como ejemplo del estancamiento se cita el "lamentable naufragio del proyecto de avión de combate FCAS", descrito como "un disparo en el pie".
Medidas concretas en marcha
Varios países europeos han tomado medidas para reducir la dependencia tecnológica. Países Bajos cerró la puerta a una empresa tecnológica estadounidense que buscaba adquirir una compañía involucrada en la gestión de servicios y datos públicos. España ha dado pasos para rechazar a Palantir, y el primer ministro del Reino Unido busca hacer lo mismo, siguiendo el ejemplo de Alemania.
Reforma de la OTAN y defensa europea
La cumbre de la OTAN de la próxima semana se presenta como "un momento de prueba importante", según el análisis. Los europeos deben asumir una mayor cuota del peso de la defensa convencional del continente, pero también un papel mucho más protagónico en su liderazgo y coordinación, rol tradicionalmente asumido por Estados Unidos.
Rafael Loss, Marta Prochwicz Jazowska y Jana Puglierin del centro de análisis ECFR han publicado un documento con propuestas de rediseño regionalizado del mando de la Alianza para facilitar la asunción de responsabilidades compartidas por los europeos.
Este aspecto es esencial para garantizar que los europeos, en caso de necesidad y de no poder contar con el apoyo estadounidense, tengan una estructura operativa común. Sin embargo, existe el riesgo de que Washington no solo rechace involucrarse en la defensa común europea, sino que opte por torpedear todo uso de estructuras comunes en la OTAN.
Por ello, se considera prudente proceder a fórmulas de estrechamiento de lazos en paralelo a la Alianza. Esto no podrá ser en el marco de la Unión Europea, que puede desempeñar un papel valioso en el ámbito del apoyo financiero y la coordinación industrial, pero no dispone de las condiciones políticas para asumir una función militar a corto plazo, según el análisis.
La alternativa propuesta es el estrechamiento de lazos minilaterales entre quienes tengan una visión compartida y puedan funcionar como embrión de alternativa.
Independencia tecnológica
En el frente tecnológico, el análisis insta a proceder con el mismo espíritu: no titubear a la hora de regular y fijar impuestos, y construir alternativas propias. Se promueve la idea de un CERN para la inteligencia artificial, un vehículo para que Europa sume fuerzas y pueda estar a la vanguardia del conocimiento esencial de la época actual.
De fondo está la cuestión de conseguir la fibra competitiva sin la cual "no se va a ningún lado", según el texto.
Perspectivas futuras
La tarea se describe como "ardua e inmensa", pero el análisis establece un paralelismo histórico: "Las trece colonias americanas lo consiguieron en condiciones mucho más complejas. Los Veintisiete europeos y otros socios valiosos como Reino Unido o Noruega también pueden conseguirlo".
El análisis concluye que no hace falta ni conviene ningún enunciado formal. "La declaración de independencia europea solo necesita abandonar día tras día los delirios nacionalistas de ciertas formaciones euroescépticas y los pequeños intereses nacionales que nos impiden unir fuerzas lo suficiente", según el texto publicado en El País.




