La Unión Europea ha visto cómo el 63% de sus importaciones de gas natural licuado provienen ahora de Estados Unidos, según datos del primer trimestre de 2026, tras el cierre del estrecho de Ormuz por el conflicto en Medio Oriente que cumple tres meses. El bloqueo de esta vía marítima, por donde fluye el 20% del petróleo y gas mundial, ha obligado a los países europeos a firmar contratos de largo plazo con proveedores estadounidenses en condiciones desfavorables, consolidando una dependencia energética que podría alcanzar el 80% de todo el gas licuado importado para 2030.