Europa enfrenta cambio en patrones turísticos ante masificación y cambio climático
Internacional

Europa enfrenta cambio en patrones turísticos ante masificación y cambio climático

El turismo mundial alcanzó cifras récord en 2025 con 1.520 millones de viajeros internacionales, provocando que destinos europeos populares implementen medidas contra la masificación mientras los visitantes buscan alternativas en temporadas bajas y regiones menos concurridas, según revelan datos recientes.

INTERNACIONAL18 FEB 2026

El fenómeno del turismo masivo está transformando el panorama de los viajes en Europa, obligando tanto a autoridades como a viajeros a adaptarse a nuevas realidades. Según la Organización Mundial del Turismo de la ONU, 2025 registró aproximadamente 1.520 millones de turistas internacionales a nivel global, casi 60 millones más que en 2024, con Europa manteniéndose como el destino más popular al recibir unos 793 millones de visitantes extranjeros.

Esta avalancha turística ha llevado a ciudades emblemáticas europeas a implementar medidas restrictivas. Barcelona ha decidido duplicar su tasa turística nocturna, mientras que París aumentó significativamente la suya en 2024, según informa DW. Roma ha optado por cobrar una tarifa de entrada para ver la famosa Fontana di Trevi, y Venecia introdujo en el verano de 2024 una cuota para excursionistas de último momento.

"Es importante distinguir entre el turismo de monumentos y los viajes a playas o vacaciones centradas en la recreación", explicó Hasso Spode, historiador y director del Archivo de Turismo de la Universidad Técnica de Berlín, quien ha investigado el turismo durante décadas. En ciudades como París, Barcelona, Roma y Venecia, los monumentos icónicos juegan un papel central en la atracción de visitantes.

El abaratamiento de los viajes, gracias en parte a las aerolíneas de bajo costo y al auge de los alquileres a corto plazo, ha democratizado el acceso a destinos antes reservados para pocos. Sin embargo, esta accesibilidad ha contribuido significativamente al problema de la masificación turística.

La isla de Mallorca representa uno de los ejemplos más claros en Europa de un destino víctima del turismo excesivo. La accesibilidad jugó un papel decisivo en el boom turístico que comenzó en los años 60: los aviones a reacción reemplazaron a los de hélice, viajar a Mallorca se volvió más barato, surgieron los paquetes turísticos y el aeropuerto se fue ampliando constantemente, explica Spode. Hoy, alrededor de 34 millones de pasajeros pasan por el aeropuerto cada año, convirtiendo a Mallorca en uno de los destinos europeos más accesibles por vía aérea.

En respuesta a estos desafíos, los viajeros están cambiando sus hábitos. Según investigaciones de Mabrian y Data Appeal citadas por Euronews, los turistas internacionales están favoreciendo cada vez más las regiones menos transitadas y las temporadas intermedias. Aunque destinos clásicos como Lazio y Toscana en Italia, Andalucía en España y Ática en Grecia representaron casi un tercio del total de estancias de visitantes extranjeros en Europa en 2025, las regiones que experimentaron el mayor crecimiento en demanda muestran otra tendencia.

Los datos revelan un creciente interés por regiones septentrionales como el sur de Finlandia y Vestland en Noruega. Los viajeros también están prefiriendo áreas del norte de países europeos más meridionales, como Galicia en España, Trentino-Alto Adigio en Italia, y Normandía y Alsacia en Francia.

Los visitantes extranjeros también parecen buscar lugares más tranquilos, como lo demuestra el auge de regiones de Europa Central, incluidas áreas de Croacia y Polonia, junto con la creciente popularidad de destinos costeros menos concurridos en Grecia (como las Islas Jónicas) y Turquía (la Región de Mármara).

El cambio climático también está influyendo en estas nuevas preferencias. El fenómeno de las "coolcations" (vacaciones en lugares frescos) está en aumento, ya que los destinos tradicionales se vuelven incómodamente calurosos durante el verano. Los datos también señalan un creciente patrón de viajes fuera de temporada alta, con los visitantes extranjeros evitando cada vez más los meses pico, particularmente julio y, de manera aún más marcada, agosto, prefiriendo los períodos de temporada media.

El transporte es la principal fuente de emisiones en el turismo. Viajar en avión es, con diferencia, la forma de transporte más intensiva en emisiones de carbono. La aviación por sí sola representa alrededor del 2,5% de las emisiones globales anuales de CO2, y a medida que los viajes aéreos se vuelven más asequibles, las emisiones de la aviación continúan aumentando, según datos de POLIS Network.

Elegir viajar en tren o autobús es una opción mucho más respetuosa con el medio ambiente, cuando está disponible. En Europa, para la mayoría de los viajes transfronterizos, viajar en tren suele ser más caro que volar. Un informe de Greenpeace analizó 142 rutas en 31 países y encontró que, para la mayoría de los viajes transfronterizos, volar es significativamente más barato que tomar el tren.

Esta disparidad de precios se debe principalmente a los fuertes subsidios que reciben las aerolíneas y a las compañías de bajo costo que ofrecen billetes a precios que no reflejan sus costos ambientales o sociales.

El turismo es un importante motor económico, estrechamente vinculado al crecimiento económico, el empleo y el bienestar. A nivel mundial, los ingresos generados por el turismo son comparables o incluso superiores a los de las exportaciones de petróleo, productos alimenticios o automóviles. En la Unión Europea, casi 1 de cada 13 empresas está relacionada con el turismo, empleando a más de 12,3 millones de personas, según POLIS Network.

A pesar de su papel crucial en muchas economías, el sector turístico es altamente vulnerable a diversas amenazas, incluidas pandemias, desastres naturales, cambio climático, recesiones económicas e inestabilidad política, como se destacó durante la pandemia de COVID-19.

El establecimiento del Día Mundial de la Resiliencia Turística, celebrado el 17 de febrero, destaca la importancia de que el turismo sea tanto ambientalmente sostenible como resiliente ante los impactos globales. Además, 2027 será el Año Internacional del Turismo Sostenible y Resiliente, una iniciativa que alienta a todos los países a tomar medidas a todos los niveles y apoyar un turismo sostenible y resiliente como medio para promover y acelerar el desarrollo sostenible.

Según la Organización Mundial del Turismo, 2026 está en camino de establecer nuevos récords para los viajes internacionales, con un crecimiento del 3-4% respecto al año anterior. Ante este panorama, las autoridades necesitan intensificar sus esfuerzos. La planificación estratégica, la participación de las partes interesadas y una gobernanza eficaz a nivel nacional, regional y local son esenciales para construir estrategias de movilidad y turismo resilientes, garantizando que ambos continúen impulsando la prosperidad mientras resisten futuros impactos.

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18 feb 2026
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El fenómeno del turismo masivo está transformando el panorama de los viajes en Europa, obligando tanto a autoridades como a viajeros a adaptarse a nuevas realidades. Según la Organización Mundial del Turismo de la ONU, 2025 registró aproximadamente 1.520 millones de turistas internacionales a nivel global, casi 60 millones más que en 2024, con Europa manteniéndose como el destino más popular al recibir unos 793 millones de visitantes extranjeros.

Esta avalancha turística ha llevado a ciudades emblemáticas europeas a implementar medidas restrictivas. Barcelona ha decidido duplicar su tasa turística nocturna, mientras que París aumentó significativamente la suya en 2024, según informa DW. Roma ha optado por cobrar una tarifa de entrada para ver la famosa Fontana di Trevi, y Venecia introdujo en el verano de 2024 una cuota para excursionistas de último momento.

"Es importante distinguir entre el turismo de monumentos y los viajes a playas o vacaciones centradas en la recreación", explicó Hasso Spode, historiador y director del Archivo de Turismo de la Universidad Técnica de Berlín, quien ha investigado el turismo durante décadas. En ciudades como París, Barcelona, Roma y Venecia, los monumentos icónicos juegan un papel central en la atracción de visitantes.

El abaratamiento de los viajes, gracias en parte a las aerolíneas de bajo costo y al auge de los alquileres a corto plazo, ha democratizado el acceso a destinos antes reservados para pocos. Sin embargo, esta accesibilidad ha contribuido significativamente al problema de la masificación turística.

La isla de Mallorca representa uno de los ejemplos más claros en Europa de un destino víctima del turismo excesivo. La accesibilidad jugó un papel decisivo en el boom turístico que comenzó en los años 60: los aviones a reacción reemplazaron a los de hélice, viajar a Mallorca se volvió más barato, surgieron los paquetes turísticos y el aeropuerto se fue ampliando constantemente, explica Spode. Hoy, alrededor de 34 millones de pasajeros pasan por el aeropuerto cada año, convirtiendo a Mallorca en uno de los destinos europeos más accesibles por vía aérea.

En respuesta a estos desafíos, los viajeros están cambiando sus hábitos. Según investigaciones de Mabrian y Data Appeal citadas por Euronews, los turistas internacionales están favoreciendo cada vez más las regiones menos transitadas y las temporadas intermedias. Aunque destinos clásicos como Lazio y Toscana en Italia, Andalucía en España y Ática en Grecia representaron casi un tercio del total de estancias de visitantes extranjeros en Europa en 2025, las regiones que experimentaron el mayor crecimiento en demanda muestran otra tendencia.

Los datos revelan un creciente interés por regiones septentrionales como el sur de Finlandia y Vestland en Noruega. Los viajeros también están prefiriendo áreas del norte de países europeos más meridionales, como Galicia en España, Trentino-Alto Adigio en Italia, y Normandía y Alsacia en Francia.

Los visitantes extranjeros también parecen buscar lugares más tranquilos, como lo demuestra el auge de regiones de Europa Central, incluidas áreas de Croacia y Polonia, junto con la creciente popularidad de destinos costeros menos concurridos en Grecia (como las Islas Jónicas) y Turquía (la Región de Mármara).

El cambio climático también está influyendo en estas nuevas preferencias. El fenómeno de las "coolcations" (vacaciones en lugares frescos) está en aumento, ya que los destinos tradicionales se vuelven incómodamente calurosos durante el verano. Los datos también señalan un creciente patrón de viajes fuera de temporada alta, con los visitantes extranjeros evitando cada vez más los meses pico, particularmente julio y, de manera aún más marcada, agosto, prefiriendo los períodos de temporada media.

El transporte es la principal fuente de emisiones en el turismo. Viajar en avión es, con diferencia, la forma de transporte más intensiva en emisiones de carbono. La aviación por sí sola representa alrededor del 2,5% de las emisiones globales anuales de CO2, y a medida que los viajes aéreos se vuelven más asequibles, las emisiones de la aviación continúan aumentando, según datos de POLIS Network.

Elegir viajar en tren o autobús es una opción mucho más respetuosa con el medio ambiente, cuando está disponible. En Europa, para la mayoría de los viajes transfronterizos, viajar en tren suele ser más caro que volar. Un informe de Greenpeace analizó 142 rutas en 31 países y encontró que, para la mayoría de los viajes transfronterizos, volar es significativamente más barato que tomar el tren.

Esta disparidad de precios se debe principalmente a los fuertes subsidios que reciben las aerolíneas y a las compañías de bajo costo que ofrecen billetes a precios que no reflejan sus costos ambientales o sociales.

El turismo es un importante motor económico, estrechamente vinculado al crecimiento económico, el empleo y el bienestar. A nivel mundial, los ingresos generados por el turismo son comparables o incluso superiores a los de las exportaciones de petróleo, productos alimenticios o automóviles. En la Unión Europea, casi 1 de cada 13 empresas está relacionada con el turismo, empleando a más de 12,3 millones de personas, según POLIS Network.

A pesar de su papel crucial en muchas economías, el sector turístico es altamente vulnerable a diversas amenazas, incluidas pandemias, desastres naturales, cambio climático, recesiones económicas e inestabilidad política, como se destacó durante la pandemia de COVID-19.

El establecimiento del Día Mundial de la Resiliencia Turística, celebrado el 17 de febrero, destaca la importancia de que el turismo sea tanto ambientalmente sostenible como resiliente ante los impactos globales. Además, 2027 será el Año Internacional del Turismo Sostenible y Resiliente, una iniciativa que alienta a todos los países a tomar medidas a todos los niveles y apoyar un turismo sostenible y resiliente como medio para promover y acelerar el desarrollo sostenible.

Según la Organización Mundial del Turismo, 2026 está en camino de establecer nuevos récords para los viajes internacionales, con un crecimiento del 3-4% respecto al año anterior. Ante este panorama, las autoridades necesitan intensificar sus esfuerzos. La planificación estratégica, la participación de las partes interesadas y una gobernanza eficaz a nivel nacional, regional y local son esenciales para construir estrategias de movilidad y turismo resilientes, garantizando que ambos continúen impulsando la prosperidad mientras resisten futuros impactos.

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