Exalcalde de Mánchester presiona para reemplazar a Starmer como primer ministro del Reino Unido sin primarias
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Exalcalde de Mánchester presiona para reemplazar a Starmer como primer ministro del Reino Unido sin primarias

Andy Burnham, exalcalde de Mánchester, intensifica su estrategia para forzar la dimisión del primer ministro británico Keir Starmer tras su victoria arrolladora en la elección parcial de Makerfield celebrada el jueves. El triunfo de Burnham, que obtuvo casi 25.000 votos frente a los 19.000 combinados de la ultraderecha, ha consolidado entre diputados laboristas la percepción de que solo él puede detener el avance de la extrema derecha, mientras Starmer se resiste a abandonar el cargo y advierte que competirá si se activan primarias.

INTERNACIONAL19 JUN 2026

La victoria de Andy Burnham en Makerfield ha transformado lo que parecía una posibilidad en una aparente inevitabilidad política. Según medios británicos, la arrolladora victoria del exalcalde de Mánchester en la elección parcial celebrada este jueves ha consolidado entre los diputados laboristas del Reino Unido la idea de que solo él puede ser primer ministro y que los días de Keir Starmer están contados.

Los comicios, aunque pequeños y localizados con menos de 76.000 electores de los que apenas votó la mitad, arrojaron un resultado contundente. Burnham obtuvo casi 25.000 votos, más que la suma del resto de partidos juntos, y muy por delante de los casi 19.000 logrados conjuntamente por los dos partidos de la derecha extrema, Reform UK (la formación de Nigel Farage) y su escisión, Restore Britain, según reporta El País.

El triunfo ha sido tan sólido como para convencer a sus compañeros de que solo una figura como la suya es capaz de detener la ola de la ultraderecha, según la misma fuente.

**Starmer se resiste a dimitir**

Burnham ya ha logrado su escaño en el Parlamento, condición indispensable para poder participar en cualquier desafío al liderazgo del partido. Cuenta con los apoyos suficientes para impulsar un proceso de primarias, que requiere la firma de 80 diputados, según El País.

Sin embargo, el primer ministro Keir Starmer ha dejado claro que no se va a ir sin dar la batalla. "Fui elegido para servir a mi país con un claro mandato para el cambio en las elecciones generales de hace dos años, y estoy llevando a cabo ese mandato", dijo el primer ministro horas después de conocer la magnitud de la victoria de su rival, según la fuente.

"Ahora mismo nadie ha activado el mecanismo de desafío del liderazgo [las primarias], pero ya he dicho en muchas ocasiones que no creo que sea una buena idea, porque sumirá al país en el caos. Pero si se activa, claro que competiré. No pienso huir de mis responsabilidades como primer ministro", advirtió Starmer, según El País.

**La estrategia de Burnham**

Burnham ha tenido ya un par de intervenciones públicas en las horas posteriores a su victoria que dejaban claro que su ambición va mucho más lejos que ocupar un escaño en la Cámara de los Comunes. Hablaba como si ya hubiera adquirido el mandato de ponerse al frente del Gobierno del país, según la fuente.

"Todo el mundo sabe que este país no está funcionando como debiera. Todo el mundo sabe que el Reino Unido no está donde debería estar. Esta noche puede ser el punto de inflexión. A partir de ahora, haré todo lo posible por que el nombre de Makerfield sea siempre sinónimo de la idea de lograr el cambio que el país necesita y de la idea de recuperar algo que habíamos perdido: la esperanza en el futuro", prometió en la celebración de su victoria, según El País.

"A mi partido le digo: esta es nuestra última oportunidad para traer el cambio. Eso me han dicho los votantes en las cientos de puertas a las que he llamado estos días. Debemos escucharlos y hacerlo bien. No habrá una segunda oportunidad", reclamó Burnham, según la misma fuente.

Su objetivo a lo largo de este fin de semana será doble, según El País. En primer lugar, debe convencer a otros aspirantes a reemplazar a Starmer, como el exministro de Justicia Wes Streeting o el exsecretario de Estado de las Fuerzas Armadas Al Carns —los dos que han expresado ese deseo con mayor claridad, aunque puede haber varios tapados más— de que su victoria en Makerfield ha sido tan definitiva como para anular las opciones de cualquier otro aspirante a los ojos de las bases laboristas que deberán votar en un posible proceso de primarias.

En segundo lugar, y esta será la tarea más delicada, deberá hablar personalmente con Starmer para reclamarle un calendario de transición ordenado, pactado y rápido, que evite al primer ministro y al partido la agonía de largas semanas de enfrentamiento, según la fuente. O lo que es peor, que una cascada incontrolable de dimisiones de sus ministros lo ponga contra las cuerdas, como le pasó a su archienemigo político Boris Johnson, obligado a dimitir cuando ya no encontraba entre los suyos recambios para todos los agujeros surgidos en su Gobierno.

**Presión creciente dentro del Partido Laborista**

Hay un consenso casi general en la principal formación británica de izquierdas en reclamar a Starmer que tire la toalla, presente un calendario de retirada ordenada y facilite la transición, según El País.

"Está muy claro que Starmer no puede ser el candidato de este partido en unas próximas elecciones", señaló a la BBC la exministra de Transportes Louise Haigh, representante del ala más a la izquierda del laborismo y firme apoyo de Burnham en las últimas semanas. "[El primer ministro] debe reflexionar sobre lo que es mejor para el interés del país y del partido", recomendó Haigh, según la fuente.

Casi un centenar de diputados laboristas han reclamado públicamente a Starmer, desde el descalabro electoral de hace un mes y medio en las elecciones municipales de Inglaterra y autonómicas de Escocia y Gales, que se eche a un lado o, al menos, que ponga ya sobre la mesa un calendario de retirada, según El País.

El primer movimiento de un nivel más grave se produjo este viernes, cuando la ministra de Transportes Heidi Alexander habló en privado con el primer ministro para transmitirle la necesidad de preparar un calendario de su salida, según la fuente. La conversación anticipaba otras similares de miembros del Gobierno con Starmer en las próximas horas.

La victoria de Burnham ha añadido una sensación de urgencia a la crisis interna del laborismo y de inevitabilidad al reemplazo del primer ministro, según El País. Nuevas voces se han sumado este viernes para pedir a Starmer que aproveche la mano tendida para abandonar Downing Street con dignidad.

Resumió el sentir general el diputado Patrick Hurley: "Starmer pasará a la historia como una figura política monumental", dijo, tras recordar que fue él quien sacó del poder a los conservadores después de catorce años, según la fuente. "Pero todo tiene su final, y hoy necesitamos la transición hacia algo nuevo. No hemos sido capaces de adoptar con decisión y urgencia los cambios prometidos, y es lo que han reclamado los votantes", concluyó Hurley, según El País.

**Implicaciones para el futuro político británico**

La crisis interna del Partido Laborista llega en un momento crítico para el Reino Unido, con el avance de la ultraderecha representada por Reform UK y Restore Britain, que juntos obtuvieron casi 19.000 votos en Makerfield. La capacidad de Burnham para movilizar más votos que todos los demás partidos combinados ha sido interpretada por muchos dentro del laborismo como la prueba de que solo una figura con su perfil puede frenar ese avance.

Sin embargo, Burnham necesitará una estrategia casi maquiavélica para lograr su objetivo de ser primer ministro y entrar en Downing Street, si quiere evitar que el Partido Laborista se meta en una larga y cruenta guerra civil que recuerde a los ciudadanos los últimos días de los anteriores gobiernos conservadores, según El País.

La situación plantea un dilema para el laborismo: activar el mecanismo de primarias podría sumir al país en el caos, como advierte Starmer, pero mantener a un primer ministro que ha perdido el apoyo de casi un centenar de sus propios diputados podría resultar igualmente desestabilizador. Los próximos días serán cruciales para determinar si Starmer acepta una salida negociada o si el partido se verá obligado a atravesar un proceso de primarias que podría prolongar la incertidumbre política en el Reino Unido.

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