La tormentila (Potentilla erecta), una pequeña flor amarilla utilizada durante siglos en la medicina tradicional irlandesa y europea para tratar heridas e infecciones, ha demostrado capacidad para combatir bacterias resistentes a antibióticos modernos, según una investigación del Trinity College de Dublín. El estudio revela que compuestos presentes en la raíz de esta planta pueden inhibir el crecimiento bacteriano y potenciar la eficacia de antibióticos de último recurso.
Investigadores irlandeses han identificado propiedades antimicrobianas significativas en la tormentila, una flor silvestre común en Irlanda, Reino Unido y Europa, que podría convertirse en una herramienta contra la creciente amenaza de la resistencia antimicrobiana, según un estudio publicado por el Trinity College de Dublín.
La raíz de la tormentila se utilizó durante siglos en la medicina tradicional irlandesa y europea para tratar heridas, dolores de garganta, diarrea y enfermedades de las encías, según la investigación. Estos usos históricos sugirieron a los científicos que la planta podría contener compuestos lo suficientemente potentes como para eliminar microbios.
La investigación más reciente ha confirmado que la tormentila no solo posee actividad antimicrobiana, sino que también puede ser lo suficientemente poderosa para combatir microbios resistentes a los antibióticos modernos, según los resultados del estudio.
La resistencia antimicrobiana representa una amenaza global creciente que ocurre cuando las bacterias evolucionan para sobrevivir a los medicamentos utilizados para tratar infecciones comunes, según explica el estudio. Esto hace que algunas infecciones sean muy difíciles y, en ocasiones, imposibles de tratar. La resistencia antimicrobiana podría estar empujando a la humanidad de regreso a una época en la que infecciones antes tratables podrían volver a ser mortales, advierten los investigadores.
En el estudio, los científicos investigaron si varias plantas de turberas irlandesas contenían compuestos que podrían ayudar a combatir bacterias multirresistentes. Para ello, prepararon extractos de más de 70 especies de plantas diferentes recolectadas de turberas en toda Irlanda, según detalla la investigación.
Los extractos fueron probados contra patógenos bacterianos clínicamente relevantes en el laboratorio, incluidas bacterias que causan neumonía grave e infecciones del tracto urinario, según el estudio. Los investigadores utilizaron pruebas de susceptibilidad antimicrobiana para determinar si los extractos inhibían el crecimiento bacteriano, exponiendo las bacterias a los diversos extractos vegetales.
Además, los científicos probaron estos extractos en biopelículas para determinar si los compuestos vegetales podían prevenir que las bacterias formaran estas estructuras. Las biopelículas son comunidades bacterianas rodeadas por un escudo de carbohidratos viscoso que las protege de los antibióticos, desinfectantes y el sistema inmunológico, según explica el estudio.
El cribado inicial mostró que los extractos de tormentila eran antimicrobianos y limitaban la formación de biopelículas, según los resultados. Esto sugirió que estos extractos contenían compuestos con actividad antimicrobiana, lo que podría explicar su uso histórico para tratar infecciones.
Los investigadores también exploraron si estos extractos vegetales podían funcionar en combinación con antibióticos existentes, ya que algunos compuestos vegetales no matan bacterias directamente pero pueden hacer que los antibióticos funcionen mejor. Los científicos combinaron niveles bajos del antibiótico colistina —un antibiótico que solo se usa como último recurso contra infecciones graves debido a su potencial toxicidad para los pacientes— con el extracto de tormentila, según el estudio.
La dosis baja de antibiótico no fue suficiente para matar las bacterias cuando se usó sola. Sin embargo, cuando se combinó con el extracto de tormentila, el compuesto vegetal mejoró la eficacia del antibiótico, según los hallazgos.
Parte del equipo realizó un análisis para identificar los compuestos presentes en los extractos de tormentila. Las plantas Potentilla son conocidas por contener compuestos naturales como el ácido elágico y la agrimonina, que tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, según la investigación.
Los científicos probaron el ácido elágico y la agrimonina presentes en la tormentila de las turberas irlandesas y demostraron que estos compuestos específicos podían inhibir el crecimiento bacteriano, lo que indica que pueden ser responsables de la actividad antimicrobiana de la tormentila, según el estudio.
Los investigadores descubrieron posteriormente que estos compuestos estaban logrando esto al secuestrar hierro, un nutriente esencial para el crecimiento bacteriano. Esto efectivamente privó de alimento a las células bacterianas, impidiendo su crecimiento, según explica el estudio. Los científicos ahora se centran en optimizar esta actividad antimicrobiana y desarrollar formulaciones para probar su potencial como tratamiento en modelos experimentales.
La naturaleza siempre ha sido una fuente rica de medicamentos, según señala la investigación. Muchos antibióticos que se usan hoy en día provienen originalmente de fuentes naturales. Por ejemplo, la vancomicina, un potente antibiótico de último recurso utilizado para tratar infecciones por SARM (Staphylococcus aureus resistente a la meticilina) y Clostridioides difficile, provino de microbios del suelo, según el estudio.
Con la resistencia antimicrobiana continuando su aumento a nivel mundial, se necesitan urgentemente nuevos enfoques y tratamientos. Las plantas pueden ser una fuente poco explorada tanto de nuevos compuestos antimicrobianos como de compuestos que hacen que los medicamentos existentes sean más efectivos, según concluyen los investigadores.
La historia de la tormentila muestra cómo la naturaleza y la medicina tradicional pueden trabajar de la mano con la ciencia moderna para abordar los desafíos actuales, según el estudio. También destaca que las soluciones pueden encontrarse en lugares inexplorados, incluso en una pequeña flor amarilla silvestre que crece en una turbera.