Fracasa fusión entre Indra y Escribano tras pulso entre el Gobierno español y la familia empresaria
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Fracasa fusión entre Indra y Escribano tras pulso entre el Gobierno español y la familia empresaria

La operación para crear un campeón nacional de defensa terrestre en España se desplomó esta semana tras un enfrentamiento entre el Gobierno y la familia Escribano por el control de Indra. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con 28% del capital, bloqueó la fusión con Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) alegando conflicto de intereses, mientras los hermanos Escribano, con 14,3% de las acciones, retiraron su oferta. La acción de Indra cayó 15% en la semana, borrando 1.600 millones de euros en valor bursátil, según El País y Demócrata.

NEGOCIOS22 MAR 2026

La ambiciosa fusión entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) colapsó esta semana tras meses de negociaciones, dejando al Gobierno español sin su proyecto estrella para consolidar la industria de defensa terrestre y desatando una crisis de confianza que hundió las acciones de la tecnológica en Bolsa.

La operación buscaba crear un campeón nacional capaz de absorber los miles de millones de euros que llegarán al sector con el rearme europeo, según El País. Sin embargo, el enfrentamiento entre los dos máximos accionistas de Indra —el Gobierno a través de la SEPI con 28,16% del capital y la familia Escribano con 14,38%— terminó por sepultar el proyecto.

El miércoles por la noche, la SEPI comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) su oposición a la operación, argumentando que el conflicto de intereses "debería despejarse antes de acometer el análisis de la operación", según el documento citado por El País. Aunque no lo expresó explícitamente, el Gobierno estaba exigiendo la salida de Ángel Escribano de la presidencia de Indra.

Al día siguiente, en un consejo extraordinario, Indra recibió la comunicación de que EM&E ya no estaba interesada en la fusión, según fuentes conocedoras citadas por El País. El consejo fue escueto, sin la presencia de los hermanos Escribano por el conflicto de intereses, y se limitó a tomar nota del abandono de la operación. Ángel Escribano permanece como presidente.

La reacción del mercado fue inmediata y brutal. Indra comenzó la jornada del jueves con una caída de casi 8%, que moderó a 4,24% al cierre, según El Cronista. La acción acumuló un desplome del 15% en la semana, liderando las pérdidas del Ibex 35 y borrando cerca de 1.600 millones de euros en valor bursátil, según Demócrata. El viernes la cotización cerró prácticamente plana, con un avance de 0,30%, pero el daño ya estaba hecho.

Los orígenes de esta operación se remontan a enero de 2025, cuando Ángel Escribano fue nombrado presidente ejecutivo de Indra en sustitución de Marc Murtra, quien marchó a dirigir Telefónica, según El País. Un mes antes, los Escribano habían aumentado su participación en la tecnológica desde 8,3% hasta 14,3%, consolidándose como el primer accionista privado. La familia posee dos asientos en el consejo: el de Ángel y el de su hermano Javier, quien pasó a presidir EM&E cuando Ángel asumió el mando de Indra.

Con Escribano al frente, Indra se lanzó a crecer en espacio y defensa. La compañía intentó primero adquirir Santa Bárbara, el referente nacional en plataformas militares terrestres con importantes centros industriales en Trubia (Oviedo) y Alcalá de Guadaíra (Sevilla), capacidad industrial de la que carece Indra, según El País. Santa Bárbara, propiedad de la estadounidense General Dynamics, se negó a vender. Tras varios encontronazos con la compañía norteamericana, Indra compró la planta de Duro Felguera en El Tallerón, operación concretada en julio de 2025.

En paralelo, a finales de abril de 2025 saltó a los medios el interés de Indra en fusionarse con EM&E, operación que desde el principio presentaba un obvio conflicto de intereses al tener a los Escribano en ambos lados de la mesa, según El País. Moncloa, que preparaba los Programas Especiales de Modernización (PEM) con contratos milmillonarios para aumentar el gasto en defensa hasta 2% del PIB, no quería entregar los proyectos de industria militar terrestre a una empresa estadounidense, sino a una española. Y esa iba a ser Indra.

Pero primero necesitaba que ganase tamaño. Por eso la SEPI apoyó inicialmente la operación entre Indra y EM&E, pese al conflicto de intereses, según El País. Otros accionistas como Amber Capital, que entonces poseía 7% y ahora tiene alrededor de 5%, también respaldaron la integración. Amber Capital es a su vez principal accionista del grupo Prisa, editor de El País. La alineación de los accionistas con Escribano era tal que su nombramiento como presidente fue ratificado con 98,49% de los votos en la junta general del 26 de junio de 2025.

El 10 de julio de 2025, el consejo de administración de Indra trató la operación de integración con EM&E y decidió crear una comisión ad hoc integrada por consejeros independientes para supervisar el cumplimiento de las reglas aplicables para la correcta gestión de los conflictos de interés, según informó al regulador bursátil en un texto que no mencionaba directamente a EM&E, según El País. El 30 de julio se oficializó la creación de dicha comisión que, a finales de agosto, perdió un miembro cuando Bernardo Villazán presentó su dimisión aduciendo razones personales. No fue sustituido y la comisión quedó formada por tres vocales independientes: Belén Amatriain (presidenta), Eva María Fernández y Josep Oriol Piña.

Esta comisión elaboró un informe votado en el consejo en diciembre de 2025, donde por unanimidad se decidió que la operación era coherente con la estrategia de Indra, según El País. Es decir, lo aprobaron tanto la SEPI como SAPA, que fue contraria desde un principio a la integración por sus intereses con Santa Bárbara, con la que colabora en un proyecto millonario para el ejército estadounidense. Fuentes conocedoras señalan que entre los consejeros independientes de dicha comisión hay gran enfado por la caída de la operación, sobre todo por parte de Amatriain, que considera que todo el trabajo fue en vano.

Visto el encaje estratégico, llegó el momento de discutir cómo se llevaba a cabo la operación. En enero de 2026, el Tribunal Supremo aceptó a trámite un recurso contencioso-administrativo que Santa Bárbara presentó contra las ayudas públicas por valor de 3.002 millones de euros que el Ministerio de Industria concedió a los contratos de artillería sobre ruedas y cadenas del Ejército de Tierra, que tienen un valor conjunto de 7.240 millones, según El País. Santa Bárbara también optaba a esos contratos. Dicha arremetida judicial coincidió con el comienzo de las dudas por parte del Ejecutivo.

A pesar de que Moncloa comenzaba a enfriar la operación, esta seguía adelante con José Vicente de los Mozos, el consejero delegado de Indra, liderando las conversaciones por parte de la tecnológica, y Javier Escribano por parte de EM&E, según El País. Los hermanos no participaban de las conversaciones del consejo de Indra relativas a la operación por el conflicto de intereses. A principios de febrero de 2026, De los Mozos llegó a asegurar que la operación ya estaría hecha si Ángel Escribano no fuese el presidente, según El País. Las especulaciones sobre el malestar de Moncloa con los Escribano crecían, pero nadie se pronunciaba oficialmente.

La disputa se centraba en la fórmula de integración. Mientras Ángel y Javier Escribano buscaban impulsar la operación mediante una fusión por absorción, el Ejecutivo encabezado por Pedro Sánchez apostaba por una compra de la mayoría del capital, según El Cronista. El Gobierno planteó que Indra comprase la mayoría de EM&E sin fusión, evitando así que la familia se hiciese con un peso superior al de la SEPI en el accionariado de la tecnológica, según El País.

Este temor se sustentaba en el meteórico ascenso del valor de EM&E: la compañía, que en 2021 se tasó en 100 millones de euros, se especulaba que valía más de 1.000 millones cuando se hizo oficial el interés de Indra, y en estos días ya se colocaba por encima de 2.000 millones, según estimaciones del mercado citadas por El País y El Cronista. Esto encendió las alarmas de Moncloa, que no quería arriesgarse a perder el control del campeón nacional de defensa terrestre.

En caso de materializarse la fusión, las nuevas acciones tendrían como destino las arcas de los hermanos Escribano para evitar un pago en efectivo, cuya consecuencia inmediata sería la alineación total de sus intereses con los de Indra, según El Cronista. Por el contrario, Moncloa argumenta que hay que velar por el interés económico y financiero de Indra y salvaguardar el interés público, poniendo el foco en que se trata de una compañía catalogada como estratégica en un sector clave como el de defensa.

En los últimos días se sumó otro factor que enturbió aún más las posturas. El fondo estadounidense Third Point se hizo con una participación inferior a 3% de Indra, según El Cronista. A pesar de su reducido peso, Third Point comunicó al consejo y a la SEPI que aplazar la fusión no sólo sería perder una oportunidad única, sino que además devaluaría a la empresa.

Tras el colapso de la operación, Moncloa convocó a Escribano a una reunión el viernes para entablar un diálogo sobre cómo seguir, según El País. Los hermanos se escudan en el apoyo que tienen de buena parte del accionariado, el cual no olvida que con Escribano en la presidencia la compañía se disparó 184% en Bolsa en 2025, siendo el valor del Ibex 35 que mejor comportamiento tuvo. El miércoles 25 de marzo habrá un consejo en el que todas las espadas estarán en alto, según El País.

Según El Confidencial citado por El Cronista, el Gobierno estaría presionando para que la marcha de Escribano se haga efectiva antes del próximo consejo de administración previsto para el 25 de marzo. Para evitar el fracaso total de la operación, la SEPI apuesta que el consejero delegado José Vicente de los Mozos siga al frente de la compañía como máximo ejecutivo y pilote la integración, según El Cronista.

Por su parte, Ángel Escribano no tiene intención de abandonar su cargo y considera que cuenta con el respaldo del consejo de administración, según Demócrata. Escribano recuerda que su cargo fue refrendado por más de 98% de la junta de accionistas celebrada el año pasado y que no ha recibido ninguna comunicación oficial para retirarse, considerando que esta decisión corresponde al consejo de administración. Escribano sigue trabajando activamente en la ejecución del plan estratégico Leading the Future, con el que aspiraba a facturar 10.000 millones de euros en 2030, y recientemente mantuvo reuniones en Asturias con más de 300 empresas del sector, prueba de su continuidad operativa, según Demócrata.

El presidente de Indra considera que su situación es distinta a la de José María Álvarez-Pallete, relevado en Telefónica en enero de 2025 tras perder el apoyo de la SEPI, dado que Escribano es también el segundo accionista de referencia de Indra a través de EM&E, propiedad suya y de su hermano Javier al 50%, según Demócrata.

A pesar de los tropiezos bursátiles, Indra ha consolidado una extensa red de alianzas industriales y tecnológicas, con cerca de 140 acuerdos desde la llegada de Ángel Escribano a la presidencia en enero de 2025, de los cuales alrededor de treinta han sido públicos, según Demócrata. La compañía cerró el último ejercicio batiendo todos los récords tanto en ventas como en beneficios, consolidando su posición como líder del sector tecnológico y de defensa en España.

La contratación del cuarto trimestre de 2025 alcanzó 8.329 millones de euros, mientras que la cartera anual se situó en 16.083 millones, un 122% más que en 2024, según Demócrata. La cartera de Defensa se elevó a 11.336 millones, superando ampliamente el objetivo de 10.000 millones fijado para 2026.

Los ingresos crecieron 13% en 2025 respecto a 2024, con incrementos de doble dígito en Defensa, gestión de tráfico aéreo (ATM) y Movilidad, según Demócrata. Solo en el último trimestre, los ingresos avanzaron 28% interanual, llevando la cifra de negocios total hasta 5.457 millones de euros. El resultado neto alcanzó 436 millones, un aumento de 57% frente a 2024, gracias a la mejora operativa y a impactos puntuales en los resultados financieros, incluida la revalorización de la participación en TESS y otros ajustes estratégicos.

La reacción de los analistas ha sido mixta. Banco Sabadell considera que la noticia de un posible desplazamiento de Ángel Escribano es negativa, ya que introduce ruido e incertidumbre, según El Cronista. La entidad defiende al actual presidente afirmando que además de ser uno de los principales accionistas de Indra es una figura con experiencia en el sector Defensa, la principal vía de crecimiento y catalizador de Indra.

Sin embargo, los principales analistas siguen convencidos en el potencial a largo plazo de Indra, según El Cronista. Según datos recopilados por Reuters, el precio objetivo medio que dan los expertos a la acción es de 61,35 euros, lo que implica un potencial alcista de aproximadamente 10% frente a la cotización actual. La recomendación mayoritaria sigue siendo de comprar. Indra recibe tres consejos de compra fuerte, nueve de compra, seis de mantener y solo uno de vender, según datos de Reuters citados por El Cronista.

Goldman Sachs fijó su precio objetivo en 85 euros, un 43% por encima del cierre del lunes anterior al anuncio del colapso de la fusión, según El Cronista. La acción acumula una subida de 168% desde sus mínimos de las últimas 52 semanas, fijados en 20,82 euros en abril de 2025. Pese a la caída semanal, la cotización de Indra incrementa su valor desde inicio de año en 17,84%, según El Cronista.

La pugna entre el Gobierno y los Escribano estalló en un momento en el que están en juego grandes contratos en defensa, futuros negocios millonarios que potencian el interés estratégico y político sobre el futuro de Indra, según El Cronista. El gasto en defensa de Europa fortalece la cotización de Indra, que desde enero tuvo una revalorización de más de 22%, y aún tiene recorrido alcista, pese a dispararse 184% en 2025, según opiniones de analistas e inversores citadas por El Cronista.

El Gobierno se ha quedado sin la operación que buscaba para crear el campeón nacional en defensa terrestre y, además, ha visto cómo Escribano se queda con el bastón de mando, al menos de momento, según El País. El Ejecutivo tendrá que convencer a unos consejeros independientes enfadados de que lo mejor para Indra es que Escribano dé un paso al costado. El desenlace de esta crisis determinará no solo el futuro de la compañía, sino también la capacidad de España para consolidar su industria de defensa en un momento crítico marcado por el rearme europeo y las tensiones geopolíticas globales.

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