El entierro de Innocent Mandro Likpa, quien murió de ébola en la República Democrática del Congo, reveló graves deficiencias en las medidas de seguridad sanitaria cuando el ataúd que transportaba sus restos se abrió durante el traslado y el funeral se realizó sin las precauciones necesarias, según documentó un fotógrafo presente en la ceremonia cerca de Mongbwalu, epicentro del brote actual. El incidente ilustra por qué la enfermedad continúa propagándose sin control efectivo en el país africano.
El ataúd que transportaba los restos de Innocent Mandro Likpa se abrió cuando el mototaxi que lo llevaba golpeó un bache en un camino de tierra en una localidad minera de oro congoleña, según reportó The New York Times. Dos hombres que viajaban sentados sobre el féretro salieron despedidos al aire cuando la tapa se desprendió, dejando expuesto el contenido, en un incidente que ocurrió el sábado durante el traslado para el entierro de Likpa, quien había fallecido de ébola el día anterior.
El episodio no fue el primer percance en el trayecto hacia el lugar de sepultura, según la fuente. El incidente puede ayudar a explicar por qué la enfermedad continúa propagándose con escaso control en la República Democrática del Congo, según el reporte.
**Protocolos de seguridad ignorados**
Debido a que el virus del ébola permanece altamente infeccioso después de la muerte, los cuerpos de quienes han sucumbido a la enfermedad deben manipularse con extrema precaución, según los protocolos establecidos. Estos protocolos exigen que los entierros sean realizados por trabajadores capacitados que usen equipo de protección personal, según la fuente.
Los trabajadores sanitarios que manipularon los restos de Likpa el sábado inicialmente parecieron seguir estos protocolos, según el testimonio del fotógrafo presente. Sin embargo, pocas precauciones de seguridad fueron evidentes cuando se fotografió su funeral y entierro cerca de la localidad de Mongbwalu, el epicentro del brote actual, según el reporte de The New York Times.
**Estrategia de construcción de confianza con riesgos**
El día comenzó con trabajadores de la Cruz Roja mostrando el cuerpo de Likpa a su familia en el hospital, según la fuente. Cualquier exposición a un cadáver infectado con ébola conlleva riesgos, pero con la hostilidad congoleña hacia los trabajadores sanitarios generalizada, permitir que los seres queridos vean los restos ayuda a construir confianza, según explicó el reporte.
La imagen documentada muestra a trabajadores sanitarios usando equipo de protección junto a otras personas que no portaban dicho equipo, de pie cerca del cadáver con el rostro descubierto, según la fotografía publicada.
**Contexto del brote en Mongbwalu**
Mongbwalu, una localidad minera de oro en la República Democrática del Congo, se ha convertido en el epicentro del brote actual de ébola, según la fuente. La zona enfrenta desafíos particulares debido a la desconfianza generalizada de la población hacia los trabajadores sanitarios, lo que complica los esfuerzos de contención de la enfermedad.
El ébola es una enfermedad viral hemorrágica con una alta tasa de mortalidad que se transmite a través del contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas, incluyendo cadáveres. La enfermedad ha causado múltiples brotes en África Central y Occidental en las últimas décadas, con tasas de letalidad que pueden alcanzar hasta el 90 por ciento en algunos brotes, dependiendo de la cepa del virus y la calidad de la atención médica disponible.
**Implicaciones para el control del brote**
La falta de adherencia a los protocolos de seguridad durante los entierros representa uno de los principales factores de transmisión del ébola durante los brotes. Las prácticas funerarias tradicionales, que a menudo implican contacto directo con el cuerpo del fallecido, han sido identificadas como vectores significativos de propagación en brotes anteriores.
El caso documentado en Mongbwalu ilustra la brecha entre los protocolos establecidos y su implementación práctica en el terreno, particularmente en contextos donde la infraestructura es limitada y la confianza en las autoridades sanitarias es baja. Esta situación sugiere que el brote actual en la República Democrática del Congo enfrenta obstáculos significativos para su contención efectiva, más allá de los desafíos médicos y logísticos habituales en la respuesta a epidemias de ébola.