Los jóvenes estadounidenses con títulos universitarios enfrentan una precariedad económica sin precedentes, con tasas de desempleo superiores a la media nacional desde la pandemia y salarios insuficientes para cubrir necesidades básicas, según un informe del Instituto de Política Económica publicado este mes. La situación marca un quiebre histórico en la promesa de que la educación superior garantiza prosperidad, mientras la deuda estudiantil alcanza 1,8 billones de dólares.