

Los glaciares de Alaska responden al cambio climático derritiéndose durante tres semanas adicionales por cada grado Celsius de aumento en la temperatura promedio del verano, según datos de radares satelitales analizados por científicos de la Universidad Carnegie Mellon y la Universidad de Alaska Fairbanks. La investigación, publicada en febrero de 2025 en la revista Nature, utilizó tecnología de radar de apertura sintética para monitorear casi todos los glaciares de Alaska mayores a media milla cuadrada desde mediados de 2016 hasta 2024.
Un equipo de científicos ha cuantificado con precisión sin precedentes cómo el calentamiento global está acelerando el derretimiento de los glaciares de Alaska, revelando que cada incremento de un grado Celsius en la temperatura promedio del verano extiende el período de derretimiento en tres semanas adicionales, según un estudio publicado el 4 de febrero en la revista Nature.
La investigación, liderada por Albin Wells, reciente graduado de doctorado de la Universidad Carnegie Mellon, junto con el profesor asistente David Rounce de la misma institución y Mark Fahnestock del Instituto Geofísico de la Universidad de Alaska Fairbanks, empleó datos de radar de apertura sintética del satélite europeo Sentinel-1 para rastrear cambios en casi todos los glaciares de Alaska mayores a aproximadamente media milla cuadrada desde mediados de 2016 hasta 2024, según la Universidad de Alaska Fairbanks.
Un grado Celsius equivale a 1.8 grados Fahrenheit, según la fuente.
Los científicos utilizaron los datos de radar para rastrear el número de "días de derretimiento" de los glaciares. Un solo día de derretimiento puede ser un período de 24 horas en el que un glaciar completo se está derritiendo, o puede consistir en múltiples días donde porciones del glaciar se derriten y eventualmente alcanzan el equivalente al área superficial total del glaciar, según la investigación.
Un aumento en los días de derretimiento a lo largo del tiempo señala una temporada de derretimiento más larga y acelera la pérdida neta de hielo de un glaciar, según los investigadores.
El radar de apertura sintética funciona enviando pulsos de microondas hacia el suelo desde un avión o satélite en movimiento y combinando los ecos que regresan para crear imágenes detalladas, incluso a través de nubes y en la oscuridad, según la fuente. El Sentinel-1 pasa sobre la misma ubicación cada 12 días, cubriendo más de 3,000 glaciares de Alaska, según el estudio.
El equipo también descubrió que las olas de calor a corto plazo causaron que los glaciares de Alaska perdieran hasta un 28% más de su cubierta de nieve protectora que en años típicos. Ese porcentaje es a escala de cadenas montañosas individuales en lugar de aplicarse uniformemente a cada glaciar dentro de una cadena montañosa, según los hallazgos.
"Nuestra capacidad para cuantificar estos cambios es realmente importante", dijo Wells, según la Universidad de Alaska Fairbanks. "Las extensiones de derretimiento y las líneas de nieve son indicadores del balance de masa glaciar".
El balance de masa glaciar es la diferencia entre cuánta nieve y hielo gana un glaciar y cuánto pierde con el tiempo, según la investigación.
"Estas correlaciones con la temperatura comienzan a dar una idea de cuánto derretimiento o retroceso de la línea de nieve podemos anticipar bajo climas futuros más cálidos en toda la región", dijo Wells, según la fuente.
La línea de nieve marca la división entre la zona de acumulación de un glaciar, donde la nieve se acumula y añade masa, y su zona de ablación, donde el derretimiento elimina nieve y hielo, según los investigadores.
Los glaciólogos típicamente usan equipos ópticos para evaluar las líneas de nieve al final de la temporada de derretimiento, generalmente a finales del verano o principios del otoño, según la fuente.
"En datos ópticos, la línea de nieve puede ser realmente difícil de observar", dijo Fahnestock, según la Universidad de Alaska Fairbanks. "Si llegas un día tarde tomando tu fotografía, podría haber nevado en todo el glaciar, y no puedes ver dónde está el hielo glaciar desnudo abajo y dónde está la nieve y el neviza arriba".
El neviza es nieve granular parcialmente compactada que forma la parte superficial del extremo superior de un glaciar y eventualmente puede convertirse en hielo, según la investigación.
Fahnestock señaló que los instrumentos ópticos pueden verse afectados por condiciones de iluminación variables, sombras, nubes y si el neviza está limpio o sucio, según la fuente.
El radar de apertura sintética supera eso y también puede proporcionar actualizaciones regulares de la línea de nieve durante la temporada, según los investigadores.
"Lo que Albin ha hecho es operacionalizar el seguimiento de las condiciones superficiales en los glaciares de una manera que puede aplicarse en cualquier lugar", dijo Fahnestock, según la Universidad de Alaska Fairbanks.
La investigación prestó especial atención a una ola de calor en Alaska del 23 de junio al 10 de julio de 2019 que abarcó todas las regiones glaciares de Alaska excepto la Cordillera Brooks, según el estudio.
Las temperaturas subieron de 20 a 30 grados por encima del promedio en muchas ubicaciones durante casi dos semanas. Varios días establecieron récords históricos, incluyendo 90 grados Fahrenheit en el Aeropuerto Internacional Ted Stevens de Anchorage. Los máximos típicos de verano de Anchorage están a mediados de los 60 grados, según la fuente.
El calor excesivo causó que las líneas de nieve de los glaciares retrocedieran casi 350 pies en elevación, según los investigadores. Las líneas de nieve no retroceden tan alto en un año típico hasta aproximadamente dos meses después, según el estudio.
El cambio prolongó la exposición del hielo desnudo y el neviza, llevando a una mayor pérdida de masa, según la investigación.
Los autores escriben que esto subraya "la sensibilidad de los glaciares a la variabilidad climática a corto plazo", según el estudio publicado en Nature.
Wells dijo que la investigación también reveló diferencias consistentes en el número de días de derretimiento entre glaciares en el lado costero de las cadenas montañosas y aquellos más hacia el interior. El patrón sugiere que los glaciares operan de manera diferente aunque muchos están perdiendo hielo a tasas ampliamente similares, según la fuente.
"Este es un hallazgo importante", dijo Wells, según la Universidad de Alaska Fairbanks, "porque corrobora el conocimiento previo de que los glaciares en Alaska en el lado costero de las montañas tienen más derretimiento en verano y más acumulación en invierno que aquellos en el lado continental de las cordilleras".
Rounce anteriormente fue becario postdoctoral e investigador asociado del Instituto Geofísico de la Universidad de Alaska Fairbanks, según la fuente.
La capacidad de monitorear glaciares de manera consistente y automática durante todo el año utilizando radar de apertura sintética representa un avance significativo sobre los métodos tradicionales basados en instrumentos ópticos de superficie, que son menos confiables, según los hallazgos de la investigación. Los datos de radar de apertura sintética son más confiables que los instrumentos ópticos tradicionales basados en superficie, según el estudio.
La investigación proporciona herramientas cruciales para anticipar cómo los glaciares de Alaska y potencialmente de otras regiones responderán a climas futuros más cálidos, permitiendo proyecciones más precisas sobre la pérdida de masa glaciar y sus implicaciones para el aumento del nivel del mar y los recursos hídricos regionales.