Gobernadora de Nueva York condena presencia de ministro israelí ultraderechista en desfile proisraelí
La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, criticó duramente la participación del ministro de Finanzas israelí Bezalel Smotrich en el tradicional desfile del Día de Israel celebrado este domingo en la Quinta Avenida de Manhattan, calificándolo como un extremista cuya retórica de odio es incompatible con los valores neoyorquinos. El evento, que convocó a más de 50.000 personas, estuvo marcado por la polémica tras la ausencia del alcalde musulmán Zohran Mamdani, quien rompió una tradición de 62 años al no asistir.
El tradicional desfile que la comunidad judía de Nueva York realiza cada año en apoyo a Israel se celebró este domingo marcado por una profunda controversia política, según reportó El País. El llamado Día de Israel en la Quinta Avenida convocó a más de 50.000 personas, pero las presencias y ausencias de figuras políticas generaron un debate que refleja las divisiones sobre la guerra en Oriente Próximo y las políticas del Gobierno de Benjamín Netanyahu.
La gobernadora demócrata Kathy Hochul emitió un comunicado en el que condenó enérgicamente la participación del ministro israelí Bezalel Smotrich. "Bezalel Smotrich es un extremista de ultraderecha cuya retórica llena de odio y división es incompatible con los valores que tanto apreciamos en Nueva York", aseguró Hochul. "El desfile del domingo era una celebración del orgullo, la comunidad y la unidad de los judíos. Condeno enérgicamente su participación", añadió la gobernadora.
Smotrich, quien ocupa el cargo de ministro de Finanzas en el Gobierno de Netanyahu, desfiló acompañado de una delegación israelí que incluyó al presidente del Parlamento o Kneset, Amir Ohana, y al ministro de Legado, Amijai Eliyahu, también considerado ultraderechista, según la fuente.
La gobernadora no fue la única autoridad demócrata en expresar su rechazo. La fiscal general de Nueva York, Letitia James, y el aspirante a congresista en las elecciones de noviembre, Brad Lander, también criticaron la presencia del responsable de Finanzas en el Gobierno de Netanyahu, según El País. El anterior alcalde de la ciudad, el también demócrata Eric Adams, quien mantiene un fuerte enfrentamiento con el actual alcalde Mamdani, sí participó en la marcha.
Según la fuente, tanto Smotrich como Eliyahu se caracterizan por un discurso incendiario en el que abogan sin ningún reparo por acabar con la población árabe-musulmana en Israel. Smotrich dijo en 2021 que el primer mandatario de su país, David Ben-Gurion, debería haber "completado el trabajo" y haber expulsado a todos los árabes cuando fundó Israel. Eliyahu, por su parte, sugirió la opción de lanzar una bomba nuclear sobre Gaza para acabar con el problema de Hamás, según reportó El País.
La ausencia del alcalde Zohran Mamdani, primer alcalde musulmán de Nueva York, fue otro de los elementos centrales de la controversia. Mamdani rompió una larga tradición entre los gobernantes de Nueva York de acudir a un evento que se celebra desde 1964, según la fuente. El alcalde había declarado antes de conocerse la asistencia de los políticos ultraderechistas israelíes que no participaría en el desfile. "Ya dije durante la campaña electoral que no asistiría. Y he dejado muy clara mi postura respecto al Gobierno israelí", afirmó Mamdani, al tiempo que señalaba que la seguridad de los asistentes era una de las máximas prioridades del Ayuntamiento, según El País.
Marc Schneier, rabino de la sinagoga The Hampton en Long Island y presidente de una fundación que aboga por mejorar las relaciones entre judíos y musulmanes, acusó al alcalde de dar "una bofetada en la cara a todos los judíos neoyorquinos", según la fuente.
Mamdani ha repetido en numerosas ocasiones que Israel está cometiendo un genocidio en Gaza. A principios de este año, recibió en la residencia oficial del alcalde, Gracie Mansion, al activista propalestino Mahmoud Khalil, que lucha para evitar ser deportado de Estados Unidos tras liderar protestas en contra del Gobierno de Israel en la Universidad de Columbia, según reportó El País.
Eliyahu fue uno de los políticos israelíes que salieron en tromba contra Mamdani nada más ganar el pasado noviembre las elecciones a la alcaldía. Eliyahu tildó entonces a los judíos neoyorquinos que habían votado por el demócrata, un tercio del total según una encuesta de la CNN, como judíos que odian a otros judíos. "Han estado entre nosotros desde los anales de nuestra historia [...] Es una realidad dolorosa, pero real, que también vemos en Israel", afirmó, según la fuente.
En lugar del alcalde, estuvo presente la comisionada de la policía en Nueva York, Jessica Tisch. El anuncio el pasado noviembre de que Tisch, que es judía, centrista y provenía de la anterior Administración, continuaría en el cargo con un alcalde muy crítico con el Gobierno de Netanyahu y musulmán fue un respiro para muchos que temían que el nuevo Gobierno de la ciudad cayera en manos de gente sin experiencia, sobre todo en un área tan sensible como la responsable de la seguridad en una ciudad de 8,5 millones de habitantes, según El País.
La cuestión judía y todo lo que ocurre en la guerra que Estados Unidos e Israel libran en Irán y el actual avance del ejército del Estado judío en Líbano es material muy sensible en Nueva York, donde vive un millón de judíos, más que en cualquier otro lugar del mundo fuera de Israel, según la fuente. Esta comunidad es muy diversa, con importantes bolsas de judíos liberales muy alejados de las políticas de Netanyahu y otros mucho más conservadores y a menudo, pero no siempre, también sionistas.
La controversia en torno al desfile refleja las profundas divisiones dentro de la comunidad judía estadounidense respecto a las políticas del Gobierno israelí, así como las tensiones políticas en Nueva York entre quienes apoyan incondicionalmente al Estado de Israel y quienes critican las acciones del Gobierno de Netanyahu en Gaza y Cisjordania. El evento, que tradicionalmente había sido un momento de unidad para la comunidad judía neoyorquina, se ha convertido en un escenario de confrontación política que evidencia cómo el conflicto en Oriente Próximo reverbera en la política local estadounidense.




