La administración Trump ha declarado a Cuba una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional estadounidense, intensificando sanciones económicas, desplegando fuerzas navales en el Caribe e imputando al expresidente Raúl Castro, en una campaña de presión que críticos califican como la construcción deliberada de una crisis sin estrategia definida ni justificación de amenaza inminente, según análisis publicado en Los Angeles Times.