Granjas estadounidenses aumentan dependencia del programa de visas H-2A mientras administración Trump restringe inmigración
Miles de trabajadores agrícolas temporales viajan desde México y Centroamérica a Estados Unidos bajo el programa de visas H-2A, que se ha cuadruplicado desde 2013 hasta representar una sexta parte de la fuerza laboral agrícola del país. El programa experimenta una expansión acelerada tras la reducción de salarios mínimos y el aumento de aprobaciones de visas en 17 por ciento durante la primera mitad del año fiscal 2026, mientras la administración Trump intensifica restricciones a otras vías de inmigración legal.
Durante los primeros meses del año, miles de hombres viajan hacia el norte desde México y Centroamérica para atender los cultivos más delicados de Estados Unidos, según reporta The New York Times. Estos trabajadores se desplazan en autobuses fletados durante la noche hacia granjas donde pasan la mayor parte del año cosechando productos como arándanos y apio, cultivos que todavía se recolectan mejor mediante manos humanas.
Estos son los trabajadores H-2A de Estados Unidos, nombrados así por la visa que el gobierno federal les otorga. El programa no tiene límite de cupos y está disponible para empleadores agrícolas estacionales que no pueden encontrar trabajadores nacionales. Desde 2013, a medida que los trabajadores agrícolas han envejecido y la inmigración se ha desacelerado, los titulares de visas H-2A se han cuadruplicado hasta convertirse en una sexta parte de la fuerza laboral agrícola, según la fuente.
El programa está preparado para crecer aún más rápido. Mientras la administración Trump persigue a inmigrantes indocumentados, se está volviendo más difícil encontrar trabajadores, ya sean extranjeros o nacidos en el país. La Casa Blanca ha restringido muchas vías para la inmigración legal, como el estatus de refugiado, las visas H-1B para trabajadores calificados y cualquier visa de inmigrante para personas de 75 países, según el reporte.
Sin embargo, los agricultores presionaron y el Departamento de Agricultura respondió. El otoño pasado, redujo los salarios que deben pagarse a los trabajadores temporales, disminuyendo sustancialmente el costo del programa. En la primera mitad del año fiscal 2026, el Departamento de Trabajo aprobó 17 por ciento más visas que en el mismo período del año anterior, según los datos proporcionados.
En teoría, el programa es mutuamente beneficioso. Los productores obtienen ayuda crucial durante la temporada de cultivo, y los trabajadores extranjeros ganan mucho más de lo que ganarían en sus países de origen sin tener que arriesgarse a cruzar la frontera de manera clandestina.
El programa H-2A se ha convertido en un pilar fundamental de la agricultura estadounidense en un contexto donde la fuerza laboral agrícola doméstica ha disminuido significativamente. La dependencia creciente de este sistema de visas temporales refleja una realidad estructural del sector agrícola: ciertos cultivos requieren cosecha manual y los trabajadores estadounidenses no están dispuestos o disponibles para realizar estas labores estacionales.
La expansión del programa ocurre en un momento de contradicción política aparente. Mientras la administración Trump implementa políticas restrictivas hacia la inmigración en general, el sector agrícola ha logrado mantener y expandir el acceso a trabajadores temporales extranjeros. Esta excepción subraya el poder de presión de la industria agrícola y la imposibilidad práctica de mantener la producción de ciertos cultivos sin mano de obra extranjera.
La reducción de salarios implementada por el Departamento de Agricultura representa un cambio significativo en las condiciones del programa. Al disminuir sustancialmente los costos para los empleadores, el gobierno ha hecho el programa más atractivo para los agricultores, lo que explica en parte el aumento de 17 por ciento en las aprobaciones de visas durante la primera mitad del año fiscal 2026.
El sistema de visas H-2A funciona mediante un proceso donde los empleadores agrícolas deben demostrar que no pueden encontrar trabajadores estadounidenses dispuestos a realizar el trabajo antes de poder contratar trabajadores extranjeros temporales. Una vez aprobados, los trabajadores viajan a Estados Unidos para temporadas específicas de cultivo y cosecha, generalmente regresando a sus países de origen al finalizar la temporada.
Para los trabajadores que participan en el programa, las visas H-2A representan una alternativa legal a la migración indocumentada. Pueden ganar salarios significativamente superiores a los disponibles en sus países de origen sin enfrentar los riesgos asociados con el cruce ilegal de fronteras. Sin embargo, la reciente reducción de salarios mínimos podría afectar estos beneficios económicos.
La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la agricultura estadounidense y su modelo laboral. Con una fuerza laboral agrícola que envejece, una inmigración general que se desacelera y restricciones crecientes a otras formas de inmigración legal, el programa H-2A se ha convertido en la principal vía para que los agricultores accedan a trabajadores. Esta dependencia creciente sugiere que, sin cambios estructurales en el sector o en las políticas migratorias, el programa continuará expandiéndose en los próximos años.

