

La unidad neonazi Rúsich, integrada en las fuerzas armadas rusas, ha lanzado un macabro concurso en Telegram que premia con criptomonedas a quienes envíen fotografías posando con prisioneros de guerra ucranianos ejecutados, violando abiertamente el Convenio de Ginebra y desatando una espiral de represalias entre ambos bandos.
Un grupo paramilitar ruso ha desatado indignación internacional al organizar un concurso que incita explícitamente al asesinato de prisioneros de guerra ucranianos. Según informó El País, la unidad Rúsich, de ideología ultraderechista e integrada actualmente en las fuerzas armadas rusas, anunció a través de su canal de Telegram: "Las tres primeras personas que envíen una foto con prisioneros que hayan sido claramente borrados de la existencia recibirán una recompensa en criptomonedas".
La publicación, difundida el 16 de noviembre de 2025, iba acompañada de una imagen donde un soldado ruso con el rostro difuminado posa delante de los cuerpos de tres soldados ucranianos que yacen boca abajo, con las manos junto a la cabeza, sobre un charco de sangre, según El País.
Este anuncio constituye una clara violación del Convenio de Ginebra relativo al trato de prisioneros de guerra, del que tanto Rusia como Ucrania son firmantes. El documento, pilar del derecho internacional humanitario, prohíbe expresamente "en cualquier tiempo y lugar, los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles, la tortura y los suplicios" de los prisioneros de guerra.
Según United24Media, el grupo responsable de esta iniciativa es el Grupo de Sabotaje y Reconocimiento de Asalto Rusich (DShRG Rusich), una unidad paramilitar neonazi con un historial documentado de violaciones sistemáticas del derecho internacional humanitario en Ucrania y Siria. En su anuncio, el grupo pidió a los participantes que enviaran fotografías de forma anónima, prometiendo publicarlas en sus canales oficiales.
La espiral de violencia no se ha limitado a un solo bando. Según El País, un combatiente del Cuerpo de Voluntarios Rusos (RDK), una unidad que apoya a Ucrania y lucha contra el Kremlin, vio las publicaciones de Rúsich y difundió en su perfil de Instagram pidiendo venganza. Este militar proucranio, apodado Slavián, compartió posteriormente imágenes que le enviaron otros soldados ucranianos posando con cuerpos de combatientes rusos muertos.
El Cuerpo de Voluntarios Rusos declaró al canal de noticias independiente Sota que su postura oficial "es no tocar a los prisioneros", y que el reto lanzado por Slavián solo implica "hacerse fotos con soldados muertos", aunque este extremo no ha podido verificarse, según El País.
No es la primera vez que Rúsich incita a la ejecución de prisioneros de guerra. Al inicio de la invasión rusa en 2022, la unidad publicó un documento titulado "Instrucciones para la eliminación de los prisioneros de guerra de las Fuerzas Armadas de Ucrania", donde recomendaban no informar a otras unidades rusas sobre las ejecuciones o, en caso de hacerlo, decir que "el enemigo está herido y puede morir".
Rúsich era originalmente una unidad de la compañía de mercenarios Wagner y es conocida por su ideología ultraderechista. Su líder, Alexéi Milchakov, se declaró abiertamente nazi en una entrevista concedida en 2014, y el símbolo de la unidad es el Kolovrat, una runa similar a una esvástica de ocho brazos popularizada por uno de los padres del neopaganismo eslavo en Rusia, según El País.
Por su parte, el Cuerpo de Voluntarios Rusos (RDK) fue fundado por exiliados con el objetivo de derrocar al Kremlin. Su líder es Denis Kapustin, también conocido como Denis Nikitin, un luchador de artes marciales vinculado a grupos ultraderechistas en Europa y al que Alemania prohibió entrar en el espacio Schengen.
De acuerdo con el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, quienes ordenen, inciten o fomenten actos como la ejecución de prisioneros de guerra pueden ser considerados penalmente responsables, incluso si no participan directamente en las ejecuciones, según señala United24Media.
Las ejecuciones de prisioneros no son hechos aislados en este conflicto. Ucrania denunció en 2024 una oleada de asesinatos de sus prisioneros, y el presidente ruso, Vladímir Putin, posó hace un año con la bandera de la 155 Brigada de Infantería de Marina, una unidad acusada de empalar las cabezas cortadas de soldados ucranianos, según El País.
Como recuerda el Convenio de Ginebra, son los estados, en este caso el Kremlin y Kiev, y no las unidades concretas, los responsables últimos de estos crímenes de guerra: "Los prisioneros de guerra están en poder de la potencia enemiga, y no de los individuos o de los cuerpos de tropa que los hayan capturado. Independientemente de las responsabilidades individuales que pueda haber, la potencia detenedora es responsable del trato que reciban".