

La guerra en Irán, que entra en su segunda semana, ha costado a Estados Unidos 11.300 millones de dólares en sus primeros seis días y expone las limitaciones de producción de la industria armamentística, según datos del Pentágono. El presidente Donald Trump exigió el 6 de marzo a los principales contratistas militares cuadruplicar la fabricación de misiles guiados tras reunirse con ejecutivos de Lockheed Martin, RTX, Northrop, Boeing y BAE Systems, mientras las acciones del sector acumulan una revalorización del 50% en Estados Unidos y del 30% en Europa en los últimos 12 meses.
El desgaste del arsenal militar estadounidense resulta imposible de ocultar tras el uso extensivo de misiles de largo alcance y el deterioro progresivo de los sistemas de defensa antiaérea de los aliados en la región, sometidos a intensos bombardeos iraníes, según reporta Cinco Días.
Trump, quien afirmó en los primeros días del conflicto a través de su red social Truth Social que Estados Unidos podía "luchar guerras eternamente", rebajó el tono la semana pasada al declarar: "Disponemos de un suministro prácticamente ilimitado de munición de grado medio y medio-alto... En cualquier caso, hemos incrementado también los pedidos en esos niveles".
El mensaje fue publicado pocas horas después de reunirse en la Casa Blanca el 6 de marzo con representantes de las principales empresas estadounidenses de defensa, incluyendo Lockheed Martin, RTX, Northrop y Boeing, además de la británica BAE Systems. Según el presidente, estas compañías se comprometieron a cuadruplicar la producción de armamento de "clase exquisita", en referencia a los misiles guiados que han sido clave para atacar objetivos en Irán desde lejos.
**Amenazas a contratistas por baja productividad**
Trump llevaba meses quejándose de la baja productividad de la industria de defensa estadounidense bajo amenazas de retirar los contratos multimillonarios que sostienen el sector, cuyos principales ingresos provienen de los presupuestos nacionales. "El equipamiento militar no se está fabricando lo suficientemente rápido", señaló en mayúsculas el presidente en enero en un extenso mensaje de 322 palabras publicado en Truth Social.
El belicismo presidencial ha impulsado con fuerza los valores de defensa en Bolsa. En los últimos 12 meses, las cotizadas del sector en Estados Unidos se han revalorizado un 50%, según datos del mercado. En Europa, donde las valoraciones son más exigentes tras el repunte iniciado en 2022 por el rearme europeo ante la invasión rusa de Ucrania, el avance acumulado en los últimos 12 meses ha sido del 30%.
Sin embargo, las exigencias de Trump por una mayor productividad casi intervencionista, con constantes amenazas de rupturas de contratos ya firmados, están entorpeciendo el avance bursátil del sector. Desde el anuncio de la promesa de cuadruplicar la producción, no confirmada por ninguna de las empresas implicadas, las compañías contratistas estadounidenses se han frenado en Bolsa y han encadenado una semana en rojo.
Northrop, que subió un 4% en la primera semana de guerra, ha caído más de un 1% en la segunda, según datos bursátiles. Lockheed Martin pasó de acumular ganancias del 2% a ceder un 2%. RTX y Boeing siguieron una trayectoria similar. Del otro lado del Atlántico, BAE Systems se ha mantenido positivo en la segunda semana de conflicto con 4%.
**Problemas estructurales de capacidad productiva**
"Reponer y ampliar las reservas agotadas de munición, tanto de Estados Unidos como de sus aliados, es una de las principales prioridades del Departamento de Defensa. Esto ha dado lugar a recientes acuerdos marco con contratistas, incluidos Lockheed y Raytheon [RTX], para aumentar la capacidad. Sin embargo, esta expansión llevará tiempo y, dependiendo de su duración, es probable que este conflicto aumente la urgencia", advirtieron los analistas de JP Morgan en un informe en los primeros días del conflicto.
El caso más emblemático es el de los cazas F-35 que vende Lockheed Martin al Pentágono, objeto del mayor programa armamentístico del mundo. Las entregas de esos cazas, clave en la ofensiva contra Irán, llevan más de una década de retrasos por problemas en la cadena de suministro. Según adelantó Bloomberg, el Pentágono necesitará 12.000 millones de dólares adicionales hasta 2031 para mejorar la disponibilidad de esos cazas frente a la demanda impulsada por la guerra.
Aumentar la producción, con el consiguiente incremento de las inversiones necesarias para ello, implica más costes, una de las palabras que más inquieta a los inversores. Para materializar sus exigencias, Trump ha ampliado en 113.300 millones de dólares el presupuesto del Pentágono para 2026, un 10% más, gracias a su reforma tributaria del año pasado. Ahora, con la crisis en Irán, Trump propone otros 50.000 millones de dólares de gasto militar, redirigidos desde otras partidas del presupuesto.
La industria de la defensa afronta la exigencia de la inmediatez en los pedidos que reclaman los gobiernos, sus principales clientes, y las limitaciones de capacidad para afrontarlos, aunque sea en el largo plazo. La falta de tamaño de las compañías es además un reto añadido, en especial en la industria armamentística europea.
**Impacto en España y Europa**
Ese reto se ha notado también en España, donde el impulso hacia el 2% del PIB en defensa, inicialmente previsto hasta 2030, tuvo que acelerarse en apenas un año. Un informe de EY de hace dos semanas señalaba que "lo relevante, más allá de las cifras anunciadas, es garantizar unos crecimientos progresivos, asumibles y sostenidos" ante "la preocupación de muchas empresas por absorber de forma eficiente el aumento acelerado" de la demanda.
No obstante, algunos analistas mantienen el optimismo con la capacidad de la industria de la defensa de superar los retos de la productividad. "Si persiste la urgencia por aumentar la producción de misiles, también podríamos ver que los recientes acuerdos marco se concreten con unas condiciones económicas mejores de lo inicialmente previsto", señalan desde Citi en un informe de los últimos días.
**Europa como alternativa más segura**
Pese a las exigencias que impone el belicismo de Trump al sector, los analistas no dudan de la oportunidad que presenta el sector de defensa, no solo de forma puntual sino con una perspectiva de largo plazo. Según recoge el consenso de Bloomberg, el 80% recomienda invertir en la defensa estadounidense y el 70% también en la europea, que incluso se presenta como una alternativa más segura a largo plazo.
"Estos nuevos catalizadores [las políticas de Trump] inclinan aún más la balanza a favor de los contratistas europeos. Estos se benefician de narrativas más claras en torno a la remuneración del capital, de vientos de cola presupuestarios procedentes de múltiples frentes y de una creciente prima sobre la autonomía estratégica europea ante un paraguas de seguridad estadounidense cada vez más volátil políticamente", afirman los analistas de la gestora británica Wisdomtree en una tribuna publicada a finales de febrero.
Un ejemplo del riesgo en la defensa estadounidense es la orden ejecutiva firmada por Trump a principios de enero con sanciones, entre ellas la terminación de contratos o la prohibición de futuras licitaciones, a los contratistas que hayan realizado pagos de dividendos o recompras de acciones y "que incumplen sus contratos, no invierten capital propio en la capacidad de producción necesaria, no dan prioridad suficiente a los contratos del Gobierno de Estados Unidos o cuya velocidad de producción es insuficiente".
"Es la política del palo y la zanahoria", describía Kristine Liwag, analista de Morgan Stanley, en una nota difundida entonces. Estimaba que "un límite a la remuneración del capital supondría un impacto negativo adicional, aunque de magnitud manejable", si el Congreso aprueba a finales de este año el nuevo aumento del presupuesto de Defensa solicitado por Trump para 2027, que asciende a cerca del 50%, hasta los 1,5 billones de dólares.
**Ganadores en el mercado europeo**
Desde la invasión de Irán, las apuestas más consistentes en el sector europeo de la defensa han sido las cotizadas con grandes contratos con Estados Unidos, como la italiana Leonardo y la británica BAE Systems, que avanzan un 12% y un 9%, respectivamente. En cambio, el gigante alemán Rheinmetall cae más de un 3% en las últimas dos semanas, lastrada por unas previsiones de ventas para 2026 por debajo de lo que esperaba el mercado.
Leonardo y BAE Systems se benefician a la vez de sus contratos multimillonarios ligados al expansivo presupuesto del Departamento de Defensa de Estados Unidos y del mercado europeo, el que más crece en el mundo. Las importaciones de armas en Europa se han triplicado desde la invasión rusa de Ucrania respecto a los cuatro años anteriores, según datos recién publicados por el Stockholm International Peace Research Institute.
"BAE Systems está bien situada para aprovechar la demanda a ambos lados del Atlántico... Las ventas podrían crecer a un ritmo alto de un solo dígito a lo largo de la década, impulsadas por la mayor demanda de vehículos de combate, aviones de combate, soluciones de guerra electrónica, cargas útiles de sensores espaciales y submarinos", señalan los estrategas del servicio de Inteligencia de Bloomberg.
La industria armamentística enfrenta así una paradoja: mientras los conflictos bélicos y la tensión geopolítica apuntan a ser una constante que exigirá más gasto en defensa de forma estructural en los próximos años, las empresas necesitan un plan de pedidos a largo plazo para poder estructurar su producción, lo que demanda años de planificación e inversión que choca con las exigencias de inmediatez de los gobiernos.