La visita de Guterres marca un hito histórico: es la primera de un secretario general de la ONU a Damasco desde 2009, según reportes de la agencia AP. Poco después de su llegada, el jefe de la ONU sostuvo conversaciones con el presidente interino de Siria, Ahmad al-Sharaa, antes de recorrer el casco antiguo de Damasco y la Mezquita de los Omeyas.
Un aspecto central de la visita fue la inspección de la prisión militar de Saydnaya, ubicada al norte de Damasco. Este complejo se ha convertido en símbolo de las peores atrocidades cometidas durante el gobierno de la familia Assad. Guterres fue acompañado durante la visita por antiguos prisioneros, incluyendo a Diab Seriyeh, quien fue detenido en la instalación.
"Acabo de llegar a Damasco para una visita de solidaridad", publicó Guterres en la red social X al inicio de su viaje. Añadió que las Naciones Unidas están con Siria en este "momento crucial". El secretario general enfatizó: "Apelo a la comunidad internacional a no escatimar esfuerzos para apoyar al pueblo de Siria".
La visita se produce mientras Siria intenta recuperarse de la guerra civil que estalló en marzo de 2011. Según las fuentes, el conflicto causó la muerte de casi medio millón de personas y generó una destrucción generalizada cuya reconstrucción costará decenas de miles de millones de dólares. El Banco Mundial estimó el año pasado que la reconstrucción de Siria costará aproximadamente 216.000 millones de dólares.
La situación humanitaria en Siria es crítica. La ONU estima que el 90% de la población siria vive en la pobreza, según reportes de AP. Aunque Estados Unidos y Europa han levantado muchas de las sanciones impuestas durante el gobierno de Assad, el impacto sobre el terreno ha sido limitado hasta ahora. Los recortes a la ayuda internacional han empeorado las condiciones de vida de muchas personas.
Un tema central de la visita fue la posición de Guterres respecto a los Altos del Golán. El secretario general reafirmó que la ONU reconoce "sin limitaciones, que los Altos del Golán pertenecen a Siria". Israel capturó esta región durante la Guerra de los Seis Días de 1967 y posteriormente la anexó en 1981. En 2019, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una proclamación que reconocía la soberanía de Israel sobre la región, revirtiendo más de medio siglo de política de Estados Unidos en Oriente Medio.
Durante una conferencia de prensa conjunta con el ministro de Exteriores de Siria, Asaad al-Shibani, Guterres declaró: "Mantendremos firmemente nuestra posición y nuestra sólida defensa para que la comunidad internacional reconozca que lo que es sirio es sirio, y no puede ser arrebatado".
Guterres también criticó las operaciones militares israelíes en territorio sirio. Según las fuentes, Israel ha lanzado cientos de ataques aéreos contra instalaciones militares sirias y ha realizado incursiones periódicas en aldeas fuera de la zona de amortiguamiento, que en ocasiones han derivado en enfrentamientos violentos con los residentes. El secretario general afirmó que "lo que ocurre en la región alrededor de los Altos del Golán es totalmente inaceptable" y subrayó que "deben cesar las violaciones israelíes de la soberanía y la integridad territorial de Siria".
El ministro al-Shibani criticó a Israel por violar la soberanía de Siria y sostuvo que no puede haber paz regional mientras continúen las operaciones militares y la ocupación israelíes, que constituyen una "amenaza directa para la seguridad de la región".
La posición de Siria respecto a Israel ha sido clara desde la llegada al poder de al-Sharaa. Tras asumir el control en diciembre de 2024, cuando combatientes liderados por hombres armados —antiguos insurgentes y milicianos— leales a al-Sharaa irrumpieron en Damasco, el nuevo presidente afirmó que no tenía ningún deseo de entrar en conflicto con Israel. Sin embargo, Tel Aviv desconfiaba del nuevo liderazgo encabezado por islamistas y actuó rápidamente para tomar el control de la zona de amortiguamiento.
Durante su visita de tres días, Guterres tiene previsto visitar a la fuerza de la ONU desplegada a lo largo de la frontera con Israel. Esta presencia internacional es parte de los esfuerzos para mantener la estabilidad en una región que ha experimentado décadas de conflicto y sufrimiento.



