

La cobertura de hielo marino en la Antártida alcanzó mínimos históricos en 2023 y 2025, mientras el Ártico mantiene una tendencia de disminución sustancial desde 1978, según datos satelitales de la NASA. Los registros muestran que el hielo ártico ha estado declinando a un ritmo considerable durante más de cuatro décadas, mientras que el hielo antártico, que había mostrado aumentos menores hasta años recientes, experimentó caídas dramáticas que contrastan con el patrón histórico.
La NASA ha documentado cambios significativos en la cobertura de hielo marino en ambos polos terrestres, con patrones divergentes que revelan la complejidad del sistema climático polar, según datos del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la agencia espacial estadounidense.
La cobertura de hielo marino es uno de los componentes clave del sistema climático polar y ha sido foco de atención en años recientes, en gran parte debido a una fuerte disminución en la cobertura de hielo marino del Ártico y resultados de modelado que indican que el calentamiento global se amplifica en el Ártico debido a la retroalimentación del albedo del hielo, según explica el equipo de investigación liderado por A.C. Bliss, J.C. Comiso, C.L. Parkinson, R. Gersten y T. Markus.
Este fenómeno resulta de la alta reflectividad del hielo marino comparado con las aguas libres de hielo. El hielo refleja la radiación solar de vuelta al espacio, mientras que el océano abierto la absorbe, creando un ciclo de calentamiento acelerado cuando el hielo desaparece.
Los registros satelitales que comenzaron a finales de 1978 muestran que efectivamente han estado ocurriendo cambios rápidos en el Ártico, donde la cobertura de hielo ha estado declinando a un ritmo sustancial, según los datos de la NASA. Los promedios de diez años entre 1979 y 2018, comparados con los promedios anuales para 1980, 2012 y 2025, documentan esta tendencia descendente tanto en la extensión como en el área del hielo en el Hemisferio Norte.
La extensión de hielo marino se define como la suma integral de las áreas de todas las celdas de la cuadrícula con al menos 15% de concentración de hielo, mientras que el área de hielo marino es la suma integral del producto de la concentración de hielo y el área de todas las celdas de la cuadrícula con al menos 15% de concentración de hielo, según las definiciones técnicas utilizadas por la NASA.
En contraste, en la Antártida la cobertura de hielo marino había estado aumentando, aunque a un ritmo menor que las disminuciones en el Ártico, según los datos históricos. Sin embargo, los promedios anuales para 2023, 2014 y 2025 muestran un cambio dramático en esta tendencia, con 2023 y 2025 registrando niveles significativamente más bajos que el promedio histórico en el Hemisferio Sur.
Los datos son recopilados mediante observaciones satelitales que utilizan el Algoritmo Bootstrap con datos del Radiómetro Multicanal de Barrido de Microondas, el Generador de Imágenes de Microondas de Sensor Especial y su Sonda, y el Radiómetro de Barrido de Microondas Avanzado 2, según la metodología descrita por la NASA. Esta página web se actualiza con los datos de hielo marino más recientes dos veces por semana.
Las concentraciones de hielo marino históricas del registro satelital SMMR, SSM/I y SSMIS están disponibles en línea a través del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de la NASA, según Comiso (2023). Los datos de concentración de hielo marino más recientes para el año actual se producen en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA con temperaturas de brillo en tiempo casi real.
Los ciclos estacionales de las extensiones y áreas de hielo marino del Hemisferio Norte y Sur, dados como promedios diarios para los años 2014 hasta 2025, muestran variaciones significativas año tras año, con 2025 mostrando niveles particularmente bajos en ciertos períodos del año en ambos hemisferios, según los gráficos publicados por la NASA.
La investigación forma parte de un esfuerzo más amplio de monitoreo del sistema criosférico polar. Paralelamente, la iniciativa Antarctica InSync, un esfuerzo global para sincronizar la investigación a través de la Antártida y el Océano Austral, busca conectar hielo, océano, clima y vida para proteger esta región vital, según la organización.
Antarctica InSync propone un programa científico conjunto y multidisciplinario en la Antártida y el Océano Austral que tiene como objetivo crear sinergias entre programas antárticos nacionales para observación sincrónica, abordando brechas clave de conocimiento y contribuyendo a los objetivos de la Década del Océano de las Naciones Unidas, según describe la iniciativa. El programa contempla una fase preparatoria de 2024 a 2026 y una fase de campo de 2027 a 2030.
La iniciativa invita a miembros de instituciones de investigación antártica, marcos científicos internacionales, partes interesadas en políticas, organizaciones no gubernamentales, fundaciones y socios de la industria a unirse en este esfuerzo, según su convocatoria pública. El objetivo es aprovechar la experiencia y recursos colectivos para avanzar en la comprensión, protección y administración de la Antártida y el Océano Austral.
Los desafíos de la Década del Océano de la ONU que aborda Antarctica InSync incluyen entender y combatir la contaminación marina, proteger y restaurar ecosistemas y biodiversidad, desbloquear soluciones basadas en el océano para el cambio climático, expandir el Sistema Global de Observación del Océano, crear una representación digital del océano y cambiar la relación de la humanidad con el océano, según los objetivos declarados de la iniciativa.
Los mapas codificados por colores de la concentración diaria de hielo marino en ambos hemisferios incluyen los contornos del borde del 15% durante los años con la menor extensión de hielo (en rojo) y la mayor extensión de hielo (en naranja) durante el período desde noviembre de 1978 hasta el presente, según la visualización de datos de la NASA. Las diferentes tonalidades de gris sobre tierra indican la elevación del terreno, siendo el gris más claro la elevación más alta.
Las imágenes fueron producidas con concentraciones diarias de hielo marino derivadas con el Algoritmo Bootstrap usando observaciones satelitales, según la metodología de Comiso y Nishio (2008) y Berg (2022). Las imágenes antiguas de esta página están archivadas en Zenodo y pueden accederse a través de un enlace proporcionado por la NASA.
Los conjuntos de datos utilizados para generar las imágenes, animaciones y gráficos son distribuidos por el Centro de Archivo Activo Distribuido de la NASA en el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo y el Centro de Datos e Información de Ciencias de la Tierra Goddard, según las fuentes oficiales.
La página es mantenida con apoyo de financiamiento del Programa de Ciencias Criosféricas de la NASA, según el reconocimiento publicado. Las animaciones de las concentraciones diarias recientes de hielo marino presentan concentraciones de hielo marino de resolución de 12.5 kilómetros del Algoritmo Bootstrap AMSR producidas en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA usando datos AMSR2 del producto de Nivel 1C V07 de Medición de Precipitación Global de la NASA.
Los datos revelan que mientras el Ártico ha experimentado una disminución consistente y sustancial en su cobertura de hielo marino durante más de cuatro décadas, la Antártida ha mostrado un patrón más complejo, con aumentos históricos seguidos de caídas dramáticas en años recientes, particularmente en 2023 y 2025, según el análisis de los registros satelitales de la NASA.
Estos cambios en la cobertura de hielo marino tienen implicaciones significativas para el sistema climático global, los ecosistemas polares y la circulación oceánica. La pérdida de hielo marino afecta no solo las temperaturas regionales a través del mecanismo de retroalimentación del albedo, sino también los patrones de circulación atmosférica y oceánica que influyen en el clima a escala global.
La continuación del monitoreo satelital y los esfuerzos de investigación coordinados como Antarctica InSync serán cruciales para comprender la evolución futura de estos sistemas polares y sus impactos en el clima planetario. Los datos actualizados dos veces por semana permiten a científicos y responsables de políticas seguir en tiempo casi real los cambios en estas regiones críticas del sistema terrestre.