Iberostar abandona 12 hoteles en Cuba ante amenaza de sanciones de Estados Unidos
Internacional

Iberostar abandona 12 hoteles en Cuba ante amenaza de sanciones de Estados Unidos

La cadena hotelera española Iberostar dejó de gestionar desde el 1 de junio 12 hoteles en Cuba vinculados a Gaviota, filial del conglomerado militar Gaesa, ante la amenaza de sanciones de Estados Unidos contra empresas que mantengan negocios con entidades controladas por las Fuerzas Armadas cubanas. La decisión, confirmada el martes por la compañía, se produce cuatro días antes del plazo límite fijado por Washington para el 5 de junio y eleva la presión sobre Meliá, la mayor cadena hotelera extranjera en la isla.

INTERNACIONAL2 JUN 2026

La hotelera balear Iberostar, segunda cadena con más hoteles en Cuba con 18 establecimientos y presencia en el archipiélago desde 1993, comunicó al turoperador argentino Sudameria el lunes por la noche su decisión de cesar la gestión de 12 hoteles pertenecientes a Gaviota, según informó El País. La medida entró en vigor el 1 de junio de 2026.

La decisión fue confirmada por la empresa alrededor de las 14.00 horas del martes, según El País. Fuentes de Iberostar calificaron la situación en Cuba como "crítica y compleja" y se remitieron al final de las negociaciones con el Gobierno local para pronunciarse sobre su futuro en el país.

En el comunicado enviado al turoperador argentino, la firma de la familia Fluxá explicó: "Como parte de un proceso de adaptación al entorno regulatorio internacional y con el propósito de preservar los estándares de calidad, cumplimiento y gestión que distinguen a la compañía, Iberostar Cuba Hotels & Resorts ha informado que dejará de operar y comercializar un grupo de hoteles en Cuba a partir del 1 de junio de 2026", según recogieron múltiples fuentes.

Los 12 establecimientos afectados son: Iberostar Grand Packard, Iberostar Selection Ensenachos, Iberostar Coral Ensenachos, Iberostar Selection Holguín, Iberostar Coral Holguín, Iberostar Selection Esmeralda, Iberostar Coral Esmeralda, Iberostar Selection La Habana, Iberostar Origin Bella Vista Varadero, Iberostar Origin Laguna Azul, Iberostar Origin Playa Pilar e Iberostar Origin Playa Alameda.

La medida implica el cese total de cualquier vinculación comercial, operativa o de marca entre Iberostar Cuba Hotels & Resorts y estos establecimientos, según Idealista. Los seis hoteles restantes de Iberostar en Cuba podrán seguir operando a través de alianzas con Cubanacán y Gran Caribe, grupos turísticos vinculados al Gobierno cubano pero no a Gaesa, según El País.

La amenaza de sanciones estadounidenses

La Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos fijó el 5 de junio como fecha límite para que las empresas extranjeras abandonen toda relación con Gaesa, el conglomerado militar que controla más de la mitad del PIB cubano, bajo amenaza de sanciones de la Administración Trump, según Idealista.

Gaesa es el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y controla múltiples sectores de la economía cubana. Gaviota, su filial hotelera, es propietaria de numerosos establecimientos turísticos en la isla.

La presión sobre Meliá

La decisión de Iberostar eleva la presión sobre Meliá, la mayor cadena hotelera extranjera en Cuba. El gigante hotelero de la familia Escarrer ha optado por la prudencia y no se ha pronunciado sobre su futuro en Cuba ante el elevado nivel de incertidumbre, según El País.

Meliá gestiona 14.000 habitaciones en Cuba, que representan el 14% de su cartera mundial, según El País. La combinación de apagones eléctricos, dificultades para aprovisionarse de bebidas y alimentos, y la pérdida de conexiones aéreas desde Canadá —el mayor mercado emisor— ha provocado que actualmente tenga la mitad de sus hoteles cerrados por falta de demanda.

El mayor riesgo para Meliá pasa por perder de manera súbita estas 14.000 habitaciones y el impacto que puede tener en su reputación y cotización en Bolsa, que había subido un 40% en lo que va de año hasta los 11,2 euros, según El País.

La evolución de la cuenta de resultados de Meliá muestra el deterioro del negocio en Cuba. En 2018, Meliá tenía 39 activos y 15.294 habitaciones en Cuba, obteniendo un resultado bruto de explotación de 7 millones de euros, un 7% de los 99 millones logrados en todo el mundo, según El País. Contaba con 11.340 trabajadores en el archipiélago, siendo la cubana la nacionalidad más representativa de su plantilla global, uno de cada cuatro trabajadores.

Seis años después, en 2024, cerró con 35 hoteles y 14.818 habitaciones, registrando pérdidas de cuatro millones de euros frente a los 267 millones de euros que ganó en todo el mundo, según El País. Contaba con 10.681 trabajadores, un tercio del total de su plantilla.

Cuando Meliá Hotels International presentó sus resultados del primer trimestre de 2026 el 7 de mayo, afirmó que "los efectos de la situación geopolítica en la región hacen difícil un análisis y una comparativa homogéneos, manteniéndose una operación limitada por la caída de la demanda internacional y el consiguiente cierre de algunos establecimientos", según Voz Pópuli. "Mientras se mantiene la incertidumbre, la evolución del negocio turístico en la región dependerá del desarrollo de los acontecimientos y la eventual recuperación de los suministros y la normalidad", añadió la compañía.

Otras salidas del mercado cubano

La salida de Iberostar llega poco después del abandono de la canadiense Blue Diamond, la tercera hotelera más importante por número de activos en Cuba con 15 establecimientos, que optó por dejar el país el pasado viernes, según El País.

Blue Diamond desvinculó su decisión de las sanciones estadounidenses: "La decisión no ha sido tomada por acciones adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos y sí debe ser atribuida a una combinación de factores, entre los que se incluyen la reducción y la posterior suspensión de vuelos entre Canadá y Cuba, a través de Air Canada, que afecta al servicio en el destino y el deterioro de las condiciones operativas en el destino, lo que impide mantener los estándares de calidad", según El País.

La cadena canadiense también constató "un impacto directo en la demanda" por la recomendación de gobiernos como el canadiense o el británico de no volar a Cuba, según El País. "Como resultado de todo lo expresado, la compañía inició una salida gradual en febrero. Como consecuencia de las continuas restricciones operativas y las condiciones de mercado optó por cesar sus operaciones definitivamente el pasado viernes".

La minera canadiense Sherritt, la mayor inversión extranjera en Cuba, también ha anunciado su salida del país a raíz de la Orden Ejecutiva 14404 estadounidense, según Voz Pópuli.

Crisis del transporte aéreo

La crisis hotelera se suma al colapso del transporte aéreo hacia Cuba. Iberia suspendió desde este lunes sus vuelos directos a La Habana debido a la crisis energética que atraviesa el país, según El Español. La venta de vuelos permanece abierta a partir de noviembre, mes en el que la compañía tiene previsto retomar la ruta, siempre que las condiciones lo permitan.

Air Europa se mantiene como la única aerolínea que opera la ruta entre Madrid y La Habana tras las suspensiones anunciadas por Iberia y World2Fly, perteneciente a Iberostar, según El País. El bloqueo para comprar petróleo de Venezuela a Cuba obligó a las aerolíneas que cubrían el trayecto a repostar en su salida de La Habana en República Dominicana para garantizarse combustible. Air Europa operará tres veces por semana en plena temporada alta, con repostajes en República Dominicana, según El País.

La otra aerolínea que mantiene conexión con Cuba es Air China, que conecta Pekín con La Habana dos veces por semana haciendo escala en Madrid, según El País.

Contexto de la crisis cubana

Cuba atraviesa una profunda crisis económica caracterizada por apagones eléctricos generalizados, escasez de alimentos y combustible, y un colapso del sector turístico, principal fuente de divisas del país. La suspensión de vuelos desde Canadá, el mayor mercado emisor de turistas a la isla, ha agravado la situación del sector hotelero.

La Administración Trump ha intensificado la presión sobre el régimen cubano mediante sanciones dirigidas específicamente contra Gaesa y sus filiales, buscando cortar las fuentes de financiamiento del conglomerado militar que controla sectores clave de la economía cubana.

La salida de grandes cadenas hoteleras internacionales representa un golpe significativo para la industria turística cubana y para los miles de trabajadores empleados en el sector. La decisión de Iberostar y la incertidumbre sobre el futuro de Meliá marcan un punto de inflexión en la presencia empresarial extranjera en Cuba, con implicaciones económicas y políticas de largo alcance para el país caribeño.

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2 jun 2026
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La hotelera balear Iberostar, segunda cadena con más hoteles en Cuba con 18 establecimientos y presencia en el archipiélago desde 1993, comunicó al turoperador argentino Sudameria el lunes por la noche su decisión de cesar la gestión de 12 hoteles pertenecientes a Gaviota, según informó El País. La medida entró en vigor el 1 de junio de 2026.

La decisión fue confirmada por la empresa alrededor de las 14.00 horas del martes, según El País. Fuentes de Iberostar calificaron la situación en Cuba como "crítica y compleja" y se remitieron al final de las negociaciones con el Gobierno local para pronunciarse sobre su futuro en el país.

En el comunicado enviado al turoperador argentino, la firma de la familia Fluxá explicó: "Como parte de un proceso de adaptación al entorno regulatorio internacional y con el propósito de preservar los estándares de calidad, cumplimiento y gestión que distinguen a la compañía, Iberostar Cuba Hotels & Resorts ha informado que dejará de operar y comercializar un grupo de hoteles en Cuba a partir del 1 de junio de 2026", según recogieron múltiples fuentes.

Los 12 establecimientos afectados son: Iberostar Grand Packard, Iberostar Selection Ensenachos, Iberostar Coral Ensenachos, Iberostar Selection Holguín, Iberostar Coral Holguín, Iberostar Selection Esmeralda, Iberostar Coral Esmeralda, Iberostar Selection La Habana, Iberostar Origin Bella Vista Varadero, Iberostar Origin Laguna Azul, Iberostar Origin Playa Pilar e Iberostar Origin Playa Alameda.

La medida implica el cese total de cualquier vinculación comercial, operativa o de marca entre Iberostar Cuba Hotels & Resorts y estos establecimientos, según Idealista. Los seis hoteles restantes de Iberostar en Cuba podrán seguir operando a través de alianzas con Cubanacán y Gran Caribe, grupos turísticos vinculados al Gobierno cubano pero no a Gaesa, según El País.

La amenaza de sanciones estadounidenses

La Oficina de Control de Activos Extranjeros de Estados Unidos fijó el 5 de junio como fecha límite para que las empresas extranjeras abandonen toda relación con Gaesa, el conglomerado militar que controla más de la mitad del PIB cubano, bajo amenaza de sanciones de la Administración Trump, según Idealista.

Gaesa es el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y controla múltiples sectores de la economía cubana. Gaviota, su filial hotelera, es propietaria de numerosos establecimientos turísticos en la isla.

La presión sobre Meliá

La decisión de Iberostar eleva la presión sobre Meliá, la mayor cadena hotelera extranjera en Cuba. El gigante hotelero de la familia Escarrer ha optado por la prudencia y no se ha pronunciado sobre su futuro en Cuba ante el elevado nivel de incertidumbre, según El País.

Meliá gestiona 14.000 habitaciones en Cuba, que representan el 14% de su cartera mundial, según El País. La combinación de apagones eléctricos, dificultades para aprovisionarse de bebidas y alimentos, y la pérdida de conexiones aéreas desde Canadá —el mayor mercado emisor— ha provocado que actualmente tenga la mitad de sus hoteles cerrados por falta de demanda.

El mayor riesgo para Meliá pasa por perder de manera súbita estas 14.000 habitaciones y el impacto que puede tener en su reputación y cotización en Bolsa, que había subido un 40% en lo que va de año hasta los 11,2 euros, según El País.

La evolución de la cuenta de resultados de Meliá muestra el deterioro del negocio en Cuba. En 2018, Meliá tenía 39 activos y 15.294 habitaciones en Cuba, obteniendo un resultado bruto de explotación de 7 millones de euros, un 7% de los 99 millones logrados en todo el mundo, según El País. Contaba con 11.340 trabajadores en el archipiélago, siendo la cubana la nacionalidad más representativa de su plantilla global, uno de cada cuatro trabajadores.

Seis años después, en 2024, cerró con 35 hoteles y 14.818 habitaciones, registrando pérdidas de cuatro millones de euros frente a los 267 millones de euros que ganó en todo el mundo, según El País. Contaba con 10.681 trabajadores, un tercio del total de su plantilla.

Cuando Meliá Hotels International presentó sus resultados del primer trimestre de 2026 el 7 de mayo, afirmó que "los efectos de la situación geopolítica en la región hacen difícil un análisis y una comparativa homogéneos, manteniéndose una operación limitada por la caída de la demanda internacional y el consiguiente cierre de algunos establecimientos", según Voz Pópuli. "Mientras se mantiene la incertidumbre, la evolución del negocio turístico en la región dependerá del desarrollo de los acontecimientos y la eventual recuperación de los suministros y la normalidad", añadió la compañía.

Otras salidas del mercado cubano

La salida de Iberostar llega poco después del abandono de la canadiense Blue Diamond, la tercera hotelera más importante por número de activos en Cuba con 15 establecimientos, que optó por dejar el país el pasado viernes, según El País.

Blue Diamond desvinculó su decisión de las sanciones estadounidenses: "La decisión no ha sido tomada por acciones adoptadas por el Gobierno de Estados Unidos y sí debe ser atribuida a una combinación de factores, entre los que se incluyen la reducción y la posterior suspensión de vuelos entre Canadá y Cuba, a través de Air Canada, que afecta al servicio en el destino y el deterioro de las condiciones operativas en el destino, lo que impide mantener los estándares de calidad", según El País.

La cadena canadiense también constató "un impacto directo en la demanda" por la recomendación de gobiernos como el canadiense o el británico de no volar a Cuba, según El País. "Como resultado de todo lo expresado, la compañía inició una salida gradual en febrero. Como consecuencia de las continuas restricciones operativas y las condiciones de mercado optó por cesar sus operaciones definitivamente el pasado viernes".

La minera canadiense Sherritt, la mayor inversión extranjera en Cuba, también ha anunciado su salida del país a raíz de la Orden Ejecutiva 14404 estadounidense, según Voz Pópuli.

Crisis del transporte aéreo

La crisis hotelera se suma al colapso del transporte aéreo hacia Cuba. Iberia suspendió desde este lunes sus vuelos directos a La Habana debido a la crisis energética que atraviesa el país, según El Español. La venta de vuelos permanece abierta a partir de noviembre, mes en el que la compañía tiene previsto retomar la ruta, siempre que las condiciones lo permitan.

Air Europa se mantiene como la única aerolínea que opera la ruta entre Madrid y La Habana tras las suspensiones anunciadas por Iberia y World2Fly, perteneciente a Iberostar, según El País. El bloqueo para comprar petróleo de Venezuela a Cuba obligó a las aerolíneas que cubrían el trayecto a repostar en su salida de La Habana en República Dominicana para garantizarse combustible. Air Europa operará tres veces por semana en plena temporada alta, con repostajes en República Dominicana, según El País.

La otra aerolínea que mantiene conexión con Cuba es Air China, que conecta Pekín con La Habana dos veces por semana haciendo escala en Madrid, según El País.

Contexto de la crisis cubana

Cuba atraviesa una profunda crisis económica caracterizada por apagones eléctricos generalizados, escasez de alimentos y combustible, y un colapso del sector turístico, principal fuente de divisas del país. La suspensión de vuelos desde Canadá, el mayor mercado emisor de turistas a la isla, ha agravado la situación del sector hotelero.

La Administración Trump ha intensificado la presión sobre el régimen cubano mediante sanciones dirigidas específicamente contra Gaesa y sus filiales, buscando cortar las fuentes de financiamiento del conglomerado militar que controla sectores clave de la economía cubana.

La salida de grandes cadenas hoteleras internacionales representa un golpe significativo para la industria turística cubana y para los miles de trabajadores empleados en el sector. La decisión de Iberostar y la incertidumbre sobre el futuro de Meliá marcan un punto de inflexión en la presencia empresarial extranjera en Cuba, con implicaciones económicas y políticas de largo alcance para el país caribeño.

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