Incertidumbre para trabajadores filipinos en EE.UU. por cambios en políticas migratorias
Miles de trabajadores filipinos en Estados Unidos enfrentan incertidumbre debido a cambios en las políticas migratorias del Departamento de Seguridad Nacional, que podrían obligarlos a regresar a su país de origen para solicitar la residencia permanente.
Jay, un migrante filipino que cuida a un veterano estadounidense en el Área de la Bahía de San Francisco, se enteró a través de Facebook de un memorando del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. que sugería que los migrantes podrían tener que regresar a sus países de origen para solicitar la tarjeta verde. Aunque la política parecía haber sido revertida en una semana, su abogado de inmigración le aconsejó pausar su solicitud debido a la incertidumbre. Jay es uno de los miles de filipinos en roles esenciales de cuidado en EE.UU., cuya situación se ha vuelto más precaria bajo la administración de Trump, que ha intensificado las medidas contra la inmigración. Según el American Immigration Council, cerca de uno de cada cinco trabajadores de salud en EE.UU. son inmigrantes, siendo Filipinas el país de origen más común. Kai Marie, presidenta de Migrante USA, afirma que las confusas y contradictorias declaraciones del gobierno no solo amenazan la seguridad personal de los migrantes, sino que también crean un entorno donde algunos empleadores pueden aprovecharse de los cuidadores. La organización aboga por la liberación de Kuya Jeff, un filipino con tarjeta verde detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) por delitos no deportables. La administración de Trump ha intensificado las deportaciones masivas desde que Donald Trump retomó el cargo. Marie critica al gobierno filipino por no defender activamente los derechos de sus ciudadanos en EE.UU., citando comentarios del embajador filipino en EE.UU., José Manuel Romualdez, que respaldan las órdenes de la administración estadounidense. Sharvari Dalal-Dheini, de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración, señala que aún no hay una guía pública actualizada sobre el supuesto retroceso de la política de la tarjeta verde. Gabriela, otra migrante filipina, expresa su temor por el futuro de sus hijos y pacientes si se ve obligada a regresar a Filipinas. Marie subraya la necesidad de liderazgo tanto del gobierno de EE.UU. como del de Filipinas para comprender el impacto humano de estas políticas.


