

El gobierno indio mantiene un tope de 500 puntos en su Índice de Calidad del Aire (AQI) a pesar de que los niveles reales de contaminación en ciudades como Delhi frecuentemente superan los 1.000 puntos según medidores internacionales, generando preocupación entre expertos y ciudadanos sobre la precisión de los datos oficiales y sus implicaciones para la salud pública.
La contaminación atmosférica en el norte de India ha alcanzado niveles alarmantes durante noviembre de 2025, con una densa capa de smog cubriendo ciudades como Delhi y su región metropolitana. Sin embargo, mientras los ciudadanos intentan informarse sobre la calidad del aire que respiran, se enfrentan a una contradicción significativa: las aplicaciones gubernamentales muestran valores máximos de 500 en el Índice de Calidad del Aire (AQI), mientras que los monitores internacionales registran cifras que superan los 1.000 puntos.
Según la Junta Central de Control de la Contaminación (CPCB), el promedio de tres días del AQI en Delhi y su región metropolitana se sitúa en 404, clasificado como "Severo". Este nivel se registró en 28 de las 39 estaciones de monitoreo, con zonas como Wazirpur (458), Chandni Chowk (453) y Bawana (452) entre las áreas más afectadas, según informa el Sikkim Express.
La discrepancia entre las mediciones oficiales y las internacionales ha generado confusión y desconfianza. "Se asumió que el impacto en la salud sería el mismo sin importar cuánto más alto fuera el índice, porque ya habíamos alcanzado el peor nivel", explica Gufran Beig, director fundador de SAFAR, una de las aplicaciones respaldadas por el gobierno indio, según la BBC.
Beig admite que el límite de 500 se estableció originalmente para evitar crear pánico, ya que superar esa marca señalaba una situación alarmante que requería mitigación inmediata. Sin embargo, este enfoque efectivamente aplana los datos: cualquier valor por encima de 500 se trata igual en los monitores oficiales, incluso si la concentración real es mucho mayor.
"Las organizaciones y portales internacionales no imponen tal límite", señala Beig. "Por eso vemos números mucho más altos en plataformas globales".
La diferencia no se limita solo al tope artificial. También hay variaciones en la definición de lo que constituye aire peligroso. Por ejemplo, las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifican los niveles de PM2.5 —partículas de materia más pequeñas que 2,5 micrómetros— por encima de 15 microgramos por metro cúbico en un período de 24 horas como peligrosos, mientras que en India, el umbral es de 60 microgramos.
Los expertos señalan que, a nivel mundial, no existe una fórmula universal para el AQI. Estados Unidos, China y la Unión Europea aplican sus propios umbrales de contaminantes. "La OMS proporciona directrices y cada país ha construido su índice basado en su propia adaptabilidad, clima y entorno local", explica Beig.
Otra diferencia significativa radica en los instrumentos utilizados. La junta de control de contaminación india utiliza Monitores de Atenuación Beta (BAM), que miden físicamente la masa de partículas en el aire y están calibrados según métricas estandarizadas estrictas para cada lectura. En contraste, portales como IQAir dependen de monitores basados en sensores, según Abhijeet Pathak, científico que anteriormente trabajó para la junta de control de contaminación de India.
"El sensor es una herramienta diferente y no es posible calibrarlos para cada medición", dice Pathak, añadiendo que "el monitoreo de la calidad del aire basado en sensores aún no ha sido aprobado por el gobierno indio".
Según Pathak, el marco de calidad del aire de India no ha sido revisado de manera integral desde 2009, y él, junto con otros científicos ambientales y activistas, han pedido recalibrar la escala basándose en la tecnología más reciente. "El Índice Nacional de Calidad del Aire necesitará ser revisado si queremos incluir los datos basados en sensores", afirma.
Eliminar el límite superior también es crucial, según Beig, "ahora que la mayoría de la literatura disponible muestra que los síntomas de salud siguen empeorando a medida que aumentan los niveles de contaminación".
Las consecuencias para la salud pública son graves. Según Youth Inc Magazine, la contaminación del aire contiene partículas diminutas llamadas PM2.5 y PM10, compuestas de polvo, humo y productos químicos. Estas partículas son tan pequeñas que pueden penetrar profundamente en los pulmones y pasar al torrente sanguíneo, donde pueden dañar diferentes órganos del cuerpo.
El sistema respiratorio es el primero en verse afectado, con síntomas como dolor de garganta, tos irritante, sibilancias y dificultad para respirar. Los pacientes con asma y bronquitis crónica pueden enfrentar consecuencias de salud muy difíciles, aumentando tanto el número como la gravedad de los ataques de asma.
Según la Organización Mundial de la Salud y el Instituto de Efectos en la Salud, la contaminación del aire es una de las causas de enfermedades cardiovasculares, ya que eleva la presión arterial y conduce a ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. También debilita gradualmente los pulmones. La triste realidad: 2,2 millones de niños en Delhi han sufrido daños pulmonares graves debido a la contaminación del aire.
En respuesta a la crisis, el gobierno de Delhi ha implementado el Plan de Acción de Respuesta Gradual (GRAP) Etapa 3, que representa el segundo nivel de alerta más alto. Como resultado, se ha prohibido la construcción, las escuelas hasta el quinto grado están en modo híbrido y los vehículos más antiguos enfrentan restricciones. En días de contaminación severa, se prohíbe la operación de vehículos de gasolina y diésel que no cumplan con las normas.
Sin embargo, la implementación de las reglas ha sido bastante variable. Durante Diwali, la Corte Suprema permitió petardos "verdes" por un tiempo limitado. No obstante, los informes mostraron una aplicación deficiente y una venta generalizada de petardos no ecológicos.
Ruchika Sethi, de Clean Air Bharat, advierte que "el informe actual está destinado a afectar la salud de las personas, especialmente aquellas que trabajan al aire libre diariamente".
Otra pregunta que surge es por qué el monitoreo del AQI debería permanecer centralizado bajo la CPCB. Se necesitan centros a nivel estatal o regional, y estos no deben funcionar con el enfoque casual a menudo asociado con las oficinas gubernamentales. El sistema de informes de la CPCB también necesita una modernización urgente.
Además, la CPCB se basa en concentraciones promedio de 24 horas, mientras que agencias internacionales como IQAir publican actualizaciones más frecuentes, lo que resulta en lecturas significativamente más altas. En consecuencia, los ciudadanos, especialmente los trabajadores al aire libre como personal de reparto, vendedores de leche, vendedores de periódicos y vendedores ambulantes, son engañados por las cifras subestimadas de la CPCB.
También hay preocupaciones sobre los trabajadores municipales que rocían agua cerca de las estaciones de monitoreo de calidad del aire para reducir artificialmente las lecturas de contaminación. Los informes de fluctuaciones inexplicables alrededor de ciertos sensores plantean más preguntas sobre la credibilidad de los datos.
El Dr. Manoj Kumar, Analista de Calidad del Aire del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio, señala acertadamente que la lluvia artificial, el rociado de agua o la humectación de la superficie pueden suprimir temporalmente el polvo y reducir las lecturas de partículas, pero tales reducciones no reflejan una disminución real de la contaminación en toda la región. Los niveles de contaminantes a menudo vuelven a subir poco después.
En conclusión, el AQI de India no se detiene en 500 porque la contaminación se detenga allí. Se detiene en 500 porque el sistema fue construido con un techo. Los esfuerzos en el ámbito del control de la contaminación del aire deben reflejar la realidad. Manipular o minimizar los datos puede crear una falsa sensación de mejora, pero no hace nada para proteger la salud pública. Lo que India necesita es informes honestos, monitoreo riguroso y soluciones sostenibles, no ejercicios de gestión de datos.