Inflación en Estados Unidos alcanza el 4,2%, su nivel más alto en más de tres años por guerra en Irán
La inflación en Estados Unidos escaló hasta el 4,2% en mayo de 2026, el nivel más alto en 37 meses, impulsada principalmente por el aumento del 23,5% en los precios de la energía tras el conflicto bélico con Irán iniciado en febrero, según la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte del régimen islamista ha provocado una sacudida en los mercados energéticos globales, aunque la inflación subyacente se mantiene relativamente estable en el 2,9%.
La guerra de Estados Unidos en Irán ha reabierto la caja de pandora de la inflación en la primera economía mundial. Los precios al consumidor aumentaron en mayo hasta el 4,2% en términos interanuales, el mayor nivel en 37 meses, según datos publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos. La inflación no alcanzaba ese nivel desde abril de 2023, cuando las secuelas de la invasión rusa de Ucrania aún se dejaban notar en la economía global.
El conflicto en Oriente Próximo, iniciado por Washington y Tel Aviv el pasado 28 de febrero de 2026, ha provocado una sacudida en los mercados energéticos internacionales. Tras los bombardeos sobre Teherán, el régimen islamista bloqueó el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde transitaban antes de la guerra una quinta parte del petróleo mundial y otros materiales críticos para la agricultura, como fertilizantes, o el sector farmacéutico, según la fuente.
El organismo estadístico estadounidense explicó que "el índice de todos los artículos, excepto alimentos y energía, la inflación subyacente, aumentó un 2,9% en el año, después de un aumento del 2,8% en los 12 meses que terminaron en abril". La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como energía y alimentos, se considera un indicador más fiable de las tendencias inflacionarias de fondo.
El impacto más significativo provino del sector energético. La Oficina de Estadísticas Laborales destacó que "el índice de energía aumentó un 23,5% en mayo; mientras que el índice de alimentos aumentó un 3,1% en el último año". Este incremento en los precios energéticos refleja directamente las consecuencias del conflicto bélico y el bloqueo del estrecho de Ormuz.
El conflicto lleva semanas enquistado, con anuncios de alto el fuego pero sin avances concretos en las negociaciones para poner fin a las hostilidades, según la fuente.
En términos mensuales, el IPC aumentó un 0,5% en mayo, después de aumentar un 0,6% en abril. El índice de energía subió un 3,9% en mayo, tras haber subido un 3,8% en abril y un 10,9% en marzo. "El índice representó más del 60% del aumento mensual de todos los artículos", advirtió la oficina estadística. El índice de vivienda también aumentó en mayo un 0,3%, mientras que los alimentos se encarecieron un 0,2% durante el mes.
Los precios que más se encarecieron durante mayo fueron los de comunicaciones, tarifas aéreas, atención médica, cuidado personal y recreación, según los datos oficiales. Por el contrario, los productos que más se abarataron fueron los vehículos motorizados, seguros, el mobiliario y los servicios del hogar, y los vehículos nuevos.
El precio del petróleo se ha disparado desde el inicio de la guerra en Irán. Ha llegado a acariciar los 120 dólares el barril, aunque después de que se liberaran ingentes cantidades de reserva y otras medidas para tratar de alimentar la demanda, cotiza actualmente a 92 dólares el barril, alrededor de un 35% más que al inicio de los bombardeos, según la fuente.
A pesar de la cifra general elevada, los analistas creen que el dato alivia la presión sobre los bancos centrales al poner el foco sobre la evolución de la inflación subyacente, menos volátil. "La ligera debilidad de la inflación subyacente interanual podría reforzar el argumento de que el pico de la inflación relacionada con la guerra podría haber quedado atrás y que el panorama inflacionario podría mejorar en el futuro. Por supuesto, esto depende de que el petróleo se mantenga estable en el futuro", señaló John Briggs, jefe de estrategia de tipos de interés en Estados Unidos de Natixis Norteamérica, en declaraciones recogidas por Bloomberg.
Nancy Vanden Houten, economista principal en Estados Unidos en Oxford Economics, indicó que "con los precios de la gasolina bajando drásticamente en lo que va de junio, mayo podría marcar el pico del IPC general, aunque la inflación disminuirá lentamente, manteniendo a la Fed en pausa prolongada durante la mayor parte de este año".
James Knightley, analista de ING Research, explicó que el aumento del IPC de la gasolina ha marcado el dato de mayo, pero este efecto debería revertirse en el informe del IPC de junio, dado que los precios de la gasolina a nivel nacional han vuelto a bajar a 4,15 dólares por galón tras una media de 4,50 dólares hasta mayo. Las tarifas aéreas también fueron una fuerte influencia al alza, subiendo un 2,7%, mientras que la educación subió un 0,8% y otros bienes y servicios un 1%, según Knightley.
La presión sobre la Reserva Federal de Estados Unidos para cambiar de estrategia y empezar a subir tipos de interés para combatir el repunte de la inflación es alta. Sin embargo, el nuevo gobernador de la Fed, Kevin Warsh, ha mantenido públicamente que se puede ser más indulgente con la inflación puntual porque el desarrollo de la inteligencia artificial provocará aumentos de productividad y bajadas de precios a medio y largo plazo, según la fuente.
"El dato de mayo se ha ajustado a las expectativas, lo que podría suponer un pequeño respiro para los mercados. Desde el informe de empleo del viernes, se ha percibido un nerviosismo palpable entre los inversores, preocupados por el próximo movimiento de la Reserva Federal", señaló Bret Kenwell, analista de inversiones de Estados Unidos en eToro, quien recordó que el bloqueo de las negociaciones en Oriente Próximo podría alimentar las tensiones inflacionarias y acabar precipitando un escenario más lóbrego.
Knightley señaló que en los próximos meses los componentes de la vivienda deberían mostrar que las presiones inflacionarias se moderarán aún más. Apuntó que el nuevo marco arancelario tras la sentencia del Supremo es menos gravoso para las empresas y hogares y que la devolución de las tasas a la importación cobradas indebidamente también supondrán otro balón de oxígeno para la economía estadounidense.
La evolución de la inflación en Estados Unidos tiene implicaciones globales significativas, dado el peso de la economía estadounidense en el comercio mundial y el papel del dólar como moneda de reserva internacional. La capacidad de la Reserva Federal para mantener la estabilidad de precios sin recurrir a subidas agresivas de tipos de interés dependerá en gran medida de la evolución del conflicto en Oriente Próximo y de si el bloqueo del estrecho de Ormuz se mantiene o se resuelve en las próximas semanas.



