La tecnología de interfaces cerebro-computadora, que conecta el cerebro directamente a dispositivos electrónicos, está alcanzando un punto de inflexión con cientos de personas ya implantadas y las primeras aprobaciones regulatorias para uso comercial, según reporta Bloomberg. Empresas como Neuralink de Elon Musk han implantado dispositivos en más de 20 pacientes que pueden controlar computadoras con el pensamiento, mientras compañías chinas aceleran su desarrollo con apoyo estatal y startups estadounidenses recaudan cientos de millones de dólares para expandir aplicaciones médicas y potencialmente de consumo masivo.