Inundaciones devastan campamentos de desplazados en Gaza durante primeras lluvias invernales
Miles de familias palestinas quedaron sin refugio tras las intensas lluvias que destruyeron tiendas de campaña en la Franja de Gaza, agravando la crítica situación humanitaria de los desplazados en medio de temperaturas invernales.
Las primeras lluvias de la temporada han provocado una catástrofe humanitaria en la Franja de Gaza, donde más de 1.4 millones de personas necesitan urgentemente artículos de refugio de emergencia. Según la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), las inundaciones han dejado a miles de familias completamente expuestas a condiciones climáticas extremas.
Testigos describen escenas de desesperación. Raed Al-Alayan, uno de los desplazados, relató cómo sus hijos y familia quedaron completamente inundados, sin ningún techo que los protegiera. Abdulbasset Abulhadi explicó que llevaban despiertos desde las 2:30 a.m., con todas sus pertenencias empapadas.
Stéphane Dujarric, portavoz del Secretario General de la ONU, confirmó que cientos de refugios temporales fueron inundados. Los socios humanitarios alertan que Gaza no cuenta con el equipamiento necesario para prevenir inundaciones, como herramientas para drenar agua o remover escombros.
La situación se agrava por el bloqueo de ayuda humanitaria. Millones de artículos de refugio urgentemente necesitados permanecen retenidos en Jordania, Egipto e Israel, a la espera de autorización para ingresar al territorio.
Según datos oficiales, más de 320,000 unidades de vivienda han resultado dañadas por ataques militares israelíes. La crisis ha desplazado aproximadamente al 90% de la población de Gaza, que asciende a dos millones de palestinos.
Hamás ha emitido un comunicado instando a los garantes del acuerdo de alto al fuego a presionar a Israel para permitir la entrada de ayuda. Mai Elawawda, de Medical Aid for Palestinians, describió este viernes como "uno de los días más duros en Gaza desde el alto al fuego".
Los residentes intentan sobrevivir cavando zanjas para desviar el agua y proteger sus precarios refugios. Bassil Naggar, quien compró una tienda de campaña por 2,300 nuevos séqueles israelíes, constató que ni siquiera eso impidió que el agua se filtrara.
La crisis actual evidencia cómo el continuo bloqueo israelí a la ayuda humanitaria intensifica una catástrofe marcada por hambruna, enfermedades y ahora la lucha por sobrevivir a un invierno sin refugio adecuado.




