Inversores buscan refugio en renta fija corta y petroleras ante escalada del conflicto en Irán
El conflicto bélico en Irán ha desencadenado una ola de volatilidad en los mercados financieros que amenaza con impulsar la inflación, según expertos en inversión. El precio del petróleo se disparó un 15% en las dos primeras sesiones tras el ataque de Estados Unidos e Israel al territorio iraní, alcanzando los 90 dólares por barril, mientras el Ibex 35 se desplomó más del 4,5% en un solo día. Ante este escenario, los asesores financieros recomiendan a los inversores conservadores evitar la renta fija a largo plazo y refugiarse en productos de corta duración, mientras que en renta variable apuntan a sectores como el petrolero y el industrial como los más resistentes a un eventual repunte de precios.
El precio del petróleo experimentó un aumento del 15% en las dos primeras sesiones bursátiles tras el ataque de Estados Unidos e Israel al territorio iraní, una racha no vista desde la invasión rusa de Ucrania, según reporta Cinco Días. El barril se encuentra actualmente en torno a los 90 dólares y podría superar con holgura los 100 dólares si se prolonga el bloqueo del estrecho de Ormuz, según el análisis.
"Si el precio sigue en alza unas dos o tres semanas más, la inflación avanzará", alertó Victor Alvargonzález, director de estrategia de la firma de asesoramiento financiero Nextep. Aunque ese no es el escenario más probable según el consenso de los analistas, los expertos recomiendan preparar las inversiones ante un eventual repunte de los precios, especialmente en España, donde la mayor parte del ahorro queda lastrada por las rentabilidades mínimas de las cuentas corrientes y de los depósitos de medio plazo.
Estrategias para inversores conservadores
"Si eres un inversor conservador, lo primero que debes hacer es evitar la renta fija a largo plazo", advirtió Ignasi Viladesau, director de Inversiones del banco digital MyInvestor (Andbank), quien desaconseja los depósitos y bonos con plazos superiores a un año y medio. Como el pago al vencimiento no cambia, el valor de estos productos se reduce cuando sube la inflación, según explicó.
En un hipotético escenario en el que la crisis en Irán persista, tanto Alvargonzález como Viladesau recomiendan, dentro de la renta fija, los productos de corta duración, es decir, con vencimientos de hasta un año. Las letras del Tesoro, así como algunos depósitos y fondos de bonos, ofrecen rentabilidades anualizadas cercanas al 2% en plazos tan breves como de tres a 12 meses, según el informe.
Es cierto que la rentabilidad de esos productos está en términos generales por debajo de la actual tasa de inflación, del 2,3% interanual en febrero. Sin embargo, reducen el riesgo de pérdidas y aportan una mayor flexibilidad para un inversor conservador en un entorno de incertidumbre. "Las letras cada vez pagarán un interés superior porque son de corto plazo y se van adaptando a una eventual subida de los tipos", explicó Alvargonzález.
Bonos flotantes como alternativa arriesgada
Hay otra alternativa dentro de la renta fija, más arriesgada, en la frontera con la renta variable: los bonos flotantes, un tipo de deuda cuyo interés se ajusta en función de un índice de referencia, como el euríbor, la referencia de tipos para las hipotecas en la eurozona. En estos títulos, ofrecidos por unos pocos fondos de la banca comercial española, el pago de intereses aumenta si sube el euríbor, que actualmente cotiza en torno al 2% a 12 meses.
"Es la cobertura perfecta si uno cree que puede producirse un shock inflacionario lo suficientemente fuerte como para impulsar al alza los tipos de interés", señaló Viladesau. Sin embargo, si ese escenario no se materializa y el euríbor se mantiene estable o incluso desciende, la rentabilidad de estos bonos será menor, advirtió.
Impacto en los mercados bursátiles
El Ibex 35 llegó a desplomarse por encima del 4,5% en tan solo un día, el martes pasado, su peor caída diaria en 11 meses, según los datos reportados. En otras palabras, alguien que hubiera invertido 1.000 euros en un fondo indexado a la Bolsa española habría perdido 45 euros de golpe.
Sin embargo, la renta variable es una de las pocas vías con un potencial de rentabilidad suficientemente alto para proteger el ahorro de una eventual inflación. Los gestores insisten en la importancia de no dejarse llevar por el miedo en el más corto plazo y en no perder la perspectiva de una inversión de larga duración.
"La cartera que era válida hace 15 días sigue siendo bastante válida después del conflicto", insistió Viladesau, recomendando a quienes ya tengan inversiones en Bolsa no cambiar nada tan pronto, ya que el escenario más probable según los analistas es que la situación se normalice dentro de algunas semanas.
Sectores resistentes: petroleras e industriales
Si la guerra persiste, lo fundamental es identificar los sectores más resistentes tanto a un repunte de los precios como a las consecuencias específicas del conflicto en Irán. Los sectores con capacidad de trasladar con rapidez las subidas de precios al consumidor, sin apenas pérdida de ventas, son una de las mejores formas de protegerse frente a la inflación a través de la Bolsa.
En el contexto de la guerra en Irán, el candidato más evidente son las petroleras, hasta hace poco estancadas por los bajos precios del barril. "A las energéticas les va muy bien si sube el precio del barril", sentenció Alvargonzález. Mientras las Bolsas europeas han caído casi un 5% desde el ataque a Irán, según el índice Stoxx 600, que agrupa a las 600 mayores cotizadas del Viejo Continente, el sector energético ha cedido tan solo un 3%. En España, Repsol apenas sintió el batacazo de la semana y acumula una subida del 9%, según los datos.
El conflicto en Irán también debería acelerar las inversiones en el sector energético, que podría verse beneficiado en Bolsa a largo plazo, según un informe del banco francés BNP Paribas. "Creemos que aumentar las inversiones para reducir la dependencia del estrecho de Ormuz debería proporcionar un apoyo más duradero a ese segmento [de infraestructura petrolera]", señalaron desde la entidad. Las empresas de servicios e infraestructura petroleras, como SLB, especializada en perforación de pozos, registran pérdidas esta semana, pero deberían beneficiarse a largo plazo, según el análisis.
Hay otros sectores menos evidentes que también pueden servir para protegerse de un repunte de los precios, aunque exigen una mayor tolerancia a la tensión y al riesgo. Es el caso de las empresas enfocadas en la economía real, como las industriales, según apuntó Ignacio Cantos-Figuerola, director de inversiones del banco privado Atl Capital. Son sectores como la aviación, la defensa o las infraestructuras, que producen bienes concretos, que ya estaban en el radar de los inversores en un contexto de riesgo geopolítico y que ahora se vuelven protagonistas en el actual escenario bélico.
Por ahora, el sector industrial cede posiciones, con una caída esta semana del 4% en Europa, salvo por algunas excepciones como la empresa danesa de infraestructura y servicios portuarios Maersk, que sube casi un 9% esta semana. Sin embargo, el conjunto del sector podría recuperarse pronto, estimó Cantos-Figuerola. "Los industriales pueden sentir el shock inflacionario el primer año, pero logran trasladar los precios al consumidor ya en el segundo año, como lo vimos en 2022", añadió. En los primeros ocho meses tras la invasión rusa de Ucrania, las acciones industriales europeas se desplomaron un 23%, pero a finales de 2023 ya habían recuperado casi todas esas pérdidas, según los datos históricos.
El oro pierde brillo como refugio
Aunque históricamente el oro ha funcionado como un activo refugio, un valor que tiende a apreciarse en períodos de incertidumbre gracias a su escasez natural y a sus múltiples aplicaciones, desde la joyería hasta la tecnología, en la última semana el precio del oro se ha depreciado un 4,5%, lo que pone en cuestión su valor como activo refugio en el contexto actual.
Tras una racha que ha casi triplicado su valor en los últimos tres años, el metal amarillo se ha ido alineando cada vez más con la Bolsa. Los dos registraron caídas significativas en enero, en un contexto de ventas masivas en sectores expuestos al riesgo de sustitución por la inteligencia artificial.
"El oro se ha vuelto más volátil, pero esto es natural después de una fuerte revalorización. Más adelante suele entrar en un periodo mucho más prolongado, de entre ocho y diez años, en el que se mueve de forma más estable", explicó Cantos-Figuerola.
La depreciación reciente del oro se debe sobre todo al repunte de la moneda estadounidense, impulsada no solo por la corrección tras su desplome del 10% del año pasado, sino también por el peso de Estados Unidos como uno de los principales exportadores de petróleo del mundo, según el análisis.
Implicaciones y perspectivas
El consenso de los analistas apunta a mantener una estrategia de diversificación, combinando exposición a renta fija de corto plazo con cierta presencia en activos de renta variable, especialmente en sectores resistentes a la inflación. La clave está en no dejarse llevar por el pánico del corto plazo y mantener una perspectiva de inversión a largo plazo, según insisten los expertos consultados.
La evolución del conflicto en Irán y su impacto en el estrecho de Ormuz será determinante para la trayectoria de los precios del petróleo y, por extensión, para las decisiones de inversión en las próximas semanas. Si el bloqueo se prolonga y el barril supera los 100 dólares, la presión inflacionaria podría obligar a los bancos centrales a reconsiderar sus políticas monetarias, lo que tendría implicaciones directas para los tipos de interés y, consecuentemente, para todas las clases de activos.



