Un grupo de investigadores españoles ha creado un robot especializado para explorar sistemáticamente la dark web, logrando uno de los mayores mapeos de esta red clandestina. El principal descubrimiento es que el contenido delictivo es más reducido de lo que la percepción pública sugiere, aunque esto no significa que la dark web sea pequeña en términos absolutos, sino que la proporción de sitios con actividad criminal es menor a la estimada anteriormente.
"Es la primera medición sin espejos a esta escala de la red Tor. No se había hecho porque el método no es trivial: los espejos no son copias idénticas. Hay que ser resistente a pequeños cambios que aparecen de forma intrínseca al clonar un sitio", explica Guillermo Suárez-Tangil, investigador de Imdea Networks y uno de los coautores del estudio, según reporta El País.
La investigación ha identificado un total de 4.008 sitios potencialmente delictivos originales de entre 24.911 analizados. Esto significa que el 84% de los sitios con contenido sospechoso son espejos o duplicados, es decir, réplicas que copian el contenido de otros sitios para facilitar su localización. Este hallazgo es significativo porque revela que la mayoría de la actividad visible en la dark web no consiste en nuevas operaciones criminales, sino en replicaciones de un número mucho más reducido de sitios únicos.
Suárez-Tangil aclara las limitaciones del análisis: "Nuestro robot está diseñado para alcanzar contenido ilícito, así que no podemos extrapolar al total de la dark web; pero sí podemos decir que el ecosistema de contenido ilícito está más acotado de lo que se pensaba. Y cada sitio único puede tener mayor o menor tamaño interno: nuestro rastreador es horizontal, no desciende a páginas enlazadas en segundo o tercer nivel".
La dark web, cuyo nombre oficial es red Tor, requiere un navegador especial basado en una versión modificada de Firefox diseñada para anonimizar al usuario. En esta red, los dominios terminan en ".onion" en lugar de ".com" y no pueden encontrarse mediante buscadores convencionales. Las direcciones son largas cadenas de caracteres que cambian frecuentemente o desaparecen, obligando a los usuarios a recurrir a buscadores específicos o directorios de enlaces que funcionan como índices manuales.
El análisis categoriza el contenido delictivo encontrado en tres grupos principales. La falsificación es la categoría más prevalente, centrada principalmente en la venta de tarjetas de crédito robadas. "El ecosistema de la compraventa de tarjetas de crédito robadas es enorme y es algo muy volátil porque sirve en tanto que no son canceladas por sus propietarios", señala Sergio Pastrana, profesor en la Universidad Carlos III y coautor del artículo.
La segunda categoría importante es el hosting, que incluye índices y directorios de enlaces que facilitan la navegación por la dark web. La tercera categoría es pornografía, que ofrece contenido sexual explícito. Esta última se subdivide entre la venta de cuentas de acceso a plataformas como Onlyfans o Pornhub y, más gravemente, la distribución de pornografía infantil.
El hallazgo más perturbador del estudio concierne al abuso infantil. "Lo que más nos ha sorprendido es encontrar sitios que ofrecen streaming en vivo de vídeos con menores, no solo material pregrabado, sino webcams interactivas", dice Suárez-Tangil. "Detectamos 159 sitios únicos (505 contando espejos) distribuyendo material de abuso infantil; varios siguen activos casi tres años después y han sido reportados a las fuerzas y cuerpos de seguridad", añade.
Este descubrimiento revela un problema crítico: a pesar de haber sido identificados y reportados a las autoridades, muchos de estos sitios permanecen operativos. Las razones son complejas y multifacéticas. Alfonso Rodríguez, investigador de Imdea Networks y la Universidad Carlos III y coautor del estudio, explica los obstáculos: "Las páginas pueden no estar alojadas en territorio nacional, sino en países con marcos jurídicos distintos, prioridades políticas diferentes o mecanismos de cooperación internacional más lentos y difíciles. Por eso, no se trata únicamente de detectar una página y reportarla. Sino que es un problema global que incluye cooperación".
El anonimato que proporciona Tor es una herramienta de doble filo. Mientras que protege a disidentes políticos y periodistas en regímenes autoritarios, también facilita actividades criminales graves. Sin embargo, la jurisdicción internacional y la cooperación entre países son obstáculos tan significativos como la tecnología misma.
Un aspecto interesante del estudio es lo que revela sobre la cultura dentro de la dark web. Contrario a la percepción generalizada de que la dark web es un lugar inherentemente perverso, existe una jerarquía moral incluso entre criminales. "Al contrario de lo que la mayoría piensa, la dark web no es un lugar perverso de por sí. Incluso en las profundidades de internet la pornografía infantil está muy mal vista. En mi experiencia, casi todas las páginas marcadas como pornografía sin contenido de menores remarcaban explícitamente, y a veces hasta de manera amenazadora, que en esa plataforma el contenido de menores estaba terminantemente prohibido", comenta Rodríguez.
El estudio tiene limitaciones importantes que los investigadores reconocen explícitamente. "Nuestra medición no observa accesos, así que no sabemos si un sitio lo visitan cientos de personas o solo unas pocas, ni que tipo de usuarios son", explica Suárez-Tangil. Esto significa que aunque se haya identificado el número de sitios únicos, no es posible determinar la escala real de la actividad criminal en términos de usuarios o transacciones.
El trabajo de estos investigadores españoles proporciona una base empírica más sólida para entender la dark web, desafiando mitos sobre su tamaño y composición. Sin embargo, también subraya que incluso con una proporción menor de sitios delictivos únicos, el volumen absoluto de actividad criminal sigue siendo sustancial, especialmente en áreas como el tráfico de datos robados y el abuso infantil.
Las implicaciones de este estudio son significativas para las fuerzas de seguridad, legisladores y plataformas tecnológicas. Sugiere que una estrategia más efectiva podría enfocarse en desmantelar un número relativamente menor de sitios originales, lo que tendría un impacto desproporcionado en la reducción de la actividad delictiva visible. Sin embargo, el desafío de la jurisdicción internacional y la cooperación entre países sigue siendo un obstáculo fundamental para implementar tales estrategias.
