El régimen iraní comenzó a cobrar hasta 2 millones de dólares por embarcación para el paso seguro por el estrecho de Ormuz, justificando las tarifas como reparaciones de guerra por daños sufridos durante ataques estadounidenses e israelíes, según reportes que han generado acusaciones de extorsión y amenazas a la seguridad energética global. Estados Unidos y China acordaron su oposición conjunta al cobro, mientras expertos marítimos señalan que Irán no tiene base legal para imponer estas tarifas bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.