

Miles de iraníes celebraron este martes el aniversario 46 de la toma de la embajada estadounidense en Teherán, en un acto marcado por consignas contra Estados Unidos e Israel y en un contexto de máxima tensión tras el conflicto bélico de junio pasado.
El 4 de noviembre de 1979, estudiantes iraníes tomaron por asalto la embajada de Estados Unidos en Teherán, iniciando una crisis diplomática que se extendería por 444 días y marcaría el punto de ruptura en las relaciones entre ambos países. Este año, la conmemoración adquirió un tono particularmente tenso tras el conflicto armado de junio entre Irán e Israel, que incluyó bombardeos estadounidenses a instalaciones nucleares iraníes.
En la concentración oficial, miles de personas corearon consignas como 'muerte a Estados Unidos' y 'muerte a Israel'. Algunos manifestantes quemaron banderas de ambos países y colgaron efigies del presidente estadounidense Donald Trump y del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
El líder supremo iraní, ayatolá Ali Jamenei, reiteró su postura de no normalizar relaciones con Washington mientras mantenga su actual política regional. Durante un encuentro con estudiantes, Jamenei estableció condiciones para cualquier cooperación: abandonar el apoyo a Israel, retirar bases militares y cesar interferencias en la región.
Los datos del conflicto de junio revelan un balance dramático: los ataques israelíes causaron cerca de 1.100 muertos iraníes, incluyendo científicos nucleares y comandantes militares. La respuesta iraní con misiles provocó 28 muertes en Israel. Tras este enfrentamiento, Irán se retiró de la supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica.
Actualmente, Irán mantiene un stock de uranio enriquecido hasta un 60% de pureza, un paso técnico cercano al nivel de grado weapons-grade del 90%. Aunque Teherán insiste en que su programa nuclear es pacífico, Occidente y la AIEA sostienen que existió un programa de armamento hasta 2003.
En septiembre, la ONU reimplantó sanciones contra Irán, congelando activos en el extranjero, bloqueando ventas de armas y penalizando el desarrollo de su programa de misiles balísticos.
El canciller iraní, Abbas Araghchi, manifestó la disposición de Irán a negociar, pero únicamente sobre temas nucleares y en condiciones de igualdad, descartando discusiones sobre su programa misilístico.
La conmemoración de este año simboliza la persistente desconfianza entre Irán y Occidente, con consignas que reflejan la profunda fractura diplomática iniciada hace más de cuatro décadas.