La embajada iraní en Turquía publicó en la red social X una crítica directa contra el gobierno estadounidense, cuestionando por qué no se mencionaba que las visas fueron denegadas a una gran parte del personal directivo, ejecutivo y asesores técnicos que forman parte integral de cualquier selección nacional de fútbol, según reportó la embajada. "Ahora han escalado el trato deliberado y discriminatorio contra la selección nacional de fútbol de Irán a su nivel más alto", señaló el comunicado diplomático.
La declaración iraní respondía a un anuncio previo del enviado estadounidense Tom Barrack, quien había informado que se habían otorgado visas a los jugadores del equipo iraní.
La agencia de noticias semoficial iraní Tasnim reportó que entre quienes no recibieron visas se encuentran el director ejecutivo Mehdi Kharati, el secretario general de la federación de fútbol Hedayat Mombini y el director de medios Mohsen Motamedkia. El personal sin visas viajaría a México con el equipo mientras continúan los esfuerzos para obtener los documentos, según informó la agencia.
La controversia se desarrolla en medio del conflicto continuo entre ambos países. Un funcionario de la Casa Blanca confirmó el viernes que los jugadores iraníes habían recibido visas para ingresar a Estados Unidos, 10 días antes de su primer partido en Los Ángeles.
Abolfazl Pasandideh, embajador de Irán en México, había declarado el jueves que el equipo aún no había recibido las visas estadounidenses, pero estas fueron otorgadas durante la noche, según confirmó el funcionario de la Casa Blanca.
Debido a los problemas con las visas y un sentimiento creciente en Irán de que la presencia del equipo en territorio estadounidense debería mantenerse al mínimo, la selección iraní negoció en el último minuto un cambio de su base de operaciones desde Arizona a Tijuana, México. El equipo está programado para aterrizar en Tijuana el domingo por la mañana.
Irán tiene previsto disputar su primer partido del Grupo G el 15 de junio contra Nueva Zelanda en Los Ángeles. Posteriormente enfrentará a Bélgica el 21 de junio antes de medirse a Egipto en Seattle el 26 de junio.
El embajador Pasandideh señaló que Estados Unidos nunca ha declarado formalmente que no quería que el equipo iraní permaneciera en su territorio.
Sin embargo, el secretario de Estado Marco Rubio declaró ante legisladores el martes que Estados Unidos no permitiría que Irán incluyera en su delegación del Mundial a individuos vinculados con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, una poderosa rama de las fuerzas armadas iraníes. Varios jugadores de la selección iraní han completado el servicio militar obligatorio con este grupo.
La situación refleja las tensiones diplomáticas persistentes entre Washington y Teherán, que ahora se extienden al ámbito deportivo en uno de los eventos más importantes del fútbol mundial. La decisión de negar visas a personal no deportivo de la delegación iraní plantea interrogantes sobre la aplicación de criterios políticos en eventos deportivos internacionales y podría afectar la preparación y logística del equipo iraní durante el torneo.
La controversia también subraya los desafíos que enfrentan los países coanfitriones cuando deben equilibrar consideraciones de seguridad nacional con sus obligaciones como sede de un evento deportivo global que tradicionalmente busca trascender las divisiones políticas.
