Expertos en ciberseguridad advierten que Irán mantiene capacidades sofisticadas para atacar infraestructura crítica en Estados Unidos, Israel y países del Golfo Pérsico, incluso sin acceso a sistemas de inteligencia artificial de última generación. Aunque no existe evidencia pública de que Teherán pueda orquestar ciberataques automatizados al nivel documentado en China, el país persa cuenta con más de una década de experiencia atacando objetivos occidentales y puede aprovechar modelos de código abierto para potenciar sus operaciones, según análisis de firmas especializadas consultadas por Fortune.