Irán y Estados Unidos se enfrentan por el control del Estrecho de Ormuz tras nuevos ataques aéreos
Las tensiones entre Irán y Estados Unidos se intensificaron durante el fin de semana cuando ambas potencias intercambiaron ataques aéreos tras el ataque de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní a un buque portacontenedores con bandera chipriota el 11 de julio, que dejó 23 marineros varados y uno desaparecido. El incidente reavivó una disputa fundamental sobre si el Estrecho de Ormuz, vital para el suministro global de petróleo y gas natural, está abierto o cerrado al tráfico marítimo, amenazando con descarrilar un acuerdo de alto el fuego firmado en junio entre ambos países.
La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés) atacó el buque portacontenedores con bandera chipriota el 11 de julio, incendiándolo y dejándolo innavegable. Según un comunicado de la IRGC transmitido por la emisora estatal IRIB, las fuerzas iraníes atacaron la embarcación porque había desactivado sus sistemas de rastreo y representaba un peligro para la seguridad marítima. La IRGC afirmó que disparó un disparo de advertencia al buque, pero que este no cambió de curso.
Inmediatamente después del ataque, la IRGC anunció que el Estrecho de Ormuz estaba nuevamente cerrado al tráfico marítimo. Esta declaración contradice directamente los términos de un memorándum de entendimiento firmado por Irán y Estados Unidos en junio, cuyo objetivo central era reapertura del estrecho tras su cierre inicial el 28 de febrero en respuesta a ataques aéreos estadounidenses e israelíes.
En respuesta al ataque iraní, el ejército estadounidense lanzó un asalto de misiles significativo contra objetivos militares iraníes durante la noche del domingo. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que golpeó aproximadamente 140 sitios, dirigiéndose a "sitios de misiles y drones, capacidades navales, instalaciones de almacenamiento de municiones, redes de comunicación y ubicaciones de vigilancia costera". Según medios estatales iraníes, los ataques estadounidenses también impactaron Qeshm, una isla cerca del estrecho, aunque se enfocaron únicamente en instalaciones militares y no causaron bajas civiles.
Irán respondió con una serie de ataques de represalia contra estados aliados de Estados Unidos en el Golfo Pérsico el domingo, incluyendo Bahréin, Kuwait, Catar, Jordania y Omán.
El Estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más críticos del mundo. Según datos de Windward Maritime Intelligence, antes de los cierres relacionados con la guerra, el estrecho registraba aproximadamente 140 tránsitos de buques comerciales diarios. El 11 de julio, después del ataque iraní, solo se registraron 21 tránsitos comerciales, una caída dramática que refleja la incertidumbre sobre la navegabilidad del paso.
La disputa sobre el estado del estrecho ha generado un desacuerdo público entre Washington y Teherán. El CENTCOM declaró: "El Estrecho de Ormuz está abierto a todos los buques que busquen transitar legalmente por la vía acuática internacional. Irán no controla el estrecho. El tráfico está fluyendo". El presidente Donald Trump reiteró esta posición en una entrevista del domingo con el programa "Meet the Press" de NBC, afirmando que, según su perspectiva, el estrecho estaba abierto.
Sin embargo, las autoridades iraníes presentan una narrativa diferente. La Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico (PGSA, por sus siglas en inglés), un organismo de gobierno creado por Irán, declaró el domingo a través de la red social X que "el paso a través del Estrecho de Ormuz actualmente no es posible", culpando a "movimientos ilegales recientes de fuerzas militares estadounidenses". La autoridad añadió: "Tan pronto como se restaure la estabilidad y la calma, todas las solicitudes serán revisadas según el cronograma, y se emitirán los permisos necesarios".
Irán ha implementado nuevas restricciones al tráfico marítimo a través del estrecho. La PGSA estableció que todos los buques deben presentar solicitudes de tránsito y recibir permisos. "Las consecuencias de viajar en rutas no autorizadas serán responsabilidad del propietario, operador y comandante del buque", advirtió la autoridad. Además, Irán ha mencionado planes para cobrar tarifas por el paso de buques, una propuesta que Trump ha calificado como "inaceptable", insistiendo en que tales condiciones no serían parte de ningún acuerdo de paz aceptable para Estados Unidos.
El memorándum de entendimiento firmado en junio entre Irán y Estados Unidos tenía como objetivo principal reapertura del estrecho y fue diseñado como un acuerdo de 60 días para detener las hostilidades y perseguir un acuerdo de paz más duradero. Sin embargo, Trump declaró en redes sociales el 10 de julio que el alto el fuego ya estaba "terminado", sugiriendo que el proceso de negociación se encuentra en una encrucijada crítica.
El Estrecho de Ormuz es vital para la economía global. Cuando fue cerrado inicialmente el 28 de febrero, las economías de todo el mundo experimentaron crisis energéticas y escasez de petróleo. El paso es fundamental para el suministro mundial de petróleo y gas natural, lo que hace que cualquier cierre prolongado tenga implicaciones económicas significativas para mercados internacionales.
La ruta alternativa que algunos buques han intentado utilizar, navegando frente a la costa de Omán para evitar las rutas más militarizadas de Irán, también ha sido objeto de ataques iraníes. Esta estrategia de navegación alternativa fue ampliamente entendida como un intento de eludir la vigilancia y el control militar iraní más intenso en otras áreas del estrecho.
La disputa sobre el Estrecho de Ormuz se ha convertido en un bloqueador fundamental mientras Estados Unidos e Irán se acercan al punto medio del acuerdo original de 60 días. Aunque ambas partes han expresado interés en negociaciones de paz más duraderas, el desacuerdo sobre el estado del estrecho y las condiciones para su tránsito representa un obstáculo significativo para cualquier resolución diplomática. La situación permanece en un estado de tensión extrema, con ambas potencias manteniendo posiciones irreconciliables sobre quién controla el paso y bajo qué condiciones puede operarse.




