Irlanda ha intensificado la vigilancia de sus aguas territoriales para detectar amenazas híbridas procedentes de Rusia y embarcaciones que buscan eludir las sanciones occidentales, según revelan patrullas recientes en el Mar de Irlanda. La operación refleja el esfuerzo del país, tradicionalmente considerado un eslabón débil en la defensa europea, por fortalecer su capacidad de seguridad marítima en un contexto de creciente tensión geopolítica.