Israel amenaza con demandar a The New York Times por artículo sobre abusos sexuales a palestinos
Internacional

Israel amenaza con demandar a The New York Times por artículo sobre abusos sexuales a palestinos

El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y su ministro de Relaciones Exteriores Gideon Saar ordenaron el jueves iniciar una demanda por difamación contra The New York Times, según un comunicado oficial, en respuesta a un artículo de opinión del periodista Nicholas Kristof que alega un patrón generalizado de violencia sexual israelí contra detenidos palestinos. El diario estadounidense rechazó la amenaza legal calificándola de "sin fundamento" y parte de una estrategia política para socavar el periodismo independiente.

INTERNACIONAL15 MAY 2026

El gobierno de Israel anunció el jueves su intención de presentar una demanda por difamación contra The New York Times tras la publicación de un artículo de opinión que documenta presuntos abusos sexuales sistemáticos contra prisioneros palestinos por parte de fuerzas de seguridad israelíes, según informaron fuentes oficiales.

Netanyahu y Saar emitieron un comunicado conjunto en el que calificaron el artículo como "una de las mentiras más atroces y distorsionadas jamás publicadas contra el Estado de Israel en la prensa moderna", según reportó la BBC. El comunicado indicó que ambos funcionarios "ordenaron el inicio de una demanda por difamación" contra el periódico estadounidense. Netanyahu añadió en su cuenta de X que sus asesores legales "considerarán la acción legal más severa contra The New York Times y Nicholas Kristof", según CBS News.

El artículo en cuestión, titulado "El silencio que recibe la violación de palestinos" y publicado el lunes, tiene 3.700 palabras y fue escrito por el columnista Nicholas Kristof. En él, Kristof afirma que "no hay evidencia de que los líderes israelíes ordenen violaciones. Pero en años recientes han construido un aparato de seguridad donde la violencia sexual se ha convertido, como lo expresó un informe de Naciones Unidas el año pasado, en uno de los 'procedimientos operativos estándar' de Israel y 'un elemento importante en el maltrato de palestinos'", según la BBC.

Kristof basó su reportaje en "conversaciones con 14 hombres y mujeres que dijeron haber sido agredidos sexualmente por colonos israelíes o miembros de las fuerzas de seguridad", según CBS News. El artículo incluye descripciones en primera persona de presuntas víctimas de abuso sexual, incluyendo violación y agresión con objetos. Entre los testimonios figura el de un periodista de Gaza no identificado que afirmó haber sido violado por un perro bajo órdenes del manejador del animal, según la BBC.

El ministerio de Relaciones Exteriores de Israel alegó que Kristof basó su artículo "en fuentes no verificadas vinculadas a redes conectadas con Hamas", según la BBC.

The New York Times respondió con un comunicado defendiendo el trabajo periodístico: "Esta amenaza, similar a una realizada el año pasado, es parte de un manual político bien usado que busca socavar el reportaje independiente y sofocar el periodismo que no se ajusta a una narrativa específica. Cualquier reclamo legal de este tipo sería sin fundamento", según la BBC.

El portavoz del periódico, Charlie Stadtlander, explicó el miércoles por la noche que se trata de "una pieza de periodismo de opinión profundamente reporteada". Stadtlander detalló que "las cuentas de los 14 hombres y mujeres que entrevistó fueron corroboradas con otros testigos, siempre que fue posible, y con personas en quienes las víctimas confiaron, incluyendo familiares y abogados", según CBS News. Añadió que "los detalles fueron extensamente verificados, con relatos cruzados con reportajes noticiosos, investigación independiente de grupos de derechos humanos, encuestas y en un caso, con testimonio de la ONU. Expertos independientes fueron consultados sobre las afirmaciones en la pieza durante todo el reportaje y verificación de hechos", según CBS News.

No está claro cómo o si tal demanda del Estado israelí contra el periódico estadounidense podría proceder legalmente. Tampoco se ha especificado si el litigio se presentaría en Estados Unidos o Israel, ni quiénes serían los demandantes, según CBS News.

La reacción en Israel ha sido furiosa. El embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, publicó un video afirmando que "el único crimen claro en exhibición aquí es la violación de estándares periodísticos por parte del señor Kristof y su periódico", según la BBC. El jueves, decenas de manifestantes judíos protestaron frente a las oficinas de The New York Times en Manhattan, exigiendo el despido de Kristof, según la BBC.

Expertos legales consultados por ambos medios coinciden en que una demanda enfrentaría obstáculos significativos, especialmente en Estados Unidos. Rodney Smolla, académico de la Primera Enmienda y ex presidente de la Escuela de Derecho y Posgrado de Vermont, dijo a CBS News que "creo que al final del día, los tribunales dirían que este artículo no está dirigido suficientemente a Netanyahu, y permitirle demandar está peligrosamente cerca de permitir una demanda del gobierno mismo".

Smolla señaló que un gobierno no puede demandar por difamación en Estados Unidos, según CBS News. Si Netanyahu u otro funcionario presentaran la demanda, enfrentarían el precedente del caso New York Times v. Sullivan, en el cual la Corte Suprema limitó la capacidad de funcionarios públicos para demandar por difamación, según Nadine Strossen, ex presidenta de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles.

Strossen explicó a CBS News que el demandante tendría que demostrar "que hubo falsedad intencional o imprudente, que sabían o tenían gran razón para saber que lo que se decía era falso". Añadió que "no puede ser cuestión de opinión o de análisis o de perspectiva. Tiene que ser objetivamente falsificable".

Jed Rubenfeld, profesor de Derecho de Yale, dijo a CBS News: "Creo que probablemente hay cero posibilidades de que la demanda tenga éxito". Rubenfeld explicó que "si escribes tu crítica de un gobierno de manera impersonal sin nombrar individuos particulares, de quienes estás diciendo que son responsables de cualquier mala conducta o crímenes... entonces estás dentro de tus derechos de la Primera Enmienda".

En Israel, abogados especializados en difamación dijeron a la BBC que aunque existen formas en que el Estado podría llevar el caso a tribunales israelíes, sería desafiante. Liat Bergman Ravid explicó: "En el Estado de Israel, presentar un reclamo civil en este contexto tiene baja probabilidad de éxito, dado que la Ley de Difamación previene la presentación de una acción civil por parte de un colectivo, y el sistema legal no fomenta demandas por difamación de organismos gubernamentales como cuestión de política pública, debido a consideraciones de protección de la libertad de expresión". Sin embargo, añadió que "la ley sí permite al Fiscal General presentar una acusación contra la persona que hizo la declaración, pero esto es un evento raro, rayando en lo inexistente", según la BBC.

El abogado Idan Seger advirtió que si el caso llegara a tribunales israelíes, el periódico tendría que defenderse bajo estándares más estrictos: "Crucialmente, The New York Times enfrentaría una carga de prueba mucho más estricta en Israel que bajo el estándar estadounidense, ya que una mera falta de malicia es insuficiente para evitar responsabilidad. Para prevalecer, el periódico debe probar la verdad absoluta de su reportaje o demostrar adhesión estricta a estándares de periodismo responsable", según la BBC.

Existe precedente de funcionarios israelíes demandando a medios estadounidenses. En 1983, el entonces ministro de Defensa de Israel, Ariel Sharon, demandó a Time Magazine por un artículo sobre una masacre en Líbano, según CBS News. Ese caso fue a juicio y un jurado federal determinó que el reportaje en cuestión era falso, pero concluyó que la revista no actuó con malicia real al publicar la historia.

En años recientes ha habido reportes extensos, incluyendo de ONG israelíes y palestinas, que han compilado evidencia de violencia sexual usada contra detenidos palestinos, según la BBC. El año pasado, dos hombres palestinos dijeron por separado a la BBC que fueron abusados sexualmente mientras estaban detenidos. Uno de los hombres dijo que un perro fue usado para humillarlo sexualmente.

El Servicio Penitenciario Israelí dijo en ese momento que, en relación con uno de los hombres, "no está al tanto de los reclamos descritos", añadiendo que "operamos en total conformidad con la ley". No comentó sobre los reclamos del segundo hombre, según la BBC.

También el año pasado, cinco soldados fueron acusados de agredir a un detenido palestino de Gaza en la prisión militar de Sde Teiman, incluyendo uno acusado de "apuñalar la nalga del detenido con un objeto punzante", según la BBC. El caso polarizó la opinión en Israel, con partidarios de derecha acusando a la izquierda de usar el incidente para difamar a las fuerzas de seguridad. Posteriormente se supo que video de CCTV del incidente había sido filtrado por la entonces Fiscal General Militar de Israel, la general de división Yifat Tomer-Yerushalmi, lo que llevó a su renuncia y arresto, según la BBC.

En Estados Unidos, figuras públicas han demandado por millones por cobertura que consideraron injusta o difamatoria, pero en juicio deben demostrar que el reportero o editor actuó con malicia real: el conocimiento de que las declaraciones eran falsas, o desprecio imprudente por la verdad, según CBS News.

El presidente Trump ha usado demandas sobre cobertura que no le gustó como palanca para extraer millones en acuerdos previa al juicio de las empresas matrices de medios, según CBS News. Trump demandó a CBS News por una entrevista de "60 Minutes" en 2024 con la ex vicepresidenta Kamala Harris. El medio dijo que la demanda era "completamente sin mérito" poco después de ser presentada. Trump y la empresa matriz de CBS News, Paramount, llegaron a un acuerdo en 2025 por 16 millones de dólares, según CBS News.

La amenaza de demanda se produce en un contexto de tensiones crecientes entre el gobierno israelí y medios internacionales sobre la cobertura del conflicto con palestinos. La disputa plantea interrogantes sobre los límites del periodismo de investigación en zonas de conflicto y la capacidad de gobiernos para usar acciones legales contra medios extranjeros que publican información crítica sobre sus políticas y prácticas de seguridad.

SIGUE LEYENDO
MÁS DE INTERNACIONAL