Internacional

Israel bombardea Beirut por primera vez en tres semanas y ordena evacuación masiva en el sur de Líbano

El ejército israelí bombardeó este jueves un edificio residencial en Choueifat, suburbio de Beirut, matando a una mujer y dos niños según el Ministerio de Sanidad libanés. El ataque, el primero en la capital libanesa desde la entrada en vigor del alto el fuego el 17 de abril, marca una nueva escalada en el conflicto con Hezbolá y se produce un día antes de que ambos países retomen negociaciones en Washington para intentar consolidar la tregua impuesta por Estados Unidos.

INTERNACIONAL28 MAY 2026

Israel ejecutó este jueves un bombardeo contra un edificio residencial en Choueifat, suburbio de Beirut, en lo que constituye el primer ataque en la capital libanesa en tres semanas, según reportaron medios libaneses e israelíes. El Ministerio de Sanidad libanés confirmó que la agresión causó la muerte de una mujer y dos niños, mientras que el Canal 14 de la televisión israelí indicó que el ataque "ha fracasado" en su intento de asesinar a un comandante de la unidad de cohetes de Hezbolá.

El ejército israelí aseguró en un breve comunicado que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron "ataques de precisión" en Beirut, sin detallar el objetivo específico de la operación. El bombardeo se produjo en Choueifat, un área que no se encuentra entre las tradicionalmente atacadas por Israel desde el inicio de la guerra en 2023, al no albergar presencia habitual de Hezbolá, según el diario El País. En vídeos difundidos tras el ataque se escuchan gritos desesperados de vecinas en shock, entre una nube de polvo que se levanta entre bloques con ropa tendida en los balcones.

El ataque representa un deterioro significativo del alto el fuego que Estados Unidos impuso el 17 de abril entre Israel y el partido-milicia chií Hezbolá. Esa tregua, que fue recientemente extendida por tres semanas según Infobae, tenía como uno de sus principales pilares salvaguardar de nuevos ataques Beirut y sus alrededores. El aumento de la hostilidad ocurre un día antes de que delegaciones militares de Líbano e Israel se reúnan en el Pentágono este viernes, antes de que delegaciones políticas trabajen para extender el actual cese nominal a partir del próximo martes.

Más al sur de Líbano, Israel prosigue con una ofensiva a gran escala que ha alcanzado durante las últimas horas al menos 39 municipios, según el diario libanés L'Orient Today. La campaña impulsa un nuevo éxodo en un país donde 1,2 millones de personas —una cuarta parte de la población nacional— ya estaban forzosamente desplazadas antes de la reciente escalada, según El País.

Las tropas israelíes centran buena parte del fuego sobre el entorno de la ciudad milenaria de Tiro, donde residen 200.000 personas y miles más habían buscado refugio desde las aldeas fronterizas. Al menos doce bombardeos y once víctimas mortales se registraron en esa zona, según El País. Aunque la tregua supuso una reducción de los ataques y permitió el retorno de muchas familias, la mayoría mantuvo un pie en los lugares donde habían estado refugiados. El 16 de abril, Israel hundió múltiples torres residenciales en la ciudad durante el último minuto previo al cese, provocando una sensación, hoy confirmada, de ser el próximo objetivo.

Desde el martes, cuando el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó "pisar el acelerador" contra Hezbolá, Israel aumenta la dureza de su ofensiva a nuevos máximos durante el supuesto cese, en el que la Casa Blanca le dio permiso para actuar, según El País. El ejército israelí mata en Líbano desde entonces entre 30 y 50 personas a diario —56 desde el miércoles—, en una campaña que en alguna jornada ha incluido más de 100 bombardeos que Israel no justifica de manera individual.

El Ministerio de Salud Pública de Líbano reportó hasta el 26 de mayo un balance de 3.213 muertos y 9.737 heridos vinculados al conflicto reciente, según Infobae. El País cifra en 3.324 las personas muertas por Israel en Líbano. Hezbolá ha acabado con la vida de 11 uniformados israelíes desde el cese, y 24 desde marzo, cuando la guerra abierta volvió a Líbano, según El País. Este jueves, Israel anunció que un dron mató a una soldado en el norte de Israel.

El ejército israelí afirmó que en la última semana ha bombardeado más de 550 objetivos de Hezbolá en territorio libanés, incluyendo centros de mando y estaciones de control en localidades del sur y este del país, según Infobae. Antes de que Washington ordene detener las operaciones, las tropas también han reiniciado la lucha para incrementar el territorio bajo ocupación por el este hasta Zautar el Charquiyeh, una zona al sur de Nabatie donde Israel busca alejar a Hezbolá e impedir que los misiles antitanque —efectivos hasta 10 kilómetros— y los drones —hasta 20 kilómetros— sean una amenaza para las comunidades del dedo de la Galilea, un saliente israelí donde Metula o Kyriat Shmona siguen al alcance de esas armas, según El País.

Lo que pone de rodillas a Líbano son las renovadas órdenes de desalojo que Israel retomó el miércoles tras exigirlas antes del cese, para vaciar de manera íntegra todo lo que queda por debajo del río Zahrani, según El País. "Reiteramos nuestra advertencia", dijo el jueves Avichay Adraee, portavoz de las tropas israelíes en árabe, refiriéndose a todos los residentes al sur de esa vía de agua, ubicada a 40 kilómetros de Israel. "Cualquier movimiento al sur del río Zahrani puede poner vuestra vida en peligro", agregó.

Es un área equivalente al 14% de Líbano, donde existen unos 300 municipios e Israel ha mantenido el fuego pese a la tregua, según El País. Infobae reportó que el ejército israelí declaró zona de combate toda la franja al sur del río Zahrani y ordenó la evacuación de más de 800.000 personas, consolidando una presencia militar que abarca hasta el 18% del territorio libanés. La nota del portavoz señalaba que el ejército se veía "obligado a actuar con contundencia" ante "la violación del alto el fuego por parte de Hezbolá".

El ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, propuso derribar "cien edificios" en Beirut por cada dron de Hezbolá que dañe a un militar israelí, tras la muerte reciente de una soldado, según Infobae. Imágenes difundidas en redes sociales y medios internacionales muestran explosiones de gran magnitud en edificios residenciales, con columnas de humo visibles a varios kilómetros.

Mientras Adraee impulsaba un desalojo que expertos consideran contrario al derecho internacional —e incluso, sospechoso de limpieza étnica—, el portavoz del Gobierno de Netanyahu, David Mencer, afirmó el jueves que Israel quiere desarmar Hezbolá mediante la negociación con el Ejecutivo libanés, según El País.

Pero las acciones israelíes provocan algo incompatible con ese deseo. El actual Gobierno libanés, el primero en comprometerse con el desarme de Hezbolá, se enfrenta ahora a una crisis humanitaria de primer orden, en un país donde una porción de población similar a la desplazada sufre una crisis de seguridad alimentaria aguda —no tienen acceso a alimentos básicos y recortan comidas—, según El País.

Los detractores libaneses de Hezbolá dicen no entender la estrategia israelí. La ofensiva dificulta el acercamiento de Beirut. "Nada justifica los actuales ataques sobre Tiro y Nabatie", dijo este jueves el primer ministro libanés, Nawaf Salam, partidario del diálogo, según El País.

Según temen muchos, la guerra niega a Líbano la transición necesaria para fortalecer el Estado, algo que permitiría ofrecer una alternativa a centenares de miles de residentes chiíes. Con una ocupación militar en marcha y un ejército libanés que no comparece, ya sea por sus lazos con Estados Unidos o por evitar entrar en un conflicto que no buscó, esa parte de la población sigue vinculando su seguridad con la existencia del movimiento proiraní, según El País.

La escalada coincide con la celebración de la festividad musulmana de Aíd al Adha y se produce mientras Israel mira de reojo las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, donde Teherán exige que cualquier acuerdo incluya la pacificación del frente libanés, según El País. La operación se produce en medio de una tensión creciente en Medio Oriente, marcada también por ataques cruzados entre Irán y Estados Unidos, y la persistente intervención de actores internacionales en el conflicto libanés-israelí, según Infobae.

Hiba, maestra de 25 años, se da cuenta de que está forzosamente desplazada en noches como la de este jueves, en las que no puede seguir el descenso del sol desde su rincón preferido de la playa de Tiro. Como tantos vecinos, Hiba y su familia se fueron "hace días", explicó por teléfono a El País, cuando la escalada israelí se volvió amenazante. Hasta entonces, se aferraron a Tiro con fuerza durante el hipotético cese, incluso cuando las cosas pintaban mal. Pasar meses refugiados más al norte de Líbano les hizo valorar el sitio que consideran suyo. Además, en Tiro tenían faena. Su hogar, ubicado en el corazón de la ciudad, fue de los que se partió en pedazos con los bombardeos que Israel disparó durante el último minuto antes de la tregua, el pasado 16 de abril.

"Cuando lo vi, no sentí nada", explicó entonces a El País. Se pusieron manos a la obra con sus padres, que Hiba asegura que esconden el sufrimiento. Hace dos semanas, ella decidió dejar de hacer lo mismo y aceptar una oferta de trabajo en el extranjero, que venía rechazando durante tiempo. "Siento que estoy abandonando a todo el mundo", lamenta la joven. "Moriría en Tiro, pero estoy agotada. Necesito un respiro".

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28 may 2026
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Israel ejecutó este jueves un bombardeo contra un edificio residencial en Choueifat, suburbio de Beirut, en lo que constituye el primer ataque en la capital libanesa en tres semanas, según reportaron medios libaneses e israelíes. El Ministerio de Sanidad libanés confirmó que la agresión causó la muerte de una mujer y dos niños, mientras que el Canal 14 de la televisión israelí indicó que el ataque "ha fracasado" en su intento de asesinar a un comandante de la unidad de cohetes de Hezbolá.

El ejército israelí aseguró en un breve comunicado que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron "ataques de precisión" en Beirut, sin detallar el objetivo específico de la operación. El bombardeo se produjo en Choueifat, un área que no se encuentra entre las tradicionalmente atacadas por Israel desde el inicio de la guerra en 2023, al no albergar presencia habitual de Hezbolá, según el diario El País. En vídeos difundidos tras el ataque se escuchan gritos desesperados de vecinas en shock, entre una nube de polvo que se levanta entre bloques con ropa tendida en los balcones.

El ataque representa un deterioro significativo del alto el fuego que Estados Unidos impuso el 17 de abril entre Israel y el partido-milicia chií Hezbolá. Esa tregua, que fue recientemente extendida por tres semanas según Infobae, tenía como uno de sus principales pilares salvaguardar de nuevos ataques Beirut y sus alrededores. El aumento de la hostilidad ocurre un día antes de que delegaciones militares de Líbano e Israel se reúnan en el Pentágono este viernes, antes de que delegaciones políticas trabajen para extender el actual cese nominal a partir del próximo martes.

Más al sur de Líbano, Israel prosigue con una ofensiva a gran escala que ha alcanzado durante las últimas horas al menos 39 municipios, según el diario libanés L'Orient Today. La campaña impulsa un nuevo éxodo en un país donde 1,2 millones de personas —una cuarta parte de la población nacional— ya estaban forzosamente desplazadas antes de la reciente escalada, según El País.

Las tropas israelíes centran buena parte del fuego sobre el entorno de la ciudad milenaria de Tiro, donde residen 200.000 personas y miles más habían buscado refugio desde las aldeas fronterizas. Al menos doce bombardeos y once víctimas mortales se registraron en esa zona, según El País. Aunque la tregua supuso una reducción de los ataques y permitió el retorno de muchas familias, la mayoría mantuvo un pie en los lugares donde habían estado refugiados. El 16 de abril, Israel hundió múltiples torres residenciales en la ciudad durante el último minuto previo al cese, provocando una sensación, hoy confirmada, de ser el próximo objetivo.

Desde el martes, cuando el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ordenó "pisar el acelerador" contra Hezbolá, Israel aumenta la dureza de su ofensiva a nuevos máximos durante el supuesto cese, en el que la Casa Blanca le dio permiso para actuar, según El País. El ejército israelí mata en Líbano desde entonces entre 30 y 50 personas a diario —56 desde el miércoles—, en una campaña que en alguna jornada ha incluido más de 100 bombardeos que Israel no justifica de manera individual.

El Ministerio de Salud Pública de Líbano reportó hasta el 26 de mayo un balance de 3.213 muertos y 9.737 heridos vinculados al conflicto reciente, según Infobae. El País cifra en 3.324 las personas muertas por Israel en Líbano. Hezbolá ha acabado con la vida de 11 uniformados israelíes desde el cese, y 24 desde marzo, cuando la guerra abierta volvió a Líbano, según El País. Este jueves, Israel anunció que un dron mató a una soldado en el norte de Israel.

El ejército israelí afirmó que en la última semana ha bombardeado más de 550 objetivos de Hezbolá en territorio libanés, incluyendo centros de mando y estaciones de control en localidades del sur y este del país, según Infobae. Antes de que Washington ordene detener las operaciones, las tropas también han reiniciado la lucha para incrementar el territorio bajo ocupación por el este hasta Zautar el Charquiyeh, una zona al sur de Nabatie donde Israel busca alejar a Hezbolá e impedir que los misiles antitanque —efectivos hasta 10 kilómetros— y los drones —hasta 20 kilómetros— sean una amenaza para las comunidades del dedo de la Galilea, un saliente israelí donde Metula o Kyriat Shmona siguen al alcance de esas armas, según El País.

Lo que pone de rodillas a Líbano son las renovadas órdenes de desalojo que Israel retomó el miércoles tras exigirlas antes del cese, para vaciar de manera íntegra todo lo que queda por debajo del río Zahrani, según El País. "Reiteramos nuestra advertencia", dijo el jueves Avichay Adraee, portavoz de las tropas israelíes en árabe, refiriéndose a todos los residentes al sur de esa vía de agua, ubicada a 40 kilómetros de Israel. "Cualquier movimiento al sur del río Zahrani puede poner vuestra vida en peligro", agregó.

Es un área equivalente al 14% de Líbano, donde existen unos 300 municipios e Israel ha mantenido el fuego pese a la tregua, según El País. Infobae reportó que el ejército israelí declaró zona de combate toda la franja al sur del río Zahrani y ordenó la evacuación de más de 800.000 personas, consolidando una presencia militar que abarca hasta el 18% del territorio libanés. La nota del portavoz señalaba que el ejército se veía "obligado a actuar con contundencia" ante "la violación del alto el fuego por parte de Hezbolá".

El ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, propuso derribar "cien edificios" en Beirut por cada dron de Hezbolá que dañe a un militar israelí, tras la muerte reciente de una soldado, según Infobae. Imágenes difundidas en redes sociales y medios internacionales muestran explosiones de gran magnitud en edificios residenciales, con columnas de humo visibles a varios kilómetros.

Mientras Adraee impulsaba un desalojo que expertos consideran contrario al derecho internacional —e incluso, sospechoso de limpieza étnica—, el portavoz del Gobierno de Netanyahu, David Mencer, afirmó el jueves que Israel quiere desarmar Hezbolá mediante la negociación con el Ejecutivo libanés, según El País.

Pero las acciones israelíes provocan algo incompatible con ese deseo. El actual Gobierno libanés, el primero en comprometerse con el desarme de Hezbolá, se enfrenta ahora a una crisis humanitaria de primer orden, en un país donde una porción de población similar a la desplazada sufre una crisis de seguridad alimentaria aguda —no tienen acceso a alimentos básicos y recortan comidas—, según El País.

Los detractores libaneses de Hezbolá dicen no entender la estrategia israelí. La ofensiva dificulta el acercamiento de Beirut. "Nada justifica los actuales ataques sobre Tiro y Nabatie", dijo este jueves el primer ministro libanés, Nawaf Salam, partidario del diálogo, según El País.

Según temen muchos, la guerra niega a Líbano la transición necesaria para fortalecer el Estado, algo que permitiría ofrecer una alternativa a centenares de miles de residentes chiíes. Con una ocupación militar en marcha y un ejército libanés que no comparece, ya sea por sus lazos con Estados Unidos o por evitar entrar en un conflicto que no buscó, esa parte de la población sigue vinculando su seguridad con la existencia del movimiento proiraní, según El País.

La escalada coincide con la celebración de la festividad musulmana de Aíd al Adha y se produce mientras Israel mira de reojo las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, donde Teherán exige que cualquier acuerdo incluya la pacificación del frente libanés, según El País. La operación se produce en medio de una tensión creciente en Medio Oriente, marcada también por ataques cruzados entre Irán y Estados Unidos, y la persistente intervención de actores internacionales en el conflicto libanés-israelí, según Infobae.

Hiba, maestra de 25 años, se da cuenta de que está forzosamente desplazada en noches como la de este jueves, en las que no puede seguir el descenso del sol desde su rincón preferido de la playa de Tiro. Como tantos vecinos, Hiba y su familia se fueron "hace días", explicó por teléfono a El País, cuando la escalada israelí se volvió amenazante. Hasta entonces, se aferraron a Tiro con fuerza durante el hipotético cese, incluso cuando las cosas pintaban mal. Pasar meses refugiados más al norte de Líbano les hizo valorar el sitio que consideran suyo. Además, en Tiro tenían faena. Su hogar, ubicado en el corazón de la ciudad, fue de los que se partió en pedazos con los bombardeos que Israel disparó durante el último minuto antes de la tregua, el pasado 16 de abril.

"Cuando lo vi, no sentí nada", explicó entonces a El País. Se pusieron manos a la obra con sus padres, que Hiba asegura que esconden el sufrimiento. Hace dos semanas, ella decidió dejar de hacer lo mismo y aceptar una oferta de trabajo en el extranjero, que venía rechazando durante tiempo. "Siento que estoy abandonando a todo el mundo", lamenta la joven. "Moriría en Tiro, pero estoy agotada. Necesito un respiro".

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