El acuerdo mediado por Estados Unidos establece que el alto el fuego está "condicionado a un cese completo del fuego de Hezbolá" y "la evacuación de todos los operativos de Hezbolá" de la región fronteriza con Israel, según el comunicado conjunto. Sin embargo, el grupo armado respaldado por Irán no es parte de las negociaciones ni responde al gobierno libanés, lo que genera interrogantes sobre si el acuerdo podrá ser aplicado efectivamente.
Las tropas israelíes han ocupado gran parte del sur del Líbano desde que invadieron durante la última guerra, según la fuente. El acuerdo no exige explícitamente el retiro inmediato de las fuerzas israelíes de la región.
El nuevo pacto fue alcanzado después de que funcionarios israelíes y libaneses se reunieran en Washington esta semana para conversaciones, según el comunicado. El acuerdo contempla la creación de "zonas piloto" en las que el ejército libanés "tomaría control exclusivo". Todos los "actores no estatales" estarían prohibidos, indicó el documento, en una aparente referencia a Hezbolá.
Hezbolá comenzó a disparar cohetes hacia el norte de Israel en apoyo a Teherán el 1 de marzo, un día después de que comenzaran los ataques estadounidenses-israelíes contra Irán, el principal patrocinador del grupo, según la fuente. Israel luego escaló el conflicto, bombardeando bastiones de Hezbolá en y alrededor de la capital libanesa, Beirut, y más allá. Las tropas israelíes también avanzaron más profundamente en el sur del Líbano, donde ha ocupado posiciones desde una guerra en 2024.
El enfrentamiento entre Israel y Hezbolá ha complicado las conversaciones para poner fin a la guerra estadounidense-israelí en Irán, según la fuente. Teherán ha exigido que Líbano sea parte de cualquier acuerdo de paz. El líder de Hezbolá, Naim Qassem, dijo en un discurso reciente que daba la bienvenida a un acuerdo entre Irán y Estados Unidos que incluiría una tregua en Líbano, pero rechazó las conversaciones directas entre Israel y Líbano.
El anuncio del miércoles podría ayudar a eliminar un obstáculo en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán, según el comunicado. Sin embargo, la efectividad del acuerdo dependerá de si Hezbolá, que no participa en las negociaciones, cumple con los términos establecidos.
La creación de las "zonas piloto" bajo control exclusivo del ejército libanés representa un intento de establecer áreas donde el gobierno central de Líbano pueda ejercer autoridad sin la presencia de grupos armados no estatales. Este mecanismo busca crear precedentes para una eventual extensión del control gubernamental en todo el sur del Líbano.
El acuerdo refleja la compleja dinámica regional donde múltiples conflictos se entrelazan: la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el enfrentamiento entre Israel y Hezbolá en Líbano, y las tensiones más amplias en Medio Oriente. La posición de Teherán de vincular cualquier acuerdo de paz con la situación en Líbano subraya cómo estos conflictos están interconectados.
La viabilidad del alto el fuego enfrenta desafíos significativos. Hezbolá mantiene una estructura militar independiente del gobierno libanés y responde principalmente a Irán. El grupo ha demostrado históricamente capacidad para operar con autonomía en el sur del Líbano, una región donde ha construido una presencia militar y social durante décadas.
La presencia continua de tropas israelíes en territorio libanés, sin un calendario claro de retirada en el acuerdo anunciado, podría generar tensiones adicionales. Israel ha mantenido posiciones en el sur del Líbano desde la guerra de 2024, y el nuevo acuerdo no establece condiciones explícitas para su salida.
El papel de Estados Unidos como mediador refleja su intento de gestionar simultáneamente múltiples crisis en Medio Oriente. El gobierno estadounidense busca avanzar tanto en las conversaciones con Irán como en la estabilización de la situación en Líbano, dos objetivos que están directamente relacionados según las declaraciones de los gobiernos involucrados.
La implementación del acuerdo dependerá de la capacidad del ejército libanés para asumir control en las zonas designadas y de la voluntad de Hezbolá de retirarse de la región fronteriza. El gobierno libanés, históricamente débil frente a Hezbolá, enfrentará el desafío de hacer cumplir términos sobre una organización que no reconoce su autoridad en asuntos de seguridad.
El rechazo de Qassem a las conversaciones directas entre Israel y Líbano, mientras expresa apertura a un acuerdo más amplio entre Irán y Estados Unidos, ilustra las líneas rojas del grupo. Hezbolá se posiciona como parte del eje de resistencia liderado por Irán, no como un actor libanés independiente en negociaciones con Israel.
Los próximos días y semanas serán cruciales para determinar si el alto el fuego anunciado puede traducirse en una reducción efectiva de las hostilidades o si las condiciones asimétricas del acuerdo y la exclusión de Hezbolá de las negociaciones impedirán su implementación práctica.


