

Japón implementó en abril de 2026 una nueva ley que permite la custodia compartida de hijos tras el divorcio, abandonando su posición como único país del G7 que otorgaba la custodia exclusivamente a uno de los progenitores. La reforma del Código Civil busca proteger los intereses de los menores en un país donde aproximadamente el 90% de los divorcios se resuelven por acuerdo mutuo sin intervención judicial, aunque expertos y madres solteras cuestionan si el sistema podrá funcionar efectivamente en la práctica.
La actriz y personalidad televisiva japonesa Mariya Yamada, de 46 años, completó su divorcio en junio de 2026 tras cinco años de separación, marcando la casilla de custodia compartida tanto para ella como para su esposo en el certificado oficial, según declaró a medios alemanes a finales de junio. "El cambio en la ley finalmente nos dio el empujón para divorciarnos", dijo Yamada, madre de un hijo de 13 años, explicando que su esposo actor "seguía diciendo que no quería perder la custodia de nuestro hijo, pero ahora finalmente puede aceptar el divorcio".
El divorcio de esta pareja popular atrajo amplia atención en los medios japoneses, incluyendo las principales cadenas de televisión y periódicos deportivos, según reportes de la prensa nipona.
**Cambio histórico en el sistema legal japonés**
Antes de la nueva legislación implementada en abril, Japón era el único país del G7 que otorgaba la custodia a un solo progenitor después del divorcio, según la fuente consultada. Bajo el Código Civil revisado, los padres con custodia compartida están obligados a discutir decisiones que puedan tener un impacto significativo en la vida de su hijo, como dónde vivirá el niño y a qué escuela asistirá.
Cuando los padres no pueden llegar a un acuerdo por sí mismos, el tribunal de familia determina la custodia basándose en el mejor interés del niño, según establece la nueva normativa. La ley también permite a los padres que se divorciaron antes de que la reforma entrara en vigor solicitar al tribunal convertir un acuerdo de custodia exclusiva existente en custodia compartida.
En casos de violencia doméstica o abuso, el tribunal otorgará la custodia exclusiva a uno de los progenitores, según especifica la legislación.
**Voces infantiles históricamente ignoradas**
En Japón, donde alrededor del 90% de los divorcios se resuelven por acuerdo mutuo sin intervención judicial y solo se reconocía la custodia exclusiva antes de abril, los intereses de los niños después del divorcio de sus padres a menudo han quedado en segundo plano, según la información disponible.
Una mujer de 26 años que trabaja en Tokio, cuyos padres se divorciaron cuando ella y su hermana menor estaban en la escuela primaria, reflexionó que tuvo dificultades para entender cuando su padre obtuvo la custodia exclusiva debido a prioridades adultas, como la estabilidad financiera, aunque ambas niñas "se sentían mucho más apegadas a la madre", según declaró.
"Siempre deseé haber podido vivir con mi madre", dijo a medios alemanes. "Cada vez que tenía que llenar documentos oficiales, solo podía escribir el nombre de mi padre como mi progenitor". La mujer sintió una brecha entre el arreglo legal y la vida cotidiana, ya que su madre continuó cuidándolas después del divorcio, incluyendo cenas frecuentes en casa de su madre. Recuerda vívidamente a su hermana menor llorando cuando tenía que separarse de su madre.
"Mirando hacia atrás, desearía que la custodia compartida hubiera estado permitida entonces", dijo. "Si los niños tienen edad suficiente para tener sus opiniones, los adultos no deberían tomar estas decisiones por su cuenta. Deberían escuchar lo que los niños quieren también".
Shinji Nozawa, profesor de la Universidad Meiji Gakuin en Tokio, especializado en sociología familiar e investigación sobre familias reconstituidas, señaló que los niños a menudo pierden contacto no solo con uno de los padres después del divorcio, sino también con el lado de la familia de ese progenitor.
"En la mayoría de los casos, tampoco pueden ver a sus abuelos", dijo. "Para un niño, perder la mitad de la red de personas que lo amaban y cuidaban es un gran problema".
Nozawa dijo que entiende que algunos padres solteros, la mayoría de los cuales son madres solteras en Japón, encuentran estresante permanecer involucrados con un ex compañero. "Pero eso a menudo va en contra del mejor interés del niño. En Japón, la discusión aún no ha llegado allí", agregó el académico.
**Presión internacional y matrimonios transnacionales**
El número de casos de consulta sobre custodia posterior al divorcio ha estado "en aumento" desde que se introdujo la custodia compartida, según declaró Seiya Sato, abogado especializado en derecho de familia japonés en la Oficina Legal Internacional de Setagaya en Tokio. Ahora recibe entre cinco y diez consultas por semana, incluyendo divorcios internacionales.
Muchos de sus clientes son padres de Estados Unidos o Europa casados con mujeres japonesas. Están sorprendidos de que bajo el sistema japonés, solo un padre pueda obtener la custodia mientras que el otro queda con poco o ningún contacto con el niño, a veces solo se les permite verlos una vez al mes, según explicó Sato.
A medida que los matrimonios y divorcios internacionales se han vuelto comunes en Japón, la postura peculiar del país sobre la responsabilidad parental ha estado cada vez más bajo crítica, según la fuente. En 2020, el Parlamento Europeo advirtió que había un número significativo de casos no resueltos de secuestro parental de niños donde uno de los padres es un nacional de la Unión Europea y el otro es un nacional japonés.
El organismo europeo pidió a las autoridades japonesas que introdujeran la posibilidad de custodia compartida o conjunta, mencionando que Japón en 2014 se adhirió a la Convención de La Haya, según consta en registros oficiales.
El Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño ha recomendado repetidamente que Japón mejore su implementación de la Convención sobre los Derechos del Niño, que el país ratificó en 1994, según documentación internacional.
Llevarse a un niño lejos del otro progenitor se considera un crimen en países como Estados Unidos, mientras que en Japón, sus principios legales y sociales únicos han resultado en que los involucrados a menudo no vean sus acciones como criminales, permitiendo que el problema persista, según Nozawa.
"La introducción de la custodia compartida es un paso adelante, pero el sistema todavía deja la decisión en gran medida en manos de los padres", dijo el profesor.
**Escepticismo sobre la efectividad práctica**
Casi el 90% de los hogares monoparentales están encabezados por madres, y es común que ellas soporten la carga de criar a sus hijos solas, según datos disponibles.
Tomoko Taguchi, una madre soltera de 47 años que ha criado a sus tres hijos desde que se divorció de su ex esposo hace siete años, permanece escéptica sobre el nuevo sistema de custodia compartida. Dijo que podría difuminar las responsabilidades parentales, incluyendo la obligación de pagar manutención infantil.
"Podría terminar con ex parejas dando opiniones sobre los niños pero sin apoyo financiero", declaró. "Alguien que no comparte las responsabilidades parentales del día a día no debería poder simplemente interferir en decisiones importantes".
Habiendo asumido la mayor parte del cuidado de los niños incluso antes del divorcio, Taguchi trabaja casi todos los días, haciendo malabarismos con trabajos de medio tiempo en oficina y en una cadena de entrega de pizza con solo aproximadamente un día libre cada mes, para mantener el hogar y pagar la educación de sus hijos, según relató.
Su ex esposo solo paga alrededor de 100.000 yenes (540 euros, 615 dólares) al mes en manutención infantil, según indicó Taguchi.
Uno de los mayores problemas del sistema japonés, argumentó Nozawa, es "la falta de un mecanismo para que los tribunales intervengan activamente y aseguren arreglos que estén en el mejor interés del niño".
**Implicaciones futuras**
La reforma legal representa un cambio significativo en la estructura familiar japonesa y responde a décadas de presión internacional, particularmente de la Unión Europea y organismos de derechos humanos de las Naciones Unidas. Sin embargo, la efectividad práctica del sistema dependerá de cómo los tribunales de familia implementen las nuevas disposiciones y si logran equilibrar los derechos parentales con el bienestar infantil.
El aumento en las consultas legales desde abril sugiere que muchas familias están reconsiderando sus situaciones de custodia, tanto en divorcios nuevos como en casos anteriores que buscan convertirse a custodia compartida. La tensión entre el ideal legal de la custodia compartida y las realidades económicas y sociales de las madres solteras japonesas, que constituyen la gran mayoría de los hogares monoparentales, plantea interrogantes sobre si el sistema podrá funcionar sin mecanismos más robustos de supervisión judicial y apoyo financiero.
La experiencia de otros países del G7 con sistemas de custodia compartida podría ofrecer lecciones para Japón, aunque las particularidades culturales y legales del país requerirán adaptaciones específicas para garantizar que los intereses de los niños realmente se coloquen en el centro de las decisiones de custodia.