Jefe de la AIEA confía en retomar inspecciones en instalaciones nucleares de Irán pese a obstáculos políticos
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Jefe de la AIEA confía en retomar inspecciones en instalaciones nucleares de Irán pese a obstáculos políticos

El director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi, expresó su confianza en que los inspectores del organismo de la ONU podrán acceder a las instalaciones nucleares iraníes en el futuro cercano, aunque Teherán condicionó cualquier decisión a un acuerdo final y al levantamiento de sanciones. La AIEA perdió acceso a instalaciones clave de enriquecimiento de uranio desde los ataques del año pasado, y actualmente depende principalmente de imágenes satelitales para su vigilancia.

INTERNACIONAL3 JUL 2026

Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), manifestó su confianza en que el organismo nuclear de la ONU inspeccionará las instalaciones nucleares iraníes en un futuro próximo, según declaraciones recogidas por DW.

"Ya sea que esto suceda pasado mañana, en una semana o en 10 días, es importante, pero no esencial", dijo Grossi. "Esto va a suceder", afirmó el funcionario.

Sin embargo, la respuesta de Teherán fue cautelosa. El viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Kasem Gharibabadi, declaró que estos asuntos "serán revisados y decididos solo dentro del marco de un acuerdo final" y después de que se avance en el levantamiento de las sanciones contra Teherán, según DW.

**Obstáculos políticos para las inspecciones**

La pregunta central es si un nuevo acuerdo puede facilitar efectivamente la supervisión internacional del programa nuclear iraní. Los expertos consultados por DW señalan que las inspecciones exhaustivas serían posibles en principio desde el punto de vista técnico, pero que persisten obstáculos políticos considerables.

"El enriquecimiento de uranio tiene lugar en plantas industriales grandes y conspicuas", explicó Georg Steinhauser, profesor de radioquímica en la Universidad Tecnológica de Viena (TU Wien). "Por lo tanto, es inconcebible que alguien construya secretamente una bomba atómica en un sótano y solo muestre a los inspectores la planta baja", dijo Steinhauser a DW.

El enriquecimiento de uranio es un proceso extraordinariamente complejo que requiere plantas masivas y miles de centrífugas. Como resultado, estos programas generalmente se consideran más fáciles de monitorear y verificar que actividades que dejan una huella industrial menor, según la fuente.

Hessam Habibi Doroh, politólogo del Instituto para el Apoyo a la Paz y la Gestión de Conflictos (IFK) en Viena, consideró positivo que las inspecciones y una mayor transparencia se estén discutiendo nuevamente en Irán. Sin embargo, señaló que existen reservas políticas considerables. Una ley aprobada por el parlamento iraní restringe significativamente la cooperación con la AIEA.

"Actualmente hay voces bastante influyentes en el parlamento que se pronuncian en contra de las inspecciones exhaustivas", dijo Habibi Doroh a DW.

**Pérdida de acceso a instalaciones clave**

La AIEA enfatiza que su principal desafío en la actualidad no es la falta de capacidades técnicas. En un informe reciente, la agencia señaló que ha perdido acceso a instalaciones clave de enriquecimiento de uranio desde los ataques del año pasado contra sitios nucleares iraníes, según DW.

Actualmente, la vigilancia se basa principalmente en imágenes satelitales. Por lo tanto, la AIEA ya no puede verificar si Irán ha detenido el enriquecimiento de uranio, dónde se encuentran las reservas de uranio existentes o cuántas centrífugas siguen en operación, según el organismo.

Según la AIEA, Irán todavía posee alrededor de 440 kilogramos de uranio con un nivel de enriquecimiento de aproximadamente 60%. Los expertos asumen que este material podría ser suficiente para la construcción de varias armas nucleares después de un enriquecimiento adicional al 90%. Sin embargo, el liderazgo iraní rechaza tales intenciones y enfatiza que su programa nuclear es solo para uso civil, según DW.

**La cuestión del acceso**

Para Steinhauser, la pregunta decisiva no radica en las posibilidades técnicas de las inspecciones, sino en el acceso. "Si este acceso se concede en su totalidad, entonces se puede determinar con gran certeza si un país está persiguiendo un programa nuclear civil o militar", afirmó.

Habibi Doroh también considera que las inspecciones exhaustivas son posibles en principio. Sin embargo, esto requeriría un régimen de verificación y monitoreo similar al establecido bajo el acuerdo nuclear de 2015, el llamado Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés).

Bajo ese acuerdo, la AIEA obtuvo derechos de inspección de gran alcance. Durante años, el JCPOA fue considerado como uno de los marcos de verificación y monitoreo más extensos del mundo para un programa nuclear nacional, según DW.

Sin embargo, es cuestionable si el liderazgo político en Teherán estaría dispuesto a hacer tales concesiones hoy. Según Habibi Doroh, partes del establecimiento político y de seguridad de Irán ahora están debatiendo abiertamente si, a la luz de los recientes conflictos militares, el país debería expandir en lugar de limitar sus opciones nucleares.

**Pérdida casi total del monitoreo**

El Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS) en Washington llega a conclusiones similares. En un análisis reciente, los autores describen una "pérdida casi total y continua del monitoreo de los sitios nucleares iraníes", según DW.

Según el informe del ISIS, la AIEA no ha podido verificar de manera confiable el tamaño y la ubicación de las reservas de uranio de Irán o la condición de sus instalaciones de enriquecimiento.

Al mismo tiempo, expertos de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional advierten contra subestimar las capacidades técnicas de Irán después de los ataques. Si bien grandes partes de la infraestructura conocida han sido dañadas, no se puede descartar la reconstrucción o la reubicación de actividades a instalaciones más pequeñas y clandestinas, según la fuente.

Steinhauser dijo a DW que las plantas industriales de enriquecimiento de uranio son difíciles de ocultar porque son grandes, técnicamente complejas e inevitablemente dejan rastros para los inspectores.

**Perspectivas futuras**

Si la comunidad internacional podrá seguir estos rastros en el futuro probablemente dependerá menos de las capacidades de los inspectores que de la voluntad política de Irán de concederles acceso a los sitios relevantes, según DW.

La situación actual representa un punto crítico en las relaciones entre Irán y la comunidad internacional. La capacidad de la AIEA para verificar el programa nuclear iraní se ha deteriorado significativamente desde los ataques del año pasado, y la restauración de un régimen de inspección robusto dependerá de negociaciones políticas complejas que involucran no solo el acceso a instalaciones, sino también el levantamiento de sanciones económicas contra Teherán.

La posesión iraní de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% mantiene a la comunidad internacional en alerta, dado que este material se encuentra relativamente cerca del nivel de enriquecimiento del 90% necesario para armas nucleares. Sin embargo, sin acceso directo a las instalaciones, la AIEA no puede verificar de manera independiente las afirmaciones iraníes de que su programa es exclusivamente civil.

El debate interno en Irán sobre si expandir sus capacidades nucleares en respuesta a conflictos militares recientes añade otra capa de complejidad a la situación. La disposición del parlamento iraní a restringir la cooperación con la AIEA sugiere que cualquier acuerdo futuro enfrentará resistencia interna significativa en Teherán.

La experiencia del JCPOA de 2015 demostró que un régimen de inspección exhaustivo es técnicamente factible y puede proporcionar garantías significativas a la comunidad internacional. Sin embargo, la pregunta permanece sobre si las condiciones políticas actuales permitirán el restablecimiento de un marco similar de verificación y monitoreo.

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El director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi, expresó su confianza en que los inspectores del organismo de la ONU podrán acceder a las instalaciones nucleares iraníes en el futuro cercano, aunque Teherán condicionó cualquier decisión a un acuerdo final y al levantamiento de sanciones. La AIEA perdió acceso a instalaciones clave de enriquecimiento de uranio desde los ataques del año pasado, y actualmente depende principalmente de imágenes satelitales para su vigilancia.

3 jul 2026
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Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), manifestó su confianza en que el organismo nuclear de la ONU inspeccionará las instalaciones nucleares iraníes en un futuro próximo, según declaraciones recogidas por DW.

"Ya sea que esto suceda pasado mañana, en una semana o en 10 días, es importante, pero no esencial", dijo Grossi. "Esto va a suceder", afirmó el funcionario.

Sin embargo, la respuesta de Teherán fue cautelosa. El viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Kasem Gharibabadi, declaró que estos asuntos "serán revisados y decididos solo dentro del marco de un acuerdo final" y después de que se avance en el levantamiento de las sanciones contra Teherán, según DW.

**Obstáculos políticos para las inspecciones**

La pregunta central es si un nuevo acuerdo puede facilitar efectivamente la supervisión internacional del programa nuclear iraní. Los expertos consultados por DW señalan que las inspecciones exhaustivas serían posibles en principio desde el punto de vista técnico, pero que persisten obstáculos políticos considerables.

"El enriquecimiento de uranio tiene lugar en plantas industriales grandes y conspicuas", explicó Georg Steinhauser, profesor de radioquímica en la Universidad Tecnológica de Viena (TU Wien). "Por lo tanto, es inconcebible que alguien construya secretamente una bomba atómica en un sótano y solo muestre a los inspectores la planta baja", dijo Steinhauser a DW.

El enriquecimiento de uranio es un proceso extraordinariamente complejo que requiere plantas masivas y miles de centrífugas. Como resultado, estos programas generalmente se consideran más fáciles de monitorear y verificar que actividades que dejan una huella industrial menor, según la fuente.

Hessam Habibi Doroh, politólogo del Instituto para el Apoyo a la Paz y la Gestión de Conflictos (IFK) en Viena, consideró positivo que las inspecciones y una mayor transparencia se estén discutiendo nuevamente en Irán. Sin embargo, señaló que existen reservas políticas considerables. Una ley aprobada por el parlamento iraní restringe significativamente la cooperación con la AIEA.

"Actualmente hay voces bastante influyentes en el parlamento que se pronuncian en contra de las inspecciones exhaustivas", dijo Habibi Doroh a DW.

**Pérdida de acceso a instalaciones clave**

La AIEA enfatiza que su principal desafío en la actualidad no es la falta de capacidades técnicas. En un informe reciente, la agencia señaló que ha perdido acceso a instalaciones clave de enriquecimiento de uranio desde los ataques del año pasado contra sitios nucleares iraníes, según DW.

Actualmente, la vigilancia se basa principalmente en imágenes satelitales. Por lo tanto, la AIEA ya no puede verificar si Irán ha detenido el enriquecimiento de uranio, dónde se encuentran las reservas de uranio existentes o cuántas centrífugas siguen en operación, según el organismo.

Según la AIEA, Irán todavía posee alrededor de 440 kilogramos de uranio con un nivel de enriquecimiento de aproximadamente 60%. Los expertos asumen que este material podría ser suficiente para la construcción de varias armas nucleares después de un enriquecimiento adicional al 90%. Sin embargo, el liderazgo iraní rechaza tales intenciones y enfatiza que su programa nuclear es solo para uso civil, según DW.

**La cuestión del acceso**

Para Steinhauser, la pregunta decisiva no radica en las posibilidades técnicas de las inspecciones, sino en el acceso. "Si este acceso se concede en su totalidad, entonces se puede determinar con gran certeza si un país está persiguiendo un programa nuclear civil o militar", afirmó.

Habibi Doroh también considera que las inspecciones exhaustivas son posibles en principio. Sin embargo, esto requeriría un régimen de verificación y monitoreo similar al establecido bajo el acuerdo nuclear de 2015, el llamado Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés).

Bajo ese acuerdo, la AIEA obtuvo derechos de inspección de gran alcance. Durante años, el JCPOA fue considerado como uno de los marcos de verificación y monitoreo más extensos del mundo para un programa nuclear nacional, según DW.

Sin embargo, es cuestionable si el liderazgo político en Teherán estaría dispuesto a hacer tales concesiones hoy. Según Habibi Doroh, partes del establecimiento político y de seguridad de Irán ahora están debatiendo abiertamente si, a la luz de los recientes conflictos militares, el país debería expandir en lugar de limitar sus opciones nucleares.

**Pérdida casi total del monitoreo**

El Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS) en Washington llega a conclusiones similares. En un análisis reciente, los autores describen una "pérdida casi total y continua del monitoreo de los sitios nucleares iraníes", según DW.

Según el informe del ISIS, la AIEA no ha podido verificar de manera confiable el tamaño y la ubicación de las reservas de uranio de Irán o la condición de sus instalaciones de enriquecimiento.

Al mismo tiempo, expertos de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional advierten contra subestimar las capacidades técnicas de Irán después de los ataques. Si bien grandes partes de la infraestructura conocida han sido dañadas, no se puede descartar la reconstrucción o la reubicación de actividades a instalaciones más pequeñas y clandestinas, según la fuente.

Steinhauser dijo a DW que las plantas industriales de enriquecimiento de uranio son difíciles de ocultar porque son grandes, técnicamente complejas e inevitablemente dejan rastros para los inspectores.

**Perspectivas futuras**

Si la comunidad internacional podrá seguir estos rastros en el futuro probablemente dependerá menos de las capacidades de los inspectores que de la voluntad política de Irán de concederles acceso a los sitios relevantes, según DW.

La situación actual representa un punto crítico en las relaciones entre Irán y la comunidad internacional. La capacidad de la AIEA para verificar el programa nuclear iraní se ha deteriorado significativamente desde los ataques del año pasado, y la restauración de un régimen de inspección robusto dependerá de negociaciones políticas complejas que involucran no solo el acceso a instalaciones, sino también el levantamiento de sanciones económicas contra Teherán.

La posesión iraní de 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% mantiene a la comunidad internacional en alerta, dado que este material se encuentra relativamente cerca del nivel de enriquecimiento del 90% necesario para armas nucleares. Sin embargo, sin acceso directo a las instalaciones, la AIEA no puede verificar de manera independiente las afirmaciones iraníes de que su programa es exclusivamente civil.

El debate interno en Irán sobre si expandir sus capacidades nucleares en respuesta a conflictos militares recientes añade otra capa de complejidad a la situación. La disposición del parlamento iraní a restringir la cooperación con la AIEA sugiere que cualquier acuerdo futuro enfrentará resistencia interna significativa en Teherán.

La experiencia del JCPOA de 2015 demostró que un régimen de inspección exhaustivo es técnicamente factible y puede proporcionar garantías significativas a la comunidad internacional. Sin embargo, la pregunta permanece sobre si las condiciones políticas actuales permitirán el restablecimiento de un marco similar de verificación y monitoreo.

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