La alianza entre Richard Grenell y Jorge Rodríguez: la clave detrás de la nueva Venezuela sin Maduro
Internacional

La alianza entre Richard Grenell y Jorge Rodríguez: la clave detrás de la nueva Venezuela sin Maduro

La relación entre Richard Grenell, enviado especial de Donald Trump, y Jorge Rodríguez, hermano de la actual presidenta venezolana Delcy Rodríguez, ha sido determinante en los recientes acontecimientos que llevaron a la captura de Nicolás Maduro y al nuevo rumbo político de Venezuela, según revelan fuentes diplomáticas.

INTERNACIONAL8 ENE 2026

La caída de Nicolás Maduro y la llegada de Delcy Rodríguez al Palacio de Miraflores tiene como uno de sus principales artífices una alianza poco conocida pero extremadamente influyente: la establecida entre Richard Grenell, enviado para asuntos especiales de la Casa Blanca y asesor clave de Donald Trump, y Jorge Rodríguez, hermano de la actual presidenta venezolana y uno de los personajes más poderosos del chavismo.

Según información publicada por El País, esta relación ha sido fundamental para entender los acontecimientos que han sacudido Venezuela en las últimas semanas. Ambos personajes han tejido una red de contactos y negociaciones buscando beneficios mutuos entre el chavismo y Estados Unidos, principalmente en asuntos relacionados con el petróleo y la deportación de inmigrantes.

Aunque no hay confirmación oficial, algunas fuentes señalan que Grenell y Rodríguez se habrían conocido en México en 2020. Lo que sí parece claro es que ambos comparten una característica: su capacidad para influir sobre personajes poderosos desde las sombras. Quienes los han visto interactuar aseguran que su entendimiento es total.

El primer movimiento visible de esta alianza se produjo a principios de 2025, poco después de que Trump asumiera nuevamente la presidencia. En un giro inesperado, y pese a la dura retórica contra Maduro durante la campaña electoral, Trump envió a Grenell a Caracas. La visita sorprendió a propios y extraños. El enviado estadounidense se reunió con Maduro y Jorge Rodríguez en el Palacio de Miraflores, en un encuentro cargado de simbolismo donde el entonces mandatario venezolano le mostró a Grenell una espada de Simón Bolívar conservada en una urna.

Este acercamiento representó un duro golpe para María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, a quien Marco Rubio, actual secretario de Estado estadounidense y rival interno de Grenell, había prometido apoyo para derrocar a Maduro. Como resultado inmediato de aquella visita, Grenell regresó a Washington con seis estadounidenses liberados de cárceles venezolanas y un acuerdo para que Venezuela recibiera deportados.

La retórica antiimperialista del gobierno chavista se atenuó notablemente tras este encuentro. Rodríguez, según las fuentes consultadas, fue el artífice de este acercamiento a través de Grenell, quien defiende fervientemente la doctrina del "America First", que prioriza los intereses estadounidenses sobre cualquier otra consideración.

La prensa estadounidense no tardó en señalar la influencia del lobby petrolero detrás de estos movimientos. De hecho, tras la visita de Grenell, se renovó automáticamente la licencia de Chevron para operar en Venezuela y comenzaron a llegar vuelos con deportados al aeropuerto de Maiquetía con regularidad.

Sin embargo, la relación entre ambos gobiernos comenzó a deteriorarse con el tiempo. En Washington crecía la percepción de que el chavismo no era fiable y solo ganaba tiempo con cada negociación. Según informó The Wall Street Journal, en julio de 2025 se produjo una reunión clave donde Trump ordenó a sus asesores lograr un entendimiento con Maduro para obtener beneficios a través del petróleo. Cuando Rubio advirtió que Maduro utilizaría esa financiación para afianzarse en el poder, Trump respondió tajante: "Lo hacemos a mi manera".

La situación se tensó aún más cuando Rubio, aparentemente, impulsó un despliegue militar estadounidense en el Caribe y comenzó a repetir que Maduro enfrentaría cargos por narcotráfico en Nueva York, algo que entonces parecía una simple bravata. Según las fuentes consultadas, en diciembre de 2025 Trump perdió definitivamente la paciencia con Maduro, quien rechazaba abandonar el poder a cambio de una amnistía por sus supuestos delitos.

El desenlace llegó en una operación nocturna cuando fuerzas especiales estadounidenses accedieron al búnker donde se escondía Maduro, capturándolo junto a su esposa, Cilia Flores, antes de que pudiera refugiarse en una cámara acorazada. Esta acción ha sido interpretada como una victoria para Rubio, quien logró su objetivo de derrocar al mandatario venezolano, aunque no ha sido María Corina Machado quien ha asumido el poder —según reportes, la CIA recomendó no ponerla al frente por su escaso control sobre el ejército y la inteligencia chavista—.

Por su parte, Grenell ha conseguido el ascenso de Delcy Rodríguez, hermana de su aliado Jorge Rodríguez, a quien considera más cercana y negociadora que Maduro. Según El País, "Grenell y Rubio han zanjado la disputa en tablas".

La nueva presidenta venezolana ya ha comenzado a normalizar las relaciones con Estados Unidos. "No es extraordinario ni irregular que las relaciones económicas sean entre EE.UU. y Venezuela", ha declarado recientemente, marcando un claro contraste con la retórica de su predecesor.

Sin embargo, voces críticas como las expresadas en Infobae advierten sobre los riesgos de confiar en los actuales líderes del régimen. "Los hermanos Rodríguez son hábiles en la mentira, astutos en la conspiración y rápidos en ganarle tiempo al tiempo", señala un análisis de este medio, que cuestiona si son los actores adecuados para liderar una verdadera transición democrática.

Mientras tanto, el presidente Trump ha mostrado su satisfacción con el nuevo gobierno venezolano. En una entrevista con The New York Times, afirmó: "Nos llevamos muy bien con la Administración actual", refiriéndose al gobierno de Delcy Rodríguez.

La situación en Venezuela sigue siendo incierta. Por un lado, la captura de Maduro ha sido celebrada por muchos venezolanos que sufrieron bajo su régimen. Por otro, persisten dudas sobre si este cambio en el liderazgo representará una verdadera transición hacia la democracia o simplemente un reajuste dentro del mismo sistema chavista, ahora con nuevos protagonistas más dispuestos a negociar con Washington.

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8 ene 2026
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La caída de Nicolás Maduro y la llegada de Delcy Rodríguez al Palacio de Miraflores tiene como uno de sus principales artífices una alianza poco conocida pero extremadamente influyente: la establecida entre Richard Grenell, enviado para asuntos especiales de la Casa Blanca y asesor clave de Donald Trump, y Jorge Rodríguez, hermano de la actual presidenta venezolana y uno de los personajes más poderosos del chavismo.

Según información publicada por El País, esta relación ha sido fundamental para entender los acontecimientos que han sacudido Venezuela en las últimas semanas. Ambos personajes han tejido una red de contactos y negociaciones buscando beneficios mutuos entre el chavismo y Estados Unidos, principalmente en asuntos relacionados con el petróleo y la deportación de inmigrantes.

Aunque no hay confirmación oficial, algunas fuentes señalan que Grenell y Rodríguez se habrían conocido en México en 2020. Lo que sí parece claro es que ambos comparten una característica: su capacidad para influir sobre personajes poderosos desde las sombras. Quienes los han visto interactuar aseguran que su entendimiento es total.

El primer movimiento visible de esta alianza se produjo a principios de 2025, poco después de que Trump asumiera nuevamente la presidencia. En un giro inesperado, y pese a la dura retórica contra Maduro durante la campaña electoral, Trump envió a Grenell a Caracas. La visita sorprendió a propios y extraños. El enviado estadounidense se reunió con Maduro y Jorge Rodríguez en el Palacio de Miraflores, en un encuentro cargado de simbolismo donde el entonces mandatario venezolano le mostró a Grenell una espada de Simón Bolívar conservada en una urna.

Este acercamiento representó un duro golpe para María Corina Machado, líder de la oposición venezolana, a quien Marco Rubio, actual secretario de Estado estadounidense y rival interno de Grenell, había prometido apoyo para derrocar a Maduro. Como resultado inmediato de aquella visita, Grenell regresó a Washington con seis estadounidenses liberados de cárceles venezolanas y un acuerdo para que Venezuela recibiera deportados.

La retórica antiimperialista del gobierno chavista se atenuó notablemente tras este encuentro. Rodríguez, según las fuentes consultadas, fue el artífice de este acercamiento a través de Grenell, quien defiende fervientemente la doctrina del "America First", que prioriza los intereses estadounidenses sobre cualquier otra consideración.

La prensa estadounidense no tardó en señalar la influencia del lobby petrolero detrás de estos movimientos. De hecho, tras la visita de Grenell, se renovó automáticamente la licencia de Chevron para operar en Venezuela y comenzaron a llegar vuelos con deportados al aeropuerto de Maiquetía con regularidad.

Sin embargo, la relación entre ambos gobiernos comenzó a deteriorarse con el tiempo. En Washington crecía la percepción de que el chavismo no era fiable y solo ganaba tiempo con cada negociación. Según informó The Wall Street Journal, en julio de 2025 se produjo una reunión clave donde Trump ordenó a sus asesores lograr un entendimiento con Maduro para obtener beneficios a través del petróleo. Cuando Rubio advirtió que Maduro utilizaría esa financiación para afianzarse en el poder, Trump respondió tajante: "Lo hacemos a mi manera".

La situación se tensó aún más cuando Rubio, aparentemente, impulsó un despliegue militar estadounidense en el Caribe y comenzó a repetir que Maduro enfrentaría cargos por narcotráfico en Nueva York, algo que entonces parecía una simple bravata. Según las fuentes consultadas, en diciembre de 2025 Trump perdió definitivamente la paciencia con Maduro, quien rechazaba abandonar el poder a cambio de una amnistía por sus supuestos delitos.

El desenlace llegó en una operación nocturna cuando fuerzas especiales estadounidenses accedieron al búnker donde se escondía Maduro, capturándolo junto a su esposa, Cilia Flores, antes de que pudiera refugiarse en una cámara acorazada. Esta acción ha sido interpretada como una victoria para Rubio, quien logró su objetivo de derrocar al mandatario venezolano, aunque no ha sido María Corina Machado quien ha asumido el poder —según reportes, la CIA recomendó no ponerla al frente por su escaso control sobre el ejército y la inteligencia chavista—.

Por su parte, Grenell ha conseguido el ascenso de Delcy Rodríguez, hermana de su aliado Jorge Rodríguez, a quien considera más cercana y negociadora que Maduro. Según El País, "Grenell y Rubio han zanjado la disputa en tablas".

La nueva presidenta venezolana ya ha comenzado a normalizar las relaciones con Estados Unidos. "No es extraordinario ni irregular que las relaciones económicas sean entre EE.UU. y Venezuela", ha declarado recientemente, marcando un claro contraste con la retórica de su predecesor.

Sin embargo, voces críticas como las expresadas en Infobae advierten sobre los riesgos de confiar en los actuales líderes del régimen. "Los hermanos Rodríguez son hábiles en la mentira, astutos en la conspiración y rápidos en ganarle tiempo al tiempo", señala un análisis de este medio, que cuestiona si son los actores adecuados para liderar una verdadera transición democrática.

Mientras tanto, el presidente Trump ha mostrado su satisfacción con el nuevo gobierno venezolano. En una entrevista con The New York Times, afirmó: "Nos llevamos muy bien con la Administración actual", refiriéndose al gobierno de Delcy Rodríguez.

La situación en Venezuela sigue siendo incierta. Por un lado, la captura de Maduro ha sido celebrada por muchos venezolanos que sufrieron bajo su régimen. Por otro, persisten dudas sobre si este cambio en el liderazgo representará una verdadera transición hacia la democracia o simplemente un reajuste dentro del mismo sistema chavista, ahora con nuevos protagonistas más dispuestos a negociar con Washington.

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