La City de Londres pierde 40.000 empleos por el Brexit pero resiste mejor que el resto de la economía británica
El centro financiero de Londres ha perdido aproximadamente 40.000 empleos en la última década debido a la salida del Reino Unido de la Unión Europea, una cifra significativamente menor a los 200.000 puestos que se vaticinaron antes del referéndum de 2016, según un estudio independiente elaborado por la oficina del Lord Mayor of London. Mientras las pequeñas y medianas empresas británicas han sufrido un colapso en su comercio con el continente por el aumento de la burocracia y los controles aduaneros, la City ha logrado mantener su posición como centro financiero europeo gracias a la desregulación y su liderazgo en sectores clave como el trading de divisas y tipos de interés internacionales.
Diez años después del referéndum que decidió la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el balance económico del Brexit muestra una realidad compleja y desigual. Nadie cuestiona a estas alturas que el Brexit ha tenido un balance negativo para el Reino Unido, según reconocen analistas y expertos. Sin embargo, el impacto ha sido notablemente diferente según los sectores económicos afectados.
Durante la campaña previa al referéndum de 2016, los defensores del Brexit bautizaron como "proyecto miedo" a todos los pronósticos de catástrofe económica que centros de pensamiento, analistas, expertos y el propio Gobierno de David Cameron vaticinaron si se consumaba la salida de la UE, según reporta El País. Aquella sobreactuación jugó en contra de los partidarios de permanecer en el club comunitario, porque no respondía a la naturaleza de las cosas que una economía tan potente como la británica entrara en quiebra como podría hacerlo una empresa.
**Impacto desigual entre sectores**
La realidad ha sido mucho más difusa, lenta y permeable, y se ha visto afectada por factores múltiples, como una pandemia y una crisis energética, según el análisis. Si las pequeñas y medianas empresas volcadas en la importación o exportación han visto cómo su negocio con el continente se venía abajo por culpa de un aumento insoportable de la burocracia y los controles aduaneros, la City de Londres ha logrado sobreponerse con éxito a los peores augurios.
Antes del referéndum se llegó a hablar de una pérdida de hasta 200.000 trabajadores del sector de servicios financieros, porque los bancos y fondos desplazarían al personal a otras plazas europeas. Sin embargo, la realidad de las cifras ha sido más modesta. Se calcula que fueron aproximadamente unos 40.000 empleos los perdidos en esta década a causa del Brexit, según un estudio independiente elaborado por la oficina del Lord Mayor of London.
Son muchos empleos perdidos, indudablemente, pero no una catástrofe si se tiene en cuenta que el sector financiero de la capital británica da trabajo a tres cuartos de millón de personas, según el mismo estudio.
**Factores globales más allá del Brexit**
La menor pujanza de Londres obedece a muchas de las mismas causas que provocan también menos fuelle en otras plazas europeas, y tiene que ver con la débil respuesta ante el avance imparable de los grandes bancos estadounidenses y con la economía de ese país, a la que el sector tecnológico ha puesto a competir con gigantes como China, según el análisis.
"En veinte años, el Brexit será una nota a pie de página en la historia de los servicios financieros de esta ciudad", dijo a El País hace cinco años el irlandés Vincent Keaveny, que ocupaba entonces el puesto de Lord Mayor. "El verdadero motor del cambio ha sido la tecnología. Lo vemos cada día. Las empresas cambian, desarrollan nuevas ideas y nuevos puestos de trabajo, y todo lo impulsa la tecnología", dijo entonces.
**Ventajas competitivas de la desregulación**
La Bolsa británica no ha presenciado durante estos años grandes salidas a Bolsa ni el surgimiento de gigantes tecnológicos. Su ventaja respecto al continente ha residido en una desregulación favorecida por los gobiernos, que podría verse en peligro si sigue adelante la voluntad actual de Downing Street de alinear más su normativa con la de Bruselas, según el reporte.
Londres sigue liderando el sector en el trading de divisas, tipos de interés internacionales y sus derivados, según datos del centro de pensamiento y análisis New Financial. Es fuerte en las reclamaciones bancarias transfronterizas, los activos de banca extranjera y la emisión de deuda internacional. Mantiene la segunda posición mundial en manejo de activos de fondos de inversión, inversión directa exterior e inversión en fintechs, según datos del mismo centro de análisis.
**Competencia global emergente**
Las pérdidas de Londres, como las de otras plazas europeas, tienen que ver con la irrupción de localizaciones financieras como Singapur, cuya fortaleza es mucho mayor que hace diez años, o con la atracción de muchos millonarios hacia Hong Kong o la instalación de grandes fondos en un lugar tan pujante como Dubái, según el análisis.
**El futuro: entre la independencia y la integración europea**
El gran peligro del Brexit no ha sido tanto el de soltar amarras con Europa como el de estar fuera en el momento en que la UE haga caso al Informe Draghi y cree un mercado único financiero y bancario de verdad al que Londres, por su propia supervivencia, deberá volver a acercarse lo más posible, según concluye el reporte.
El Informe Draghi, elaborado por el ex presidente del Banco Central Europeo Mario Draghi, propone la creación de un mercado único financiero y bancario integrado en la Unión Europea. Si esta iniciativa se materializa, Londres podría verse obligada a reconsiderar su estrategia de distanciamiento regulatorio de Bruselas para mantener su competitividad como centro financiero europeo.
La paradoja del Brexit en el sector financiero británico es clara: mientras que las predicciones más apocalípticas no se cumplieron, el daño ha sido real y medible. La City ha demostrado una resiliencia notable, pero su futuro dependerá tanto de factores globales como la competencia de centros financieros asiáticos y estadounidenses, como de las decisiones políticas sobre su relación regulatoria con la Unión Europea. La próxima década determinará si la apuesta por la independencia regulatoria fue acertada o si, como sugieren algunos analistas, Londres deberá buscar nuevamente la convergencia con el bloque europeo para mantener su relevancia global.



