La desaceleración inflacionaria en México continúa su trayectoria descendente, sorprendiendo a analistas financieros que habían proyectado cifras más altas. Grupo Financiero Base estimaba que la inflación quincenal se ubicaría en 0,13% y a tasa anual en 3,15%, mientras que Citi ha ajustado a la baja sus proyecciones para finales de año, estimando ahora 4,09% en lugar del 4,27% pronosticado el mes anterior.
El dato reviste importancia significativa para la economía mexicana, ya que la inflación se mantiene dentro del rango objetivo establecido por el Banco de México (Banxico), que busca ubicarla entre un punto porcentual arriba o debajo del 3%. Sin embargo, los analistas advierten sobre vulnerabilidades subyacentes que podrían comprometer esta estabilidad.
El componente subyacente de la inflación, que determina la trayectoria de la inflación general en el mediano y largo plazo, presenta señales de alerta. En julio, este indicador incrementó 0,16% a tasa quincenal y se ubicó en 3,95% a tasa anual, muy por encima del objetivo del banco central. Dentro de este componente, los precios de las mercancías se ubicaron en 3,52% y los servicios en 4,36%, ambos anualizados.
La inflación no subyacente, que incluye tarifas del Gobierno y reguladas, fue el componente con mayor desaceleración en la primera quincena de julio, descendiendo 0,23%. Dentro de este rubro, los precios de frutas y verduras cayeron 1,50%, mientras que los de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno crecieron apenas 0,03%.
Gabriela Siller, directora de análisis económico de Base, advierte sobre la fragilidad de la actual desaceleración inflacionaria. Según Siller, la trayectoria de la inflación general debe ser tomada con cautela, pues el principal factor que ocasiona su desaceleración es el componente no subyacente, que contiene los elementos más volátiles. "El recrudecimiento de la guerra entre Estados Unidos e Irán ha elevado nuevamente los precios internacionales de la energía, lo que podría ocasionar un repunte en la inflación de este rubro y llevar nuevamente a la inflación general a ubicarse por encima del 4%", detalla.
Los productos agrícolas muestran la mayor volatilidad en los precios. El jitomate presentó una caída de 13,18% en los primeros quince días de julio, seguido por el chile serrano con una bajada de 5,17% y el tomate verde con una disminución de 3,24%. En contraste, los productos y servicios que más aumentaron de precio fueron el transporte aéreo con un aumento de 12,44%, los servicios turísticos con un incremento de 6,22% y la naranja con un alza de 6,02%.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor presentó un nivel de 145.091 en la primera quincena de julio de 2026, representando un aumento de 0,07% respecto a la quincena previa, según datos del Inegi.
La desaceleración inflacionaria contrasta con el desempeño económico general del país. El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE), presentado por el Inegi, mostró que la economía de México puso fin a una racha de tres meses consecutivos con crecimiento al anotar una caída de 0,3% en mayo. Esta divergencia entre inflación decreciente y actividad económica en contracción presenta un panorama complejo para los responsables de la política monetaria mexicana.
Los analistas mantienen una vigilancia cercana sobre la evolución de la inflación subyacente, particularmente en el componente de servicios, que continúa mostrando presiones al alza. La dependencia de factores externos, como los precios internacionales de la energía, añade incertidumbre a las proyecciones futuras. Aunque la inflación general se encuentra en su nivel más bajo en más de cinco años, la persistencia de presiones en el componente subyacente sugiere que la estabilidad de precios podría enfrentar desafíos en los próximos meses si las condiciones geopolíticas internacionales se deterioran.

