La ultraderecha y el populismo dominan las elecciones presidenciales en Chile
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La ultraderecha y el populismo dominan las elecciones presidenciales en Chile

José Antonio Kast, candidato ultraconservador, obtuvo un 23,9% de los votos y pasará a segunda vuelta contra Jeannette Jara, representante del gobierno actual, quien logró un 26,8% en las elecciones celebradas este domingo. El populista Franco Parisi sorprendió con un 19% de los apoyos, posicionándose como actor clave para el balotaje del 14 de diciembre.

INTERNACIONAL18 NOV 2025

La ultraderecha chilena ha conseguido su mejor resultado histórico en las elecciones presidenciales y parlamentarias celebradas este domingo. El republicano José Antonio Kast, que pasó a segunda vuelta, y el libertario Johannes Kaiser, sumaron el 37,8% de los votos (23,9% y 13,9%, respectivamente), según datos oficiales. La gran derrotada fue la apuesta de la derecha tradicional, Evelyn Matthei, con un 12,4%.

Jeannette Jara, candidata del gobierno actual y miembro del Partido Comunista, logró un estrecho primer lugar con el 26,8% de los votos. Al no alcanzar ningún candidato más del 50% de los sufragios, los chilenos deberán volver a las urnas el próximo 14 de diciembre para elegir entre Kast y Jara en una segunda vuelta que se perfila altamente polarizada.

El desplazamiento del voto hacia las opciones más radicales de la derecha era algo que se contemplaba —debido a la grave crisis de inseguridad por la que amplios sectores de la población abogan por respuestas de mano dura—, pero fue mayor de lo previsto. Los analistas y las encuestas no lograron vislumbrar el fortalecimiento del populismo en la sociedad chilena.

Una de las grandes sorpresas de la jornada fue el líder y fundador del Partido de la Gente (PDG), Franco Parisi, quien obtuvo un 19% de los apoyos, quedando en tercer lugar, y más que duplicó sus diputados (pasó de 6 a 14), convirtiéndose en un actor clave para resolver conflictos en el próximo Congreso, donde las derechas son más que la izquierda, pero sin abrumadora mayoría.

Parisi, quien también propuso plantar minas terrestres a lo largo de la porosa frontera norte de Chile para evitar que las personas crucen, según reportes de medios internacionales, ha basado su campaña en un discurso antipolítico. Esta ha sido su tercera candidatura a la Presidencia: en 2013 consiguió un 10% y en 2021 desconcertó con un tercer lugar en la primera vuelta, con el 12,8%, sin haber pisado Chile debido a una orden de arraigo por el no pago de pensión alimenticia de sus hijos.

El mensaje que más repitió Parisi a lo largo de su candidatura fue que "Chile no es facho ni comunacho", es decir, ni fascista ni comunista, apuntando a un electorado apolítico y menos ideológico. El PDG se declara sin ideología política, emplea el concepto de "gente", no de "pueblo", como la izquierda, posee un trabajo territorial amplio, y hace un uso intenso de redes sociales.

David Altman, profesor titular de Ciencia Política en la Pontificia Universidad Católica de Chile, cree que muchos electores "desafectados y cansados" de la política se fueron con Parisi porque "tocó botones que el resto no", con medidas muy puntuales. Prometió, por ejemplo, que las mujeres puedan hacer uso de sus fondos previsionales para pagar sus deudas o reembolsar el impuesto al valor agregado a los medicamentos.

Una de las interrogantes es hacia dónde migrarán los votantes de Parisi en la segunda vuelta. Ni Kast ni Jara recibieron el espaldarazo del populista la noche del domingo. "No firmo un cheque en blanco a nadie, eso es una falta de respeto. Les tengo una mala noticia a los candidatos, gánense los votos", sostuvo después de conocer los resultados.

Cristóbal Rovira, profesor del Instituto de Ciencia Política de la Universidad Católica, plantea que Parisi era de todos los candidatos, el que mejor articula la lógica "de élite versus pueblo", pero que programáticamente es muy ambiguo en el eje izquierda-derecha. "Lo primero que dijo en su discurso tras conocer los resultados fue que los políticos deben bajarse el sueldo porque los chilenos no están llegando a fin de mes, como representante del pueblo pisoteado", apunta el académico.

Kast, un ultraconservador abogado opuesto al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo, según medios internacionales, arranca la campaña de segunda vuelta con los aires a favor. Estratégicamente, en esta campaña ha esquivado los asuntos de libertades individuales o su defensa al legado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), que se leyeron como una de las razones de su derrota ante el izquierdista Gabriel Boric en el balotaje de las elecciones anteriores. Su discurso se basó de manera casi inamovible en seguridad, control migratorio y economía.

El pacto Cambio por Chile que lideran los republicanos -junto a los libertarios de Kaiser y el Partido Social Cristiano- ha pasado de 15 a 42 diputados. La derecha tradicional, por su parte, retrocedió de 53 a 34. Los dos bloques, finalmente, se quedan con 76 parlamentarios de un hemiciclo de 155. En la Cámara Alta, el pacto de Kast sube de uno a siete senadores. Junto a la derecha tradicional, que llega a los 18, alcanzarán 25 senadores de 50.

Tanto Kaiser como Matthei acudieron la noche del domingo a entregarle su respaldo al republicano y a pedir "por favor" que votaran por él para evitar la "continuidad del Gobierno fracasado" de Gabriel Boric. "Chile necesita un cambio radical de dirección", dijo Matthei según reportes internacionales.

Para Altman, la sociedad chilena no se hizo más radical, sino que Boric y su Gobierno perdieron a la gente. "Siete de cada 10 electores votaron en contra de la candidata de la Administración actual, es una locura. Esto es un fracaso de Boric, no un triunfo de Kast", apunta.

Los resultados parecen extender un creciente cambio regional en América Latina, donde el descontento popular con la economía aumenta y los desafiantes de derecha reemplazan a los políticos de izquierda que llegaron al poder tras la pandemia pero en gran medida no cumplieron sus elevadas promesas de cambio social y distribución más equitativa de la riqueza.

"Las economías no están creciendo, no hay nuevos empleos y la gente recuerda que hace 10 años pagaban precios más bajos por casi todo", señaló Patricio Navia, analista chileno y profesor de la Universidad de Nueva York, según reportes internacionales.

Lo que viene ahora para Kast, cuya formación ha crecido a costa de la derecha tradicional, es sostener conversaciones para una eventual conformación de Gobierno en conjunto con las otras dos fuerzas de su sector. Deberá entonces negociar con una derecha aún más radical que la de republicanos, los libertarios de Kaiser, y con la tradicional, que tendrá el desafío de plantear los puntos de su agenda más liberal, sin arriesgar perder su identidad.

Aunque los resultados legislativos iniciales indicaron que los partidos de derecha tendrían mayoría en la cámara baja de 155 miembros del Congreso, los partidos de izquierda parecían tener una ligera ventaja en el Senado, según reportes internacionales. "Hay un camino a seguir para Kast", dijo Navia. Pero "si intenta gobernar como un radical de derecha, se topará con un muro, al igual que el presidente saliente Gabriel Boric".

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