La Unión Europea paraliza nuevas sanciones contra Israel mientras continúa la masacre en Gaza y Cisjordania
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La Unión Europea paraliza nuevas sanciones contra Israel mientras continúa la masacre en Gaza y Cisjordania

La Unión Europea vuelve a aplazar decisiones concretas sobre sanciones a Israel, pese a que el ejército israelí ha matado a más de 73.100 personas en Gaza desde octubre de 2023, un tercio de ellas niños. Los ministros de Exteriores de los Veintisiete discutirán este lunes en Bruselas posibles "opciones" para prohibir el comercio con asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania, pero diplomáticos advierten que la decisión será nuevamente postergada hasta octubre, cuando Israel estará en campaña electoral, lo que probablemente llevará al bloque a evitar cualquier acción. Alemania, Austria y Hungría encabezan la resistencia a medidas concretas, mientras que la Comisión Europea dirigida por Ursula von der Leyen complica deliberadamente el proceso al clasificar estas medidas comerciales como sanciones políticas, requiriendo unanimidad en lugar de mayoría cualificada.

INTERNACIONAL13 JUL 2026

La parálisis de la Unión Europea en materia de sanciones a Israel se evidencia nuevamente en vísperas de la reunión de ministros de Exteriores de este lunes. Hace dos años, el Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas decretó que los asentamientos judíos en territorio palestino "violan el derecho internacional", pero la UE aún no ha adoptado medidas concretas para frenar el comercio con estas colonias ilegales, pese a que mantener este comercio hace que Europa también incumpla el derecho internacional, según afirman muchos expertos.

La frustración entre diplomáticos europeos es evidente. Según fuentes contactadas por El País, muchos se muestran indignados por la lentitud del bloque comunitario para lanzar una advertencia seria a Israel desde el comienzo de la guerra en Gaza en octubre de 2023. En dos años y medio, el ejército israelí ha matado a más de 73.100 personas; un tercio de ellas son niños. La Franja de Gaza está destruida y sin suministros básicos.

El primer ministro irlandés, Micheál Martin, cuyo país ejerce la presidencia de turno europea, advirtió la semana pasada en el Parlamento Europeo: "Para muchos, es motivo de una profunda y justificada tristeza e indignación que Europa no haya hecho lo suficiente para ejercer presión sobre Israel ante sus atroces acciones". Irlanda y España han sido los países que más han presionado para que la UE actúe con contundencia ante las acciones militares desproporcionadas del Gobierno de Benjamín Netanyahu en respuesta al atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023, pero hasta ahora sin éxito.

Martin insistió: "Respeto y comprendo plenamente que se trata de un tema delicado para muchos países y que está poniendo a prueba muchas relaciones y políticas arraigadas desde hace tiempo, pero, sencillamente, debemos hacer más". Se refería así al grupo pequeño pero clave de Estados, entre ellos Alemania, Austria e Hungría, que hasta ahora han frenado cualquier acción concreta contra Israel o su Gobierno, salvo algunas sanciones puntuales a colonos violentos.

Las tres "opciones" que la Comisión Europea elaboró para responder al desafío de frenar el comercio con asentamientos ilegales van desde la creación de un sistema especial de licencias para garantizar que los productos israelíes importados a la UE no tienen origen ilícito, hasta la imposición de aranceles muy altos y la prohibición "total o parcial" de importación de productos originarios de estos asentamientos. Países como España, Países Bajos e Irlanda han acordado ya de forma unilateral estas medidas, pero carecen de impacto real sin una acción europea coordinada.

La Comisión calcula que el comercio en la UE de productos de asentamientos representó el año pasado alrededor de 75,6 millones de euros de un volumen total de importaciones con Israel de 15.300 millones. Aunque el impacto económico no sería considerable, Bruselas reconoce que "enviaría un mensaje claro". Sin embargo, estas "opciones" son aún muy preliminares en un proceso que la Comisión dirigida por Ursula von der Leyen se ha encargado de complicar deliberadamente.

El obstáculo clave radica en cómo se clasifiquen estas medidas. La Comisión ha abierto la vía a considerarlas sanciones políticas en lugar de meramente comerciales. Este matiz es crucial: mientras que las medidas comerciales solo requieren mayoría cualificada para salir adelante, las políticas exigen unanimidad. En un bloque donde Alemania se opone a cualquier acción que suponga un castigo a Israel, argumentando razones de Estado relacionadas con la seguridad israelí, pedir unanimidad es prácticamente imposible.

Esta estrategia ha indignado a hasta 18 de los 27 países miembros, según recuentos internos, que exigen actuar frente a los asentamientos ilegales. Sin embargo, no está claro que todos estén dispuestos a votar a favor de una medida concreta cuando llegue el momento, reconocen fuentes diplomáticas.

El argumento detrás de esta demanda es que la política israelí de asentamientos amenaza con hacer imposible la solución de dos Estados que defiende la UE para poner fin al conflicto histórico en la zona. "Es un error", afirman varios diplomáticos. Una opinión compartida por un centenar de expertos internacionales que en una carta abierta reciente a la Comisión sostienen que la "base legal correcta" para prohibir el comercio con asentamientos israelíes ilegales es la mayoría cualificada estipulada para la política comercial común en el artículo 207 del Tratado de Funcionamiento de la UE.

"Afirmaciones de que esta prohibición solo puede ser adoptada por unanimidad son incompatibles con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE y están basadas en consideraciones políticas, no legales", subrayan los expertos. Entre ellos está Ignacio García Bercero, español que fue director en la Dirección General de Comercio de la Comisión y responsable de las relaciones comerciales de la UE con Estados Unidos durante el primer mandato de Donald Trump.

García Bercero ratifica que tratar esta prohibición como una sanción política "es una lectura totalmente incorrecta del Tratado de la UE y, además, estaría en contradicción con una serie de medidas que han sido adoptadas por la UE, incluso por la Comisión de Von der Leyen". Recuerda la reciente prohibición de importar productos asociados con trabajo forzado o la de importar gas ruso a la UE, ambas tratadas como medidas comerciales.

Sin embargo, Berlín ya ha dejado claro que se aferrará al argumento de la unanimidad que le ha posibilitado la Comisión para frenar cualquier medida colectiva que vaya más allá de sanciones puntuales a colonos. "Von der Leyen está cometiendo un error político grave", considera un antiguo alto responsable comunitario bajo condición de anonimato. "Está protegiendo la posición alemana cuando la dirección de la discusión de los Estados miembros está evolucionando claramente hacia la conclusión de que hay que tomar una acción (…) y va a poner a la Comisión en una posición políticamente muy vulnerable".

Este patrón se ha repetido en otras ocasiones. La propuesta de suspender la parte comercial del Acuerdo de Asociación UE-Israel que finalmente presentó Bruselas en septiembre fue adecuada, pero se presentó muy tarde, cuando la situación en Gaza con la hambruna declarada durante el verano por el bloqueo de entrada de ayuda por parte de Israel estaba alcanzando niveles de dramatismo extremo. Esa propuesta tampoco ha prosperado porque no había mayoría cualificada por la oposición de Alemania e Italia.

La Comisión se ha aferrado al argumento de que no intenta frenar medidas, sino evitar proponer cosas que luego no salgan adelante y pongan en evidencia la profunda división que genera en los Veintisiete la respuesta al conflicto de Oriente Próximo. "No se trata de jugar a culpar a los demás, pero la pelota está en el campo del Consejo", recordó esta semana la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Suica.

Aunque Alemania "no está sola", reconocen fuentes diplomáticas europeas que temen que la nueva discusión sobre la forma de voto vaya a opacar los debates de este lunes. "Seguramente habrá un bloque de Estados que se aferrarán a lo de la unanimidad", lamenta un diplomático frustrado. "Pero no es más que otra estrategia puramente dilatoria para no hacer nada. Lo llamen como lo llamen".

La próxima reunión formal de ministros de Exteriores está prevista para octubre, cuando Israel estará ya en plena campaña electoral. Esto probablemente provocará que la UE evite, una vez más, tomar una decisión, con el argumento de no querer influir en el proceso electoral israelí. Mientras tanto, la masacre en Gaza y la expansión de asentamientos en Cisjordania continúan sin que Europa logre articular una respuesta coordinada y contundente.

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13 jul 2026
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La parálisis de la Unión Europea en materia de sanciones a Israel se evidencia nuevamente en vísperas de la reunión de ministros de Exteriores de este lunes. Hace dos años, el Tribunal Internacional de Justicia de Naciones Unidas decretó que los asentamientos judíos en territorio palestino "violan el derecho internacional", pero la UE aún no ha adoptado medidas concretas para frenar el comercio con estas colonias ilegales, pese a que mantener este comercio hace que Europa también incumpla el derecho internacional, según afirman muchos expertos.

La frustración entre diplomáticos europeos es evidente. Según fuentes contactadas por El País, muchos se muestran indignados por la lentitud del bloque comunitario para lanzar una advertencia seria a Israel desde el comienzo de la guerra en Gaza en octubre de 2023. En dos años y medio, el ejército israelí ha matado a más de 73.100 personas; un tercio de ellas son niños. La Franja de Gaza está destruida y sin suministros básicos.

El primer ministro irlandés, Micheál Martin, cuyo país ejerce la presidencia de turno europea, advirtió la semana pasada en el Parlamento Europeo: "Para muchos, es motivo de una profunda y justificada tristeza e indignación que Europa no haya hecho lo suficiente para ejercer presión sobre Israel ante sus atroces acciones". Irlanda y España han sido los países que más han presionado para que la UE actúe con contundencia ante las acciones militares desproporcionadas del Gobierno de Benjamín Netanyahu en respuesta al atentado de Hamás del 7 de octubre de 2023, pero hasta ahora sin éxito.

Martin insistió: "Respeto y comprendo plenamente que se trata de un tema delicado para muchos países y que está poniendo a prueba muchas relaciones y políticas arraigadas desde hace tiempo, pero, sencillamente, debemos hacer más". Se refería así al grupo pequeño pero clave de Estados, entre ellos Alemania, Austria e Hungría, que hasta ahora han frenado cualquier acción concreta contra Israel o su Gobierno, salvo algunas sanciones puntuales a colonos violentos.

Las tres "opciones" que la Comisión Europea elaboró para responder al desafío de frenar el comercio con asentamientos ilegales van desde la creación de un sistema especial de licencias para garantizar que los productos israelíes importados a la UE no tienen origen ilícito, hasta la imposición de aranceles muy altos y la prohibición "total o parcial" de importación de productos originarios de estos asentamientos. Países como España, Países Bajos e Irlanda han acordado ya de forma unilateral estas medidas, pero carecen de impacto real sin una acción europea coordinada.

La Comisión calcula que el comercio en la UE de productos de asentamientos representó el año pasado alrededor de 75,6 millones de euros de un volumen total de importaciones con Israel de 15.300 millones. Aunque el impacto económico no sería considerable, Bruselas reconoce que "enviaría un mensaje claro". Sin embargo, estas "opciones" son aún muy preliminares en un proceso que la Comisión dirigida por Ursula von der Leyen se ha encargado de complicar deliberadamente.

El obstáculo clave radica en cómo se clasifiquen estas medidas. La Comisión ha abierto la vía a considerarlas sanciones políticas en lugar de meramente comerciales. Este matiz es crucial: mientras que las medidas comerciales solo requieren mayoría cualificada para salir adelante, las políticas exigen unanimidad. En un bloque donde Alemania se opone a cualquier acción que suponga un castigo a Israel, argumentando razones de Estado relacionadas con la seguridad israelí, pedir unanimidad es prácticamente imposible.

Esta estrategia ha indignado a hasta 18 de los 27 países miembros, según recuentos internos, que exigen actuar frente a los asentamientos ilegales. Sin embargo, no está claro que todos estén dispuestos a votar a favor de una medida concreta cuando llegue el momento, reconocen fuentes diplomáticas.

El argumento detrás de esta demanda es que la política israelí de asentamientos amenaza con hacer imposible la solución de dos Estados que defiende la UE para poner fin al conflicto histórico en la zona. "Es un error", afirman varios diplomáticos. Una opinión compartida por un centenar de expertos internacionales que en una carta abierta reciente a la Comisión sostienen que la "base legal correcta" para prohibir el comercio con asentamientos israelíes ilegales es la mayoría cualificada estipulada para la política comercial común en el artículo 207 del Tratado de Funcionamiento de la UE.

"Afirmaciones de que esta prohibición solo puede ser adoptada por unanimidad son incompatibles con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE y están basadas en consideraciones políticas, no legales", subrayan los expertos. Entre ellos está Ignacio García Bercero, español que fue director en la Dirección General de Comercio de la Comisión y responsable de las relaciones comerciales de la UE con Estados Unidos durante el primer mandato de Donald Trump.

García Bercero ratifica que tratar esta prohibición como una sanción política "es una lectura totalmente incorrecta del Tratado de la UE y, además, estaría en contradicción con una serie de medidas que han sido adoptadas por la UE, incluso por la Comisión de Von der Leyen". Recuerda la reciente prohibición de importar productos asociados con trabajo forzado o la de importar gas ruso a la UE, ambas tratadas como medidas comerciales.

Sin embargo, Berlín ya ha dejado claro que se aferrará al argumento de la unanimidad que le ha posibilitado la Comisión para frenar cualquier medida colectiva que vaya más allá de sanciones puntuales a colonos. "Von der Leyen está cometiendo un error político grave", considera un antiguo alto responsable comunitario bajo condición de anonimato. "Está protegiendo la posición alemana cuando la dirección de la discusión de los Estados miembros está evolucionando claramente hacia la conclusión de que hay que tomar una acción (…) y va a poner a la Comisión en una posición políticamente muy vulnerable".

Este patrón se ha repetido en otras ocasiones. La propuesta de suspender la parte comercial del Acuerdo de Asociación UE-Israel que finalmente presentó Bruselas en septiembre fue adecuada, pero se presentó muy tarde, cuando la situación en Gaza con la hambruna declarada durante el verano por el bloqueo de entrada de ayuda por parte de Israel estaba alcanzando niveles de dramatismo extremo. Esa propuesta tampoco ha prosperado porque no había mayoría cualificada por la oposición de Alemania e Italia.

La Comisión se ha aferrado al argumento de que no intenta frenar medidas, sino evitar proponer cosas que luego no salgan adelante y pongan en evidencia la profunda división que genera en los Veintisiete la respuesta al conflicto de Oriente Próximo. "No se trata de jugar a culpar a los demás, pero la pelota está en el campo del Consejo", recordó esta semana la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Suica.

Aunque Alemania "no está sola", reconocen fuentes diplomáticas europeas que temen que la nueva discusión sobre la forma de voto vaya a opacar los debates de este lunes. "Seguramente habrá un bloque de Estados que se aferrarán a lo de la unanimidad", lamenta un diplomático frustrado. "Pero no es más que otra estrategia puramente dilatoria para no hacer nada. Lo llamen como lo llamen".

La próxima reunión formal de ministros de Exteriores está prevista para octubre, cuando Israel estará ya en plena campaña electoral. Esto probablemente provocará que la UE evite, una vez más, tomar una decisión, con el argumento de no querer influir en el proceso electoral israelí. Mientras tanto, la masacre en Gaza y la expansión de asentamientos en Cisjordania continúan sin que Europa logre articular una respuesta coordinada y contundente.

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