Las gigantes tecnológicas desatan una carrera de endeudamiento masivo para financiar la inteligencia artificial
Amazon, Alphabet, Nvidia, Meta, Oracle y SpaceX han emitido bonos por más de 182.000 millones de dólares durante la primera mitad de 2026, un aumento del 1.300% respecto al mismo período del año anterior, en una estrategia de captación de liquidez sin precedentes para financiar sus inversiones en infraestructura de inteligencia artificial. Sin embargo, las primeras señales de fatiga en los mercados de deuda y el deterioro de los flujos de caja libres de algunas compañías comienzan a generar dudas sobre la sostenibilidad de este modelo de financiamiento.
La guerra competitiva entre los gigantes tecnológicos por dominar la revolución de la inteligencia artificial se ha trasladado de manera contundente a los mercados financieros, donde estas empresas libran una batalla imparable por acaparar liquidez. Según reportes de El País, Amazon, Alphabet, Nvidia, Meta, Oracle y SpaceX han emitido bonos durante la primera mitad de 2026 por más de 182.000 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 159.195 millones de euros, un incremento del 1.300% comparado con el mismo período de 2025.
Este aumento es característico de épocas de burbuja especulativa. De hecho, ha habido siete emisiones de 25.000 millones de dólares o más durante este año, la misma cantidad registrada en todo el período comprendido entre 2019 y 2025. Seis de estas siete operaciones fueron ejecutadas por las compañías mencionadas, representando casi el 15% del total del mercado de bonos de Estados Unidos y aportando más del 50% del crecimiento agregado del mercado. La séptima emisión correspondió a Salesforce.
El ritmo de captación de recursos no muestra signos de desaceleración. Esta misma semana, Amazon llevó a cabo una nueva emisión de bonos de 25.000 millones de dólares, superando sus objetivos iniciales. Esta operación ha elevado los recursos captados por la empresa fundada por Jeff Bezos durante 2026 por encima de los 106.000 millones de dólares.
A estas operaciones en el mercado de deuda se suman multimillonarias salidas a Bolsa de magnitud histórica. SpaceX realizó la mayor oferta pública inicial de la historia al captar más de 75.000 millones de dólares. SK Hynix ejecutó la mayor oferta pública de una empresa extranjera en Estados Unidos. Alphabet protagonizó en junio la mayor ampliación de capital de la historia, captando 84.750 millones de dólares. Además, empresas como Amazon y OpenAI han obtenido créditos significativos de la banca comercial.
Sin embargo, las primeras grietas en este modelo de financiamiento comienzan a hacerse evidentes. En el mercado de deuda corporativa empieza a extenderse la sensación de fatiga entre los inversores ante las grandes emisiones de los gigantes tecnológicos. En la reciente colocación de bonos de Amazon, la demanda fue de 1,6 veces el importe ofrecido, muy por debajo de la demanda registrada apenas cuatro meses atrás por la propia compañía y también inferior al promedio de este año. Según Bloomberg, esta menor demanda refleja una creciente tensión en el mercado de deuda de compañías con grado de inversión.
SpaceX también mostró señales de estas dudas. La empresa de Elon Musk colocó bonos en junio por 25.000 millones de dólares, pero recibió órdenes de compra por casi 75.000 millones, una proporción que sugiere una demanda inicial fuerte. Sin embargo, poco después de la transacción, la deuda de SpaceX comenzó a perder terreno en el mercado secundario, indicando que los inversores que compraron los bonos buscaban deshacerse de ellos.
El endeudamiento de estas compañías ha alcanzado niveles sin precedentes. Las grandes compañías de centros de datos de inteligencia artificial han duplicado su deuda en los últimos cinco años para financiar sus inversiones. Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle sumaron en conjunto cerca de 350.000 millones de dólares a sus obligaciones de deuda durante este período.
Los planes de inversión en infraestructuras de inteligencia artificial de estos hiperescaladores son colosales. Solo durante 2026, estas compañías tienen comprometidos planes de inversión cercanos a 700.000 millones de dólares. Estas inversiones masivas están presionando los balances de las empresas de manera significativa.
El flujo de caja libre de Amazon entró en terreno negativo en el trimestre anterior ante el esfuerzo inversor de la compañía. Amazon tenía comprometida una inversión de 11.000 millones de dólares en la compra de Globalstar, además de otros compromisos contraídos en las rondas de financiación de Anthropic y OpenAI.
Las agencias de calificación crediticia comienzan a expresar preocupación. Esta semana, S&P rebajó la calificación de Oracle a BBB-/A-3 desde BBB/A-2, dejando a la empresa a un solo escalón del grado de "bono basura". La agencia citó el aumento del riesgo empresarial y el menor flujo de caja como consecuencia de las inversiones en inteligencia artificial.
S&P señaló en su análisis que "el rápido crecimiento del negocio de infraestructura de inteligencia artificial de Oracle está ampliando su riesgo crediticio general, lo que refleja nuestra visión más cautelosa del sector de infraestructura de inteligencia artificial, incluyendo el aumento de los requisitos de inversión de capital, la incertidumbre en el camino hacia la rentabilidad, la rápida evolución del sector y del panorama competitivo, y la alta concentración de clientes". La agencia prevé un flujo de caja operativo libre menor en el ejercicio fiscal 2027, con un apalancamiento ajustado que se mantendrá por encima de cuatro veces durante los próximos dos años.
A pesar de estas señales de alerta, el esfuerzo inversor continuará. A mediados de junio, Oracle comunicó que sus planes para 2026 pasan por una recaudación de 40.000 millones de dólares mediante una combinación de deuda y venta de acciones para financiar la construcción de sus centros de datos.
Las compañías del sector buscan defender ante los inversores la rentabilidad de sus apuestas inversoras en inteligencia artificial. En la presentación de resultados del primer trimestre, Alphabet defendió la fortaleza de sus negocios al anunciar que los ingresos de Google Cloud crecieron un 63%, con una cartera de pedidos que casi se duplicó trimestre tras trimestre, superando los 460.000 millones de dólares. Las miradas se centran ahora en las cuentas del segundo trimestre, que se presentarán a finales de julio.
Meta ha abierto esta misma semana la puerta a comercializar sus infraestructuras de inteligencia artificial a terceras compañías, en medio de rumores del sector sobre su entrada en el negocio de cloud. Bloomberg Intelligence anticipa nuevas emisiones de deuda de Meta, recordando que en el primer trimestre elevó sus previsiones de gasto de capital para el conjunto del ejercicio a un rango de entre 125.000 y 145.000 millones de dólares.
La pregunta central que se plantea en los mercados financieros es dónde está el límite de esta carrera de endeudamiento. Las compañías presumen ante los inversores de su posición en los negocios de inteligencia artificial o han lanzado previsiones de fuerte crecimiento, pero la realidad de los flujos de caja y las calificaciones crediticias comienzan a contar una historia diferente. El modelo de financiamiento masivo que ha permitido a estas empresas invertir sumas sin precedentes en infraestructura de inteligencia artificial enfrenta su primer test de resistencia, con inversores mostrando signos de fatiga y agencias de calificación expresando cautela sobre la sostenibilidad de este ritmo de endeudamiento.



