La franja horaria con mayor incremento de llamadas fue la comprendida entre las once de la noche del domingo y las siete de la mañana del lunes, cuando se registró el pico del 120,8% respecto al mismo período de la semana anterior, según datos a los que accedió El País. Durante el lunes completo, el incremento fue del 21,9% comparado con el lunes anterior.
El análisis de los diferentes canales de atención del 016 revela disparidades significativas. El correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es experimentó el aumento más dramático con un 1.000% respecto al lunes anterior. El chat online registró un incremento del 60%, mientras que el canal de WhatsApp (600 000 016) fue el que menos creció, con un aumento del 8,75%.
Durante el domingo anterior a la final, las llamadas fueron inferiores a las de otros domingos del mes, pero la tendencia cambió radicalmente una vez finalizado el partido. Este patrón refleja lo que expertos en violencia de género han señalado como una relación establecida entre celebraciones deportivas masivas y el incremento de agresiones machistas.
La conexión entre eventos deportivos y violencia de género no es nueva. Organismos internacionales como ONU Mujeres y UNICEF lanzaron en mayo de 2026 una campaña titulada "La violencia contra las mujeres no es parte del juego", en la que calcularon que durante partidos de gran envergadura como los del Mundial se disparan hasta un 30% las llamadas a líneas de emergencia.
En Reino Unido, estas campañas tienen una trayectoria más larga. En 2014, la organización Tender creó un anuncio que mostraba a una mujer esperando con miedo el resultado de un partido de Inglaterra en el Mundial de Brasil. El anuncio concluía con un dato contundente: "La violencia de género aumentó un 38% cuando la selección inglesa fue eliminada del Mundial".
Ese anuncio se basaba en un estudio de la Universidad de Lancaster que analizó datos de la Policía de Lancashire correspondientes a tres torneos celebrados en 2002, 2006 y 2010. Los resultados fueron claros: los incidentes de violencia doméstica aumentaron un 38% en Lancashire cuando la selección inglesa jugó y perdió, y un 26% cuando ganó o empató, en comparación con los días sin partidos de Inglaterra. Además, se observó un efecto residual con un aumento del 11% en los incidentes de violencia doméstica al día siguiente de un partido.
Una revisión sistemática publicada en 2022 analizó investigaciones realizadas hasta 2020 sobre la relación entre grandes eventos deportivos y violencia de género. Las investigadoras concluyeron que "la relación entre la cultura deportiva y la violencia contra las mujeres es ampliamente reconocida" y que "el deporte se percibe como una actividad con sesgo de género, que ejemplifica la masculinidad hegemónica y la violencia asociada".
Sin embargo, la revisión también señaló la "escasez de estudios" fuera de Reino Unido y Estados Unidos y la "heterogeneidad" de los 1.445 estudios analizados. Las investigadoras enfatizaron que era necesario continuar investigando porque los resultados sugerían que no se trata únicamente de un gran evento deportivo lo que se asocia con un aumento de la violencia de género, sino que hay cuestiones específicas de cada deporte y de cada país que pueden influir en ese incremento. También identificaron factores como "la posible rivalidad significativa entre los equipos" y "la importancia o la relevancia emocional del juego".
Miguel Lorente, médico forense y exdelegado del Gobierno contra la violencia de género, añadió otro factor ampliamente estudiado: el alcohol. Lorente explicó que el alcohol actúa como un "estresante social" que "desinhibe y puede hacer que la violencia sea más explosiva". Sin embargo, Lorente fue categórico en sus conclusiones: tanto si se celebran como si no los eventos deportivos, el alcohol u otras sustancias tóxicas son solo factores que pueden interrelacionarse con la violencia, pero "el único responsable de un asesinato por violencia de género es el hombre que lo comete, y el único motivo, el machismo".
En el contexto inmediato de la final del Mundial, en menos de 24 horas se produjeron cuatro casos de violencia grave contra mujeres. Dos fueron confirmados como crímenes machistas: uno en Antequera (Málaga) y otro en Alameda de la Sagra (Toledo). Un tercero, en Benahavís (también en Málaga), se investiga como feminicidio fuera del ámbito de la pareja o expareja. Un cuarto caso en Almoradí (Alicante) fue descartado como violencia de género a pesar de los primeros indicios.
Las cifras de violencia machista en España son alarmantes. En lo que va de 2026, 31 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Desde que arrancó la estadística oficial en 2003, son 1.372 mujeres las que han sido asesinadas por esta causa. Además, 20 menores son huérfanos este año por esta violencia, y 530 desde 2013, cuando comenzó el conteo oficial.
El teléfono 016 atiende a víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, aunque la llamada debe borrarse manualmente del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. En situaciones de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Para quienes no pueden llamar, existe la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.


