Las pequeñas empresas de drones desplazan a los gigantes tradicionales de la defensa en los mercados financieros
Mientras drones ucranianos e iraníes atacan objetivos en Rusia y Oriente Medio, un puñado de empresas tecnológicas especializadas en sistemas autónomos amasa fortunas y erosiona el dominio de los grandes fabricantes de defensa. La empresa alemana Helsing cerró esta semana una ronda de financiación de 1.570 millones de euros que la valoriza en 15.000 millones, casi el doble que Indra, el mayor fabricante de defensa español, mientras que el sector tradicional europeo sufre caídas bursátiles y retrasos en sus programas.
La eficacia de los drones en los conflictos actuales ha transformado radicalmente la industria de la defensa. Según afirmó el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en enero, los drones ucranianos, en su mayoría de fabricación nacional, ya se ocupan de cuatro de cada cinco objetivos fijados por Kiev. Esta capacidad operativa, combinada con su bajo coste y rápida producción frente a los costosos y complejos tanques y aviones tradicionales, ha capturado la atención de gobiernos e inversores en todo el mundo.
Helsing, fundada en 2021 y con sede en Berg am Laim, una antigua zona industrial del este de Múnich convertida en polo tecnológico, lidera esta transformación en Europa. La empresa cerró el lunes su quinta ronda de financiación con participación de los dos mayores bancos de inversión del mundo, JP Morgan y Goldman Sachs. La operación elevó su valoración hasta 15.000 millones de euros, casi el doble de la capitalización de Indra, el mayor fabricante europeo especializado en defensa. Aunque en este tipo de rondas el número de participaciones negociadas es pequeño y puede inflar las valoraciones, la participación de instituciones financieras de primer nivel subraya la confianza en el modelo de negocio.
Uno de los productos estrella de Helsing, el dron HX-2, ha demostrado su efectividad en el campo de batalla ucraniano. La compañía afirma que esta financiación servirá para "acelerar la misión de Helsing de desarrollar e integrar plataformas de inteligencia artificial completamente nuevas en las capacidades defensivas de un número cada vez mayor de países socios".
La inversión en drones refleja una reorientación estratégica de gobiernos europeos hacia estas tecnologías. Francia anunció en abril que invertirá 8.500 millones de euros para cuadruplicar su flota de drones antes de 2030. Entre Helsing y otras docenas de fabricantes, como el angloportugués Tekever, los drones concentran algo más de la mitad de los 1.500 millones de dólares (1.320 millones de euros) captados por las empresas emergentes de defensa en Europa en 2025, según la plataforma Dealroom.
Los analistas del sector de defensa del servicio de Inteligencia de Bloomberg señalan que "las reducidas barreras de entrada han llevado a numerosas empresas ajenas al sector tradicional de la defensa a competir [por la demanda]". Aunque la inversión en empresas emergentes de defensa europeas palidece frente a los 8.000 millones de dólares (7.000 millones de euros) recaudados por el sector en Estados Unidos, triplica lo registrado cuando estalló la guerra en Ucrania en 2022.
El auge de los drones también se refleja en los mercados bursátiles. Las acciones del fabricante francés Exail Technologies suben más de un 44% en lo que va de 2026 y se han multiplicado por diez desde cuando empezaron a cotizar. En Estados Unidos, AeroVironment y Kratos Defense protagonizaron avances de magnitud similar en los últimos años, aunque en 2026 han sufrido fuertes correcciones que han borrado casi la mitad de su valor bursátil.
Sin embargo, la volatilidad caracteriza al sector. El índice de fabricantes de drones de la firma VettaFi se desploma un 17% en 2026, tras haberse multiplicado por cuatro en sus dos años de existencia. Los analistas de la consultora Acquisdata advierten que "el impulso de la financiación desde finales de mayo también indica que los inversores se están volviendo más selectivos".
El ascenso de los drones ocurre en plena erosión del sector de la defensa tradicional. La ronda de inversión exitosa de Helsing llega menos de dos semanas después de que el fabricante holandés de tanques KNDS anunciara el aplazamiento de su proceso de salida a Bolsa, a días de la fecha prevista, debido a "la actual volatilidad del mercado para el sector de defensa europeo".
La defensa europea en Bolsa ha experimentado una montaña rusa en 2026. El sector llegó a subir un 15% en las primeras semanas del año, impulsado por las amenazas de Donald Trump de invadir Groenlandia y por el optimismo ante los compromisos de gasto en defensa que los gobiernos europeos, en especial el alemán, habían asumido el año anterior. A medida que esas promesas no se concretaban, la paciencia se fue agotando.
Los decepcionantes resultados de Rheinmetall arrastraron a las cotizadas a pérdidas en mayo. El revés se agravó a finales de junio, cuando Alemania canceló un programa naval de seis años de Rheinmetall por sobrecostes y retrasos. Christophe Ménard, analista de defensa de Deutsche Bank, afirma que "el mercado interpretó esta noticia como un presagio de nuevos acontecimientos negativos relacionados con el gasto alemán en defensa". Pese a este nuevo varapalo, las acciones han logrado una ligera recuperación, y hoy suben un 2% en el año, por debajo de la inflación.
En Estados Unidos, las cotizadas se mantienen firmes ante la expectativa de que el Congreso apruebe el aumento del presupuesto de defensa prometido por Trump, del 40%, hasta unos 1,3 billones de euros. Las acciones suben un 9% en lo que va en el año, en línea con sus aumentos en los últimos años.
Los analistas de Bloomberg estimaban en un informe de perspectivas para 2026 que "el impulso de Trump para reformar la contratación de defensa favoreció la evolución bursátil de las empresas tecnológicas disruptivas y de las compañías de defensa no tradicionales". Sin embargo, Bloomberg también advierte que del mismo modo que los fabricantes de drones han desconcertado el sector de la defensa gracias a su mayor agilidad, también podrían verse superados por compañías de otros sectores, entre ellas las especializadas en inteligencia artificial, como Palantir. Tomar la delantera al volar no garantiza cruzar la meta en primer lugar.
La transformación en curso refleja un cambio fundamental en la naturaleza de la guerra moderna y la inversión en defensa. Las máquinas autónomas de bajo coste y rápida producción han demostrado su valor operativo en conflictos reales, desafiando décadas de dominio de los fabricantes tradicionales que construyen sistemas complejos y costosos. Este cambio de paradigma continuará moldeando los mercados financieros y las estrategias de defensa de gobiernos en todo el mundo.



