Cheng Li-wun, presidenta del Kuomintang de Taiwán, advirtió que la isla no quiere convertirse en la próxima Ucrania y apostó por redoblar los canales de comunicación con China para evitar una guerra en el estrecho. En una entrevista con EL PAÍS celebrada la semana pasada en Taipéi, la líder opositora defendió su encuentro histórico con el presidente chino Xi Jinping en abril, el primero entre un líder del KMT en ejercicio y el mandatario chino en una década, y aseguró que percibió buena voluntad hacia Taiwán sin exigir sacrificios democráticos.