López Obrador reaparece para acusar a Estados Unidos de injerencismo en México ante crisis por acusaciones de narcotráfico
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López Obrador reaparece para acusar a Estados Unidos de injerencismo en México ante crisis por acusaciones de narcotráfico

El expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador rompió su retiro de dos años para publicar una carta en defensa de la presidenta Claudia Sheinbaum, acusando al gobierno de Donald Trump de intervenir en la política mexicana bajo el pretexto del combate al narcotráfico. La reaparición ocurre en medio de una escalada de tensión bilateral tras las acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense contra el gobernador de Sinaloa y otros nueve funcionarios mexicanos por vínculos con el narcotráfico, lo que ha desatado un terremoto político que amenaza al partido oficialista Morena de cara a las elecciones de 2027.

INTERNACIONAL5 JUN 2026

Andrés Manuel López Obrador publicó la noche del miércoles una carta en sus redes sociales cerrando filas con la presidenta Claudia Sheinbaum, según reportó El País. El fundador y líder de Morena había dado un paso atrás hace exactamente dos años tras ceder el poder con la victoria electoral de Sheinbaum, retirándose a su rancho de La Chingada en el sur de Chiapas. Desde entonces, el expresidente había mantenido un perfil bajo, limitándose a publicar algún libro de historia y mensajes esporádicos en redes sociales.

La reaparición de López Obrador se produce en el momento más delicado para el gobierno de Sheinbaum, según la fuente. La denuncia del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Moya, y otros nueve altos funcionarios por narcotráfico ha tensado la relación bilateral y provocado un terremoto político que amenaza con nuevas acusaciones contra otros gobernadores de Morena, el partido oficialista.

En su carta, López Obrador se pregunta "¿por qué cambió tanto el presidente Trump?", con quien él mismo tuvo que lidiar durante su primera etapa en la Casa Blanca entre 2017 y 2021, según el texto. Con un tono entre medido y paternalista, el expresidente acusa al entorno del presidente estadounidense de utilizar "prácticas intervencionistas con el pretexto del combate al narcotráfico y la migración". López Obrador señala a "falsos amigos y consejeros internos y del exterior que lo han estado embarcando en viles y siniestras aventuras".

El expresidente profundiza en su tesis injerencista al denunciar que "algunos funcionarios de Estados Unidos están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México con la idea de volver a disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel y, por lo mismo, vulnerable, subordinado y fiel a sus designios intervencionistas", según la carta publicada.

La estrategia defensiva del gobierno mexicano ha ido subiendo de tono hasta abrazar abiertamente la tesis injerencista, según la fuente. Antes de la carta de López Obrador, la presidenta Sheinbaum ya había adoptado ese mismo discurso. "¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada o acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país?", se preguntó retóricamente durante un acto masivo celebrado el domingo para conmemorar los dos años de su victoria electoral.

Este patrón de acusaciones de injerencismo está siendo seguido por otros gobiernos progresistas latinoamericanos, como el presidente brasileño Lula da Silva o el colombiano Gustavo Petro, ante la campaña política y militar desplegada por Trump sobre la región, a la que ha vuelto a considerar "su patio trasero", esta vez con la justificación del combate al narcotráfico, según la fuente.

México está levantando nuevos muros defensivos más allá del discurso. La semana pasada, la mayoría oficialista aprobó una reforma a la Constitución para permitir que las elecciones se puedan anular invocando una "injerencia extranjera", según reportó El País. Esta medida cobra especial relevancia dado que México afronta el año que viene unas elecciones donde Morena se juega mantener su mayoría parlamentaria.

Varios de los políticos acusados, entre ellos el gobernador Rubén Moya, se han presentado ya ante la Fiscalía General de la República, según la fuente. La Justicia estadounidense pide su captura y extradición, a lo que México ha respondido abriendo una investigación interna. En principio, todos comparecieron como testigos en una investigación con la que México busca apuntalar su defensa de la soberanía y un cierto control de daños ante el escándalo, aunque la presión cada vez es más grande y los plazos se estrechan.

Uno de los acusados, el exsecretario de Seguridad, se entregó hace unas semanas al otro lado de la frontera y su juicio amenaza con ser una grieta explosiva para la estrategia del gobierno, según la fuente. Los funcionarios acusados habrían facilitado los negocios de una facción del Cartel de Sinaloa a cambio de sobornos, según las acusaciones del Departamento de Justicia.

El terremoto político tiene además una importante derivada económica. Estados Unidos está aprovechando la presión para apretar en las negociaciones ya abiertas para renovar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, conocido como TMEC, el salvavidas mexicano ante la guerra comercial y la palanca para reanimar una economía estancada, según la fuente.

Estados Unidos ha dado ya señales de que continuará con una campaña más agresiva contra la narcopolítica, según El País. Los siguientes nombres que aparecen en la palestra, según las filtraciones a la prensa que han sido la norma en otros casos, son los gobernadores de Tamaulipas, Américo Villarreal, y de Sonora, Alfonso Durazo. De consumarse el nuevo golpe, el impacto sería aún mayor. Durazo fue secretario de Seguridad Pública de López Obrador en los primeros años de su sexenio.

En su carta, el expresidente ha comparado las concesiones que, a su juicio, hizo el primer Trump con México, como la firma del primer TMEC o la no inclusión de los carteles del narco como organizaciones terroristas, una de las primeras medidas que tomó tras su segunda llegada al poder, según el texto. López Obrador evita mencionar, en todo caso, cómo el magnate republicano le torció la mano obligándole a militarizar la frontera para contener la migración bajo amenazas arancelarias, según la fuente.

Para rematar, en su carta rescata un caso con evidentes ecos a la situación actual: la detención en suelo estadounidense en 2020 de Salvador Cienfuegos, jefe del Ejército durante el gobierno priista de Enrique Peña Nieto entre 2012 y 2018, bajo acusaciones también de vínculos con el narcotráfico, según López Obrador.

"Solicité al presidente Trump que nos permitiera revisar las pruebas, porque dudábamos de la autenticidad de las mismas, a lo cual accedió, ordenando que se radicara el caso en México; aquí, en efecto, se demostró que se trataba de una represalia política", apunta el expresidente en su carta. En aquella ocasión, con toda la maquinaria diplomática en marcha, México logró capear el temporal con una investigación propia que terminó por exculpar al general.

La tormenta esta vez amenaza con ser más potente y parte de los focos están puestos en los avances de la investigación de la fiscalía mexicana, sobre la que se extienden la sombra de la impunidad y las presiones políticas, según la fuente. El gobierno mexicano, acostumbrado a manejar los embates de Donald Trump, enfrenta ahora su mayor desafío en la relación bilateral, con implicaciones que van desde la estabilidad política interna hasta la renegociación del tratado comercial que sostiene buena parte de la economía mexicana.

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López Obrador reaparece para acusar a Estados Unidos de injerencismo en México ante crisis por acusaciones de narcotráfico

El expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador rompió su retiro de dos años para publicar una carta en defensa de la presidenta Claudia Sheinbaum, acusando al gobierno de Donald Trump de intervenir en la política mexicana bajo el pretexto del combate al narcotráfico. La reaparición ocurre en medio de una escalada de tensión bilateral tras las acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense contra el gobernador de Sinaloa y otros nueve funcionarios mexicanos por vínculos con el narcotráfico, lo que ha desatado un terremoto político que amenaza al partido oficialista Morena de cara a las elecciones de 2027.

5 jun 2026
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Andrés Manuel López Obrador publicó la noche del miércoles una carta en sus redes sociales cerrando filas con la presidenta Claudia Sheinbaum, según reportó El País. El fundador y líder de Morena había dado un paso atrás hace exactamente dos años tras ceder el poder con la victoria electoral de Sheinbaum, retirándose a su rancho de La Chingada en el sur de Chiapas. Desde entonces, el expresidente había mantenido un perfil bajo, limitándose a publicar algún libro de historia y mensajes esporádicos en redes sociales.

La reaparición de López Obrador se produce en el momento más delicado para el gobierno de Sheinbaum, según la fuente. La denuncia del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Moya, y otros nueve altos funcionarios por narcotráfico ha tensado la relación bilateral y provocado un terremoto político que amenaza con nuevas acusaciones contra otros gobernadores de Morena, el partido oficialista.

En su carta, López Obrador se pregunta "¿por qué cambió tanto el presidente Trump?", con quien él mismo tuvo que lidiar durante su primera etapa en la Casa Blanca entre 2017 y 2021, según el texto. Con un tono entre medido y paternalista, el expresidente acusa al entorno del presidente estadounidense de utilizar "prácticas intervencionistas con el pretexto del combate al narcotráfico y la migración". López Obrador señala a "falsos amigos y consejeros internos y del exterior que lo han estado embarcando en viles y siniestras aventuras".

El expresidente profundiza en su tesis injerencista al denunciar que "algunos funcionarios de Estados Unidos están tramando debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México con la idea de volver a disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel y, por lo mismo, vulnerable, subordinado y fiel a sus designios intervencionistas", según la carta publicada.

La estrategia defensiva del gobierno mexicano ha ido subiendo de tono hasta abrazar abiertamente la tesis injerencista, según la fuente. Antes de la carta de López Obrador, la presidenta Sheinbaum ya había adoptado ese mismo discurso. "¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada o acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país?", se preguntó retóricamente durante un acto masivo celebrado el domingo para conmemorar los dos años de su victoria electoral.

Este patrón de acusaciones de injerencismo está siendo seguido por otros gobiernos progresistas latinoamericanos, como el presidente brasileño Lula da Silva o el colombiano Gustavo Petro, ante la campaña política y militar desplegada por Trump sobre la región, a la que ha vuelto a considerar "su patio trasero", esta vez con la justificación del combate al narcotráfico, según la fuente.

México está levantando nuevos muros defensivos más allá del discurso. La semana pasada, la mayoría oficialista aprobó una reforma a la Constitución para permitir que las elecciones se puedan anular invocando una "injerencia extranjera", según reportó El País. Esta medida cobra especial relevancia dado que México afronta el año que viene unas elecciones donde Morena se juega mantener su mayoría parlamentaria.

Varios de los políticos acusados, entre ellos el gobernador Rubén Moya, se han presentado ya ante la Fiscalía General de la República, según la fuente. La Justicia estadounidense pide su captura y extradición, a lo que México ha respondido abriendo una investigación interna. En principio, todos comparecieron como testigos en una investigación con la que México busca apuntalar su defensa de la soberanía y un cierto control de daños ante el escándalo, aunque la presión cada vez es más grande y los plazos se estrechan.

Uno de los acusados, el exsecretario de Seguridad, se entregó hace unas semanas al otro lado de la frontera y su juicio amenaza con ser una grieta explosiva para la estrategia del gobierno, según la fuente. Los funcionarios acusados habrían facilitado los negocios de una facción del Cartel de Sinaloa a cambio de sobornos, según las acusaciones del Departamento de Justicia.

El terremoto político tiene además una importante derivada económica. Estados Unidos está aprovechando la presión para apretar en las negociaciones ya abiertas para renovar el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, conocido como TMEC, el salvavidas mexicano ante la guerra comercial y la palanca para reanimar una economía estancada, según la fuente.

Estados Unidos ha dado ya señales de que continuará con una campaña más agresiva contra la narcopolítica, según El País. Los siguientes nombres que aparecen en la palestra, según las filtraciones a la prensa que han sido la norma en otros casos, son los gobernadores de Tamaulipas, Américo Villarreal, y de Sonora, Alfonso Durazo. De consumarse el nuevo golpe, el impacto sería aún mayor. Durazo fue secretario de Seguridad Pública de López Obrador en los primeros años de su sexenio.

En su carta, el expresidente ha comparado las concesiones que, a su juicio, hizo el primer Trump con México, como la firma del primer TMEC o la no inclusión de los carteles del narco como organizaciones terroristas, una de las primeras medidas que tomó tras su segunda llegada al poder, según el texto. López Obrador evita mencionar, en todo caso, cómo el magnate republicano le torció la mano obligándole a militarizar la frontera para contener la migración bajo amenazas arancelarias, según la fuente.

Para rematar, en su carta rescata un caso con evidentes ecos a la situación actual: la detención en suelo estadounidense en 2020 de Salvador Cienfuegos, jefe del Ejército durante el gobierno priista de Enrique Peña Nieto entre 2012 y 2018, bajo acusaciones también de vínculos con el narcotráfico, según López Obrador.

"Solicité al presidente Trump que nos permitiera revisar las pruebas, porque dudábamos de la autenticidad de las mismas, a lo cual accedió, ordenando que se radicara el caso en México; aquí, en efecto, se demostró que se trataba de una represalia política", apunta el expresidente en su carta. En aquella ocasión, con toda la maquinaria diplomática en marcha, México logró capear el temporal con una investigación propia que terminó por exculpar al general.

La tormenta esta vez amenaza con ser más potente y parte de los focos están puestos en los avances de la investigación de la fiscalía mexicana, sobre la que se extienden la sombra de la impunidad y las presiones políticas, según la fuente. El gobierno mexicano, acostumbrado a manejar los embates de Donald Trump, enfrenta ahora su mayor desafío en la relación bilateral, con implicaciones que van desde la estabilidad política interna hasta la renegociación del tratado comercial que sostiene buena parte de la economía mexicana.

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