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Los latinoamericanos impulsan el empleo en España con 692.000 nuevos puestos de trabajo en siete años

España ha alcanzado un récord histórico de 22,47 millones de afiliados a la Seguridad Social desde junio de 2019, con un incremento de casi tres millones de empleos. Los trabajadores latinoamericanos han aportado 692.000 de esos nuevos puestos, equivalente al 23,4% del crecimiento total, consolidándose como la población migrante más importante del mercado laboral español. En el último año, desde junio de 2025, los latinoamericanos representaron un tercio de los 605.000 nuevos cotizantes, con Colombia como principal país de origen con 72.700 afiliados.

NEGOCIOS18 JUL 2026

La afiliación a la Seguridad Social ha experimentado un crecimiento sin precedentes en las estadísticas laborales españolas. Desde junio de 2019 hasta la actualidad, el sistema ha incorporado casi tres millones de nuevos empleos, alcanzando los 22,47 millones de puestos de trabajo totales. Este avance refleja una recuperación sostenida del mercado laboral español tras la crisis sanitaria de 2020.

Dentro de este crecimiento, los trabajadores de origen latinoamericano han jugado un papel determinante. Con 692.000 nuevos puestos aportados en estos siete años, representan el 23,4% del incremento total de empleo. Esta cifra adquiere mayor relevancia cuando se observa la tendencia reciente: en el período comprendido entre junio de 2025 y junio de 2026, de los 605.000 nuevos cotizantes incorporados al sistema, 199.000 son de origen latinoamericano, lo que equivale a un tercio del total. Esta proporción marca un aumento significativo respecto a 2023, cuando se sumaron 134.000 afiliados latinos al mercado laboral español.

El hito más relevante es que la población latinoamericana afiliada ha superado por primera vez, desde que existen registros consolidados a partir de 2012, la suma combinada de rumanos, italianos, franceses y el resto de extranjeros europeos. Actualmente, existen 1,2 millones de afiliados con origen latinoamericano en España, una cifra que refleja la magnitud de esta transformación demográfica y laboral.

Colombia encabeza la lista de países de origen, aportando 72.700 nuevos afiliados en el último año. Le siguen otras naciones latinoamericanas que, aunque no se especifican en los datos disponibles, contribuyen significativamente al crecimiento total. Esta distribución geográfica responde tanto a factores de demanda laboral en España como a dinámicas migratorias propias de América Latina.

Según Mónica Monguí, profesora especialista en migraciones de la Universidad Complutense de Madrid y originaria de Colombia, la continuidad de esta tendencia dependerá de múltiples factores. "Es previsible que la llegada de población latinoamericana continúe mientras se mantengan la demanda de trabajadores, el envejecimiento demográfico y las necesidades de cuidados y servicios, aunque el ritmo dependerá también del acceso a la vivienda, los salarios, las políticas migratorias y la situación económica y política de los países de origen", señala la experta. Monguí subraya además que "las redes familiares y comunitarias ya consolidadas seguirán teniendo un papel importante, porque facilitan nuevos proyectos migratorios y procesos de reagrupación familiar".

Un factor adicional que podría incrementar significativamente la afiliación latinoamericana en los próximos meses es la regularización extraordinaria de migrantes que cerró el 30 de junio de 2026. Según datos de la Seguridad Social, hasta junio el proceso ha resultado en un avance de 159.000 afiliados extranjeros. Aunque el departamento de Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, no ha desagregado estos datos por países, precisa que aproximadamente dos tercios de las solicitudes de regularización corresponden a personas procedentes de Latinoamérica. Monguí explica que "las resoluciones favorables permitirán incorporarse formalmente al mercado laboral a muchas personas que ya residían en España y que, en numerosos casos, ya estaban trabajando en condiciones informales".

Las historias personales de estos trabajadores ilustran las motivaciones y desafíos de la migración laboral. Luis Loreto, venezolano de 46 años residente en Madrid, llegó a España justo antes de la crisis sanitaria de 2020. Especializado en equipos audiovisuales para eventos, trabaja como autónomo. "Venimos con muchas ganas, tenemos alma y ahínco de trabajar en este país. Yo estoy pudiendo desarrollar mi oficio aquí, con mucho esfuerzo, y estoy contento de cómo me va. Vine para alcanzar más metas de las que podía en mi país y de momento lo estoy consiguiendo", comenta Loreto.

Sofía Moscoso, boliviana de 53 años residente en Mallorca, representa otro perfil común entre los migrantes latinoamericanos. Llegó hace más de 20 años con un visado de turista y enfrentó años de trabajo informal como interna doméstica antes de regularizar su situación. "Decidí venir para poder salir adelante, con un visado de turista. Intenté trabajar de camarera, pero no me aceptaban porque no tenía papeles, así que estuve mucho tiempo como interna. El camino ha sido durísimo, pero poco a poco se han ido arreglando las cosas", relata Moscoso, quien actualmente trabaja en una iglesia donde observa un cambio demográfico notable: "Antes todos eran españoles, pero ahora cada domingo acuden más latinoamericanos".

Eduardo Vizcaíno, ecuatoriano de 45 años, también comenzó su trayectoria laboral en España en condiciones precarias. "Empecé trabajando en una mina porque no tenía documentos. Era durísimo, muy cansando, con jornadas de más de 12 horas, desde que amanecía hasta que oscurecía. Gracias a Dios pude regularizar mi situación y mejorar", cuenta Vizcaíno. Actualmente trabaja en el transporte de mercancías en Guadalajara, un sector donde los latinoamericanos tienen presencia significativa.

El trabajo irregular ha sido históricamente la puerta de entrada para muchos migrantes latinoamericanos sin documentación. Los sindicatos han subrayado que esta situación genera vulnerabilidad laboral extrema, permitiendo que empresarios empleen a personas sin papeles en regímenes de semiesclavitud. La regularización de estos trabajadores les proporciona herramientas legales para defenderse de abusos y exigir condiciones laborales dignas.

Jacobo Muñoz Comet, especialista de la UNED, analiza este fenómeno: "Para los latinoamericanos, la creación de empleo y la demanda de mano de obra es una ventana de oportunidad para entrar en el país, aunque sea en situación de irregularidad y a costa de sufrir sobrecualificación. La experiencia les ha demostrado que con tiempo y paciencia el permiso de residencia llega o bien a través del arraigo o de un proceso extraordinario como el actual".

En cuanto a la distribución sectorial, aunque la Seguridad Social no desagrega datos completos para el conjunto de latinoamericanos, sí proporciona información sobre las nacionalidades más numerosas. En el caso de los colombianos, el 6% se dedica a actividades sanitarias y de servicios sociales, donde se integran las tareas de cuidados, frecuentemente mal remuneradas y con jornadas extensas. También destacan en sectores de alta precariedad: hostelería (21%), comercio (13%), actividades administrativas (13%) y construcción (10%). Tienen presencia importante en el transporte de mercancías, sector donde trabaja Eduardo desde hace años tras abandonar la minería.

Yolanda Morales, boliviana de 52 años residente en Islas Baleares, representa una trayectoria de mejora laboral. Actualmente trabaja en el servicio de dependencia público con condiciones significativamente mejores que las del sector privado. "Ahora trabajo en el servicio de dependencia público, con condiciones mucho mejores que las del sector privado. Me lo he currado mucho para llegar aquí: antes ganaba 580 euros por muchas horas, pero hice una FP y me esforcé muchísimo. Antes no tenía ni vida social, con todos los sábados y domingos ocupados, pero ahora estoy de lunes a viernes y con descansos los festivos", celebra Morales.

Proporcionalmente, los latinoamericanos tienen menor presencia en sectores de mayor valor añadido y mejores condiciones laborales. Sin embargo, la Seguridad Social ha documentado un avance gradual de los extranjeros en estas áreas. Leticia Rayas, consultora mexicana de 39 años con formación en administración internacional, representa este perfil emergente. Llegó a Valencia hace siete años para realizar un máster y se ha establecido en Madrid, especializándose en negocios y emprendimiento. "Llegué hace siete años a Valencia para hacer un máster y me he quedado en España, estoy muy contenta, hay muchas oportunidades. Me especialicé en el mundo de los negocios, en el emprendimiento", explica Rayas. Ella coincide con otros migrantes en señalar que los latinoamericanos llegan "con muchísimas ganas de trabajar, de progresar, con mucha ambición y perseverancia; si vienes es para poder desarrollarte todo lo posible, y creo que por eso a menudo destacamos en los equipos".

A pesar de estos avances, persisten desafíos significativos para la integración plena de la población trabajadora latinoamericana. Javier Ruiz Santacruz, exdirector de Censos y Demografía del Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia y autor de la tesis doctoral "Las migraciones internacionales de América Latina. Reflexiones desde la perspectiva de los sistemas migratorios", identifica el "desafío más urgente" de España: "la eliminación de las severas barreras habitacionales, ajustando el mercado inmobiliario para que los precios guarden correspondencia con los salarios". Este obstáculo afecta al conjunto del mercado laboral español, pero impacta especialmente a los latinoamericanos que llegan sin patrimonio significativo. Ruiz Santacruz subraya que "garantizar este arraigo patrimonial es el mecanismo más efectivo para estabilizar los proyectos de vida y asegurar que cualquier estrategia de reubicación territorial hacia la España despoblada sea verdaderamente sostenible".

Otro cuello de botella identificado es la homologación de títulos académicos y profesionales. Tanto patronales como sindicatos insisten en la necesidad de agilizar estos procesos, que actualmente ralentizan la incorporación de migrantes a empleos acordes con su formación. Muchos latinoamericanos con educación superior terminan trabajando en sectores de menor cualificación debido a estas barreras administrativas.

Existe también una dimensión social en la integración. Eduardo Vizcaíno señala que, aunque la mayoría de españoles reciben a los latinoamericanos positivamente, una minoría genera fricción. "Los mismos que nos critican, que preferirían que no estemos aquí, son los que piden comida a domicilio para que se la llevemos nosotros. Hace no mucho una mujer empezó a gritarme panchito de mierda y a decirme que me fuera a mi país. Pero aportamos mucho, la mayoría somos personas de bien y creo que así lo ve la mayoría de españoles", comenta Vizcaíno, quien reconoce la contribución económica y social de los migrantes latinoamericanos al país.

Los datos demográficos y laborales confirman que la migración latinoamericana hacia España responde a dinámicas estructurales: envejecimiento de la población española, demanda de mano de obra en sectores específicos, y búsqueda de oportunidades económicas en América Latina. La consolidación de redes migratorias facilita nuevas llegadas y procesos de reagrupación familiar, creando ciclos de migración sostenida.

La regularización extraordinaria cerrada el 30 de junio de 2026 representa un punto de inflexión potencial. Al formalizar a trabajadores que ya residían en España, el proceso podría incrementar significativamente las cifras de afiliación latinoamericana en los próximos meses, especialmente considerando que aproximadamente dos tercios de las solicitudes provienen de Latinoamérica. Esta formalización también debería mejorar las condiciones laborales de estos trabajadores al dotarlos de protecciones legales.

La trayectoria de los latinoamericanos en el mercado laboral español refleja tanto oportunidades como desafíos. Mientras que la demanda de empleo continúa siendo un factor de atracción, la resolución de barreras habitacionales, la homologación de títulos y la integración social plena son requisitos para que esta migración sea verdaderamente sostenible y beneficiosa para ambas partes.

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18 jul 2026
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La afiliación a la Seguridad Social ha experimentado un crecimiento sin precedentes en las estadísticas laborales españolas. Desde junio de 2019 hasta la actualidad, el sistema ha incorporado casi tres millones de nuevos empleos, alcanzando los 22,47 millones de puestos de trabajo totales. Este avance refleja una recuperación sostenida del mercado laboral español tras la crisis sanitaria de 2020.

Dentro de este crecimiento, los trabajadores de origen latinoamericano han jugado un papel determinante. Con 692.000 nuevos puestos aportados en estos siete años, representan el 23,4% del incremento total de empleo. Esta cifra adquiere mayor relevancia cuando se observa la tendencia reciente: en el período comprendido entre junio de 2025 y junio de 2026, de los 605.000 nuevos cotizantes incorporados al sistema, 199.000 son de origen latinoamericano, lo que equivale a un tercio del total. Esta proporción marca un aumento significativo respecto a 2023, cuando se sumaron 134.000 afiliados latinos al mercado laboral español.

El hito más relevante es que la población latinoamericana afiliada ha superado por primera vez, desde que existen registros consolidados a partir de 2012, la suma combinada de rumanos, italianos, franceses y el resto de extranjeros europeos. Actualmente, existen 1,2 millones de afiliados con origen latinoamericano en España, una cifra que refleja la magnitud de esta transformación demográfica y laboral.

Colombia encabeza la lista de países de origen, aportando 72.700 nuevos afiliados en el último año. Le siguen otras naciones latinoamericanas que, aunque no se especifican en los datos disponibles, contribuyen significativamente al crecimiento total. Esta distribución geográfica responde tanto a factores de demanda laboral en España como a dinámicas migratorias propias de América Latina.

Según Mónica Monguí, profesora especialista en migraciones de la Universidad Complutense de Madrid y originaria de Colombia, la continuidad de esta tendencia dependerá de múltiples factores. "Es previsible que la llegada de población latinoamericana continúe mientras se mantengan la demanda de trabajadores, el envejecimiento demográfico y las necesidades de cuidados y servicios, aunque el ritmo dependerá también del acceso a la vivienda, los salarios, las políticas migratorias y la situación económica y política de los países de origen", señala la experta. Monguí subraya además que "las redes familiares y comunitarias ya consolidadas seguirán teniendo un papel importante, porque facilitan nuevos proyectos migratorios y procesos de reagrupación familiar".

Un factor adicional que podría incrementar significativamente la afiliación latinoamericana en los próximos meses es la regularización extraordinaria de migrantes que cerró el 30 de junio de 2026. Según datos de la Seguridad Social, hasta junio el proceso ha resultado en un avance de 159.000 afiliados extranjeros. Aunque el departamento de Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, no ha desagregado estos datos por países, precisa que aproximadamente dos tercios de las solicitudes de regularización corresponden a personas procedentes de Latinoamérica. Monguí explica que "las resoluciones favorables permitirán incorporarse formalmente al mercado laboral a muchas personas que ya residían en España y que, en numerosos casos, ya estaban trabajando en condiciones informales".

Las historias personales de estos trabajadores ilustran las motivaciones y desafíos de la migración laboral. Luis Loreto, venezolano de 46 años residente en Madrid, llegó a España justo antes de la crisis sanitaria de 2020. Especializado en equipos audiovisuales para eventos, trabaja como autónomo. "Venimos con muchas ganas, tenemos alma y ahínco de trabajar en este país. Yo estoy pudiendo desarrollar mi oficio aquí, con mucho esfuerzo, y estoy contento de cómo me va. Vine para alcanzar más metas de las que podía en mi país y de momento lo estoy consiguiendo", comenta Loreto.

Sofía Moscoso, boliviana de 53 años residente en Mallorca, representa otro perfil común entre los migrantes latinoamericanos. Llegó hace más de 20 años con un visado de turista y enfrentó años de trabajo informal como interna doméstica antes de regularizar su situación. "Decidí venir para poder salir adelante, con un visado de turista. Intenté trabajar de camarera, pero no me aceptaban porque no tenía papeles, así que estuve mucho tiempo como interna. El camino ha sido durísimo, pero poco a poco se han ido arreglando las cosas", relata Moscoso, quien actualmente trabaja en una iglesia donde observa un cambio demográfico notable: "Antes todos eran españoles, pero ahora cada domingo acuden más latinoamericanos".

Eduardo Vizcaíno, ecuatoriano de 45 años, también comenzó su trayectoria laboral en España en condiciones precarias. "Empecé trabajando en una mina porque no tenía documentos. Era durísimo, muy cansando, con jornadas de más de 12 horas, desde que amanecía hasta que oscurecía. Gracias a Dios pude regularizar mi situación y mejorar", cuenta Vizcaíno. Actualmente trabaja en el transporte de mercancías en Guadalajara, un sector donde los latinoamericanos tienen presencia significativa.

El trabajo irregular ha sido históricamente la puerta de entrada para muchos migrantes latinoamericanos sin documentación. Los sindicatos han subrayado que esta situación genera vulnerabilidad laboral extrema, permitiendo que empresarios empleen a personas sin papeles en regímenes de semiesclavitud. La regularización de estos trabajadores les proporciona herramientas legales para defenderse de abusos y exigir condiciones laborales dignas.

Jacobo Muñoz Comet, especialista de la UNED, analiza este fenómeno: "Para los latinoamericanos, la creación de empleo y la demanda de mano de obra es una ventana de oportunidad para entrar en el país, aunque sea en situación de irregularidad y a costa de sufrir sobrecualificación. La experiencia les ha demostrado que con tiempo y paciencia el permiso de residencia llega o bien a través del arraigo o de un proceso extraordinario como el actual".

En cuanto a la distribución sectorial, aunque la Seguridad Social no desagrega datos completos para el conjunto de latinoamericanos, sí proporciona información sobre las nacionalidades más numerosas. En el caso de los colombianos, el 6% se dedica a actividades sanitarias y de servicios sociales, donde se integran las tareas de cuidados, frecuentemente mal remuneradas y con jornadas extensas. También destacan en sectores de alta precariedad: hostelería (21%), comercio (13%), actividades administrativas (13%) y construcción (10%). Tienen presencia importante en el transporte de mercancías, sector donde trabaja Eduardo desde hace años tras abandonar la minería.

Yolanda Morales, boliviana de 52 años residente en Islas Baleares, representa una trayectoria de mejora laboral. Actualmente trabaja en el servicio de dependencia público con condiciones significativamente mejores que las del sector privado. "Ahora trabajo en el servicio de dependencia público, con condiciones mucho mejores que las del sector privado. Me lo he currado mucho para llegar aquí: antes ganaba 580 euros por muchas horas, pero hice una FP y me esforcé muchísimo. Antes no tenía ni vida social, con todos los sábados y domingos ocupados, pero ahora estoy de lunes a viernes y con descansos los festivos", celebra Morales.

Proporcionalmente, los latinoamericanos tienen menor presencia en sectores de mayor valor añadido y mejores condiciones laborales. Sin embargo, la Seguridad Social ha documentado un avance gradual de los extranjeros en estas áreas. Leticia Rayas, consultora mexicana de 39 años con formación en administración internacional, representa este perfil emergente. Llegó a Valencia hace siete años para realizar un máster y se ha establecido en Madrid, especializándose en negocios y emprendimiento. "Llegué hace siete años a Valencia para hacer un máster y me he quedado en España, estoy muy contenta, hay muchas oportunidades. Me especialicé en el mundo de los negocios, en el emprendimiento", explica Rayas. Ella coincide con otros migrantes en señalar que los latinoamericanos llegan "con muchísimas ganas de trabajar, de progresar, con mucha ambición y perseverancia; si vienes es para poder desarrollarte todo lo posible, y creo que por eso a menudo destacamos en los equipos".

A pesar de estos avances, persisten desafíos significativos para la integración plena de la población trabajadora latinoamericana. Javier Ruiz Santacruz, exdirector de Censos y Demografía del Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia y autor de la tesis doctoral "Las migraciones internacionales de América Latina. Reflexiones desde la perspectiva de los sistemas migratorios", identifica el "desafío más urgente" de España: "la eliminación de las severas barreras habitacionales, ajustando el mercado inmobiliario para que los precios guarden correspondencia con los salarios". Este obstáculo afecta al conjunto del mercado laboral español, pero impacta especialmente a los latinoamericanos que llegan sin patrimonio significativo. Ruiz Santacruz subraya que "garantizar este arraigo patrimonial es el mecanismo más efectivo para estabilizar los proyectos de vida y asegurar que cualquier estrategia de reubicación territorial hacia la España despoblada sea verdaderamente sostenible".

Otro cuello de botella identificado es la homologación de títulos académicos y profesionales. Tanto patronales como sindicatos insisten en la necesidad de agilizar estos procesos, que actualmente ralentizan la incorporación de migrantes a empleos acordes con su formación. Muchos latinoamericanos con educación superior terminan trabajando en sectores de menor cualificación debido a estas barreras administrativas.

Existe también una dimensión social en la integración. Eduardo Vizcaíno señala que, aunque la mayoría de españoles reciben a los latinoamericanos positivamente, una minoría genera fricción. "Los mismos que nos critican, que preferirían que no estemos aquí, son los que piden comida a domicilio para que se la llevemos nosotros. Hace no mucho una mujer empezó a gritarme panchito de mierda y a decirme que me fuera a mi país. Pero aportamos mucho, la mayoría somos personas de bien y creo que así lo ve la mayoría de españoles", comenta Vizcaíno, quien reconoce la contribución económica y social de los migrantes latinoamericanos al país.

Los datos demográficos y laborales confirman que la migración latinoamericana hacia España responde a dinámicas estructurales: envejecimiento de la población española, demanda de mano de obra en sectores específicos, y búsqueda de oportunidades económicas en América Latina. La consolidación de redes migratorias facilita nuevas llegadas y procesos de reagrupación familiar, creando ciclos de migración sostenida.

La regularización extraordinaria cerrada el 30 de junio de 2026 representa un punto de inflexión potencial. Al formalizar a trabajadores que ya residían en España, el proceso podría incrementar significativamente las cifras de afiliación latinoamericana en los próximos meses, especialmente considerando que aproximadamente dos tercios de las solicitudes provienen de Latinoamérica. Esta formalización también debería mejorar las condiciones laborales de estos trabajadores al dotarlos de protecciones legales.

La trayectoria de los latinoamericanos en el mercado laboral español refleja tanto oportunidades como desafíos. Mientras que la demanda de empleo continúa siendo un factor de atracción, la resolución de barreras habitacionales, la homologación de títulos y la integración social plena son requisitos para que esta migración sea verdaderamente sostenible y beneficiosa para ambas partes.

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