

Un equipo internacional de más de 50 científicos de 31 instituciones de investigación confirmó que los océanos del mundo absorbieron una cantidad récord de calor durante 2025, equivalente a casi cuatro décadas de consumo energético global, según un estudio publicado el 9 de enero en la revista Advances in Atmospheric Sciences.
El aumento de calor en los océanos durante 2025 alcanzó los 23 zetajulios (23.000.000.000.000.000.000.000 julios), lo que representa aproximadamente 37 años del consumo energético primario global al nivel de 2023, según el estudio publicado en Advances in Atmospheric Sciences.
Esta medición representa el valor más alto registrado desde que comenzaron los registros modernos en la década de 1950, de acuerdo con los investigadores. Para obtener estos cálculos, los científicos utilizaron múltiples fuentes, incluyendo una flota de miles de robots flotantes que rastrean cambios oceánicos hasta profundidades de 2.000 metros.
"La imagen es clara: los resultados para 2025 confirman que el océano continúa calentándose", afirmó Karina von Schuckmann, coautora del estudio y oceanógrafa del instituto francés de investigación Mercator Ocean International, según declaraciones recogidas por AFP.
Los océanos funcionan como un regulador clave del clima terrestre al absorber el 90% del exceso de calor en la atmósfera causado por la liberación de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono por parte de la humanidad.
Este calentamiento no es uniforme en todos los océanos. Aproximadamente el 16% de la superficie oceánica global alcanzó niveles récord de contenido de calor oceánico en 2025, y alrededor del 33% se situó entre los tres valores más cálidos en sus registros históricos. Las áreas más cálidas incluyeron los océanos tropicales, el Atlántico Sur, el Mediterráneo, el norte del Océano Índico y el Océano Austral.
El calentamiento adicional tiene poderosos efectos secundarios. Los océanos más cálidos aumentan la humedad en la atmósfera, proporcionando combustible para ciclones tropicales y lluvias destructivas. Además, contribuyen directamente al aumento del nivel del mar —el agua se expande cuando se calienta— y crean condiciones insoportables para los arrecifes tropicales, cuyos corales perecen durante las prolongadas olas de calor marinas.
"Mientras la Tierra continúe acumulando calor, el contenido de calor oceánico seguirá aumentando, el nivel del mar subirá y se establecerán nuevos récords", advirtió von Schuckmann.
Curiosamente, este récord de calor oceánico ocurrió incluso cuando las temperaturas medias de la superficie del mar disminuyeron ligeramente en 2025, aunque manteniéndose como el tercer valor más alto jamás medido. Esta disminución se explica por la transición de un poderoso evento de calentamiento El Niño en 2023-2024 a condiciones tipo La Niña, generalmente asociadas con un enfriamiento temporal de la superficie oceánica.
A largo plazo, la tasa de calentamiento oceánico se está acelerando debido al aumento sostenido de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, causado principalmente por la quema de combustibles fósiles.
Los científicos advierten que mientras no se aborde el calentamiento global y la cantidad de calor atrapado en la atmósfera siga aumentando, los océanos continuarán batiendo récords.
"La mayor incertidumbre en el sistema climático ya no es la física, sino las decisiones que toma la humanidad", señaló von Schuckmann. "Las reducciones rápidas de emisiones aún pueden limitar los impactos futuros y ayudar a salvaguardar un clima en el que las sociedades y los ecosistemas puedan prosperar".
El estudio forma parte de una colección especial sobre cambios en el contenido de calor oceánico organizada por la revista Advances in Atmospheric Sciences. La portada de esta edición presenta personajes de caricatura de camarones y cangrejos tristes, sugeridos por el autor correspondiente del estudio, Lijing Cheng, del Instituto de Física Atmosférica de la Academia China de Ciencias.
"La idea proviene de los 'soldados camarón y generales cangrejo' que custodian el palacio submarino en Viaje al Oeste", explicó Cheng. "Los reimaginamos no como poderosos guardianes, sino como criaturas vulnerables cuya armadura —sus conchas y escamas— está bajo ataque por el calentamiento oceánico, la acidificación y otros cambios ambientales oceánicos".